Todo empezó como un juego (2)

 


Creo que no pasaron más de dos semanas y la idea de avanzar un poco más con Sol calentándola con Gustavo me seguía dando vueltas en la cabeza. Tal es así que un día con la excusa de ver juntos una planilla de Excel, le propuse a Gustavo hacer una videollamada.

La situación era idéntica a la vez anterior, solo que él esta vez estaba en su casa y no en un bar.

Desde el comienzo me costó concentrarme en la planilla, pero lo logré poniéndome los auriculares y después de unos 20 minutos, juntos, sacamos adelante el tema que nos competía a ambos.

-        Somos un buen equipo – le dije poniendo ahora el altavoz

-        Lo somos – dijo Gustavo

Sol se sobresaltó con la voz de Gustavo. Era evidente que la ponía nerviosa saber que estaba en video llamada con él. Por suerte, se la cayó una olla e hizo un ruido tremendo que no pasó desapercibido por mi compañero:

-        ¿Qué fue ese ruido? – preguntó él

-        Sol, que se le cayó algo

-        ¿Está cocinando?

-        Si, no sé qué voy a comer – le dije

La respuesta picante no se hizo esperar

-        El otro día comiste muy bien, ¿no?

Aproveché para subir el altavoz de la compu y le pregunté nuevamente

-        ¿Como? Repetilo que no lo escuché bien

-        Digo, que después de la última vez que hablamos comiste algo muy rico

Sol se giró para mirar y no daba crédito de lo que escuchaba. Se fue al baño y en un segundo volvió. Como nuestro departamento es chico en ningún momento dejaba de escuchar lo que yo hablaba con mi compañero

-        Vení Sol – le grité

Ella vino en remera y un pantalón de jogging. Supe por el movimiento de sus tetas que en el baño de había sacado el corpiño, seguramente a propósito.

-        Hola – dijo Sol sentándose encima de mi pierna

-        Hola Sol, ¿cómo estás? – dijo Gustavo con una amplia sonrisa

Lo conocía a mi compañero y se lo notaba nervioso. Es más, el tono de voz que usaba para hablar con Sol era el mismo que cuando hablaba con las mujeres de la oficina. Distinto

Lo que más me sorprendió es que el tono de Sol también era distinto y lejos estaba de ser neutro. Se sonreía todo el tiempo, se acomodaba su rojo pelo y se mordía el labio.

No tardé 30 segundos en empezar a acariciarle la espalda y notar que no tenía corpiño. Sol me miró y me besó con un beso en la boca un poco más prolongado de lo normal, sin llegar a ser de lengua, noté sus labios abiertos y su boca tierna.

-        No cuenten plata delante de los pobres – dijo Gustavo

-        No te hagas el pobrecito, vos que debes tener muchas mujeres – le retrucó mi colorada mujer

-        No me quejo, pero ahora estoy solo

Me sorprendió la actitud de Sol, muy desenvuelta.

-        Bueno, podes llamar a Gisela – dijo Sol

Yo no entendía de qué hablaba

-        ¿Quién? – preguntó Gustavo

-        Gisela, mi prima, de nuestro casamiento, no te acordás? – dijo Sol

-        Ah si si

-        Me contó que estuvo con vos. – Sol hablaba y yo sabía que estaba muy caliente

Lo curioso fue que nunca me contó que había hablado con su prima lejana. Eso ahora despertaba mi curiosidad. Y seguramente la de ella.

-        ¿Y qué te contó? – quiso saber Gustavo

-        Que la pasó muy bien – Sol hizo hincapié en el muy

Yo la miré sorprendido y ella giró la cabeza. Me miró a la boca y me besó. Esta vez mas largo y metió su lengua en mi boca. Yo aproveché a meter la mano acariciando su teta dentro de la remera aprovechando la libertad que me daba el hecho de que no tuviera corpiño.

-        Si, yo también, como la van a pasar ustedes dentro de un rato – dijo Gustavo, que ahora parecía hablar más con Sol que conmigo

-        Y que tal estuvo la prima de Sol

-        Muy bien, no puedo quejarme – dijo Gustavo

-        Se ve que es de familia – dije yo y volví a besar a Sol

Ella me pasó amas manos por el cuello y se aferró besándome con mas pasión que antes. Cuando terminó miró a la cámara con todo el contorno de la boca mojado y dijo

-        Es verdad, es de familia

Mi pija a esa altura estaba que estallaba. La de Gustavo evidentemente también por el comentario que hizo.

-        Chicos, entre lo apasionados que están ustedes y el recuerdo de tu prima me estoy empezando a calentar

-        Nosotros también – se apresuró Sol a contestar

-        ¿Te molesta que nos besemos? – le pregunté a Gustavo

-        No, al contrario

-        ¿Al contrario que quiere decir? – dejé la pregunta en suspenso

-        Que me gusta verlos, bueno…ver a Sol en acción

Sol pareció sentirse halagada con el comentario y se volvió a prender de mi boca besándome con mucha pasión, solo que esta vez separaba un poco la boca para que el movimiento de su lengua sea apreciado por Gustavo

Evidentemente él lo notó y no dudó en el comentario:

-        Me parece que besa mejor que la prima

-        De eso estoy seguro – dije yo

-        Habría que ver – dijo Gustavo

-        Mirá – dijo Sol

Me dio un beso corto y miró a la cámara. Gustavo sonreía. Otro un poco más largo y miró a la cámara nuevamente

-        Va bien – decía Gustavo

Sol empezó a besarme como si la vida le fuera en ello. No sé qué era lo que buscaba: competir con su prima, calentar a Gustavo, demostrar que era muy buena besando, no sé. Lo cierto es que se dejó llevar de tal manera que mis manos comenzaron a meterse dentro del pantalón de jogging y mi sorpresa al ver que no llevaba bombacha, fue tremenda. Tanto que me separé y la miré a los ojos. Me sonrió y volvió a besarme, con la misma pasión que antes.

Eso marcó un quiebre y fue Sol la que dejó claro que no se iba a reprimir frente a mi amigo. Mis manos volvieron a sus tetas y las amasaron por debajo de su remera. Ella miró a la pantalla y la mano de Gustavo ya se perdía debajo.

-        ¿Te gusta lo que ves? – le preguntó Sol con la voz ronca de excitación

-        Mucho – dijo él

-        Me alegro – dijo ella y volvió a besarme

Mis manos seguían en sus tetas y esto no pasaba desapercibido para Gustavo que evidentemente se estaba tanteando la pija.

Fue Sol la que se levantó la remera y se la sacó por la cabeza ordenándome:

-        Besamelas

-        Uyyy que hermosas tetas – se lo escuchó a Gustavo

-        ¿Te gustan más que las de mi prima? – preguntó ella mirándolo por la cámara

-        Mucho mas

Yo solo quería chuparle las tetas a mi mujer y que mi amigo nos viera. Fue a eso a lo que me dediqué con especial atención. Las chupé lentamente al principio y con más pasión en adelante. Lo que me sorprendió fue mirar la pantalla y ver que ellos hacían contacto visual mientras yo me dedicaba a darle placer a esas tetas.

-        Me encanta – decía Gustavo

-        ¿Sí? ¿Mucho te gustan? – decía Sol en llamas

-        Tengo la pija a full

-        ¿Siiii? Susurraba Sol

En ese momento, Sol me empezó a desabrochar el cinturón del pantalón. Pese a mi sorpresa, la dejaba hacer. Ella me acariciaba la pija por encima del jean y le decía a Gustavo

-        Tu amigo parece que está igual que vos

-        No es para menos, teniéndote a vos así – decía Gustavo

-        ¿Te gustaría tenerme así? – decía Sol que ya me había desabrochado el jean y me bajaba el cierre del pantalón

-        No paren, por favor – decía Gustavo

Sol me hizo poner de pie y acomodó el ángulo de la cámara para que mi bulto quedara en primer plano. Me bajó el jean por las rodillas y mi bóxer, con una mancha de humedad y una carpa total, ocupó casi toda la pantalla.

-        ¡Mirá como está tu amigo! – dijo mi mujer muy divertida

-        Como yo – dijo Gustavo sin reparos

-        A ver… - lo invitó Sol

Gustavo no dudó y se bajó el jean. Luego se lo sacó por completo quedando en bóxer también. Reconozco que su carpa era tan enorme como la mía o más.

Sol empezó a darle cortos besos a mi pija por encima del bóxer. Gustavo, por su parte se pajeaba por encima de su prenda íntima. No se animaba a sacar la pija.

-        ¿Qué querés que haga? – preguntó Sol

¿A quien le preguntaba? ¿A mí o a él?

No me importó y tomé el toro por las astas. En realidad, tomé el elástico de mi prenda interior con ambas manos y estirando hacia abajo hice que mi pija saltara como un resorte frente a la cara de mi mujer.

Era hermoso verla a ella con esas pecas en la cara, con ese cabello rojizo mirando mi pija y mirando luego a la pantalla para mirar a Gustavo, que miraba como no creyendo lo que veía.

-        Ahora quiero ver la tuya – dijo Sol mirando a la pantalla

-        Siiii, necesitaba sacarla y mostrártela – reconoció él

Creo que Gustavo sabía claramente que tenía una pija digna de mostrar y quizás fue por eso que la fue sacando del bóxer en cámara lenta. Era tremenda. Grande, gruesa, venosa, con una cabeza colorada enorme.

-        Mmmmm es hermosa – dijo Sol y comenzó a pajearme mirando la pija de mi amigo

-        ¿Te gusta? – preguntó él comenzando una lenta paja

-        Mucho, siiiii, pajeate

Vimos el movimiento de la cámara de Gustavo y era evidente que estaba llevando la notebook al baño para pajearse

-        Me encanta verte, verlos – aclaró más tarde

-        ¿Qué querés que haga? – preguntaba mi mujer mirando a cámara

Supe que le preguntaba a él y no a mí. La respuesta no se hizo esperar

-        Quiero verte chupándole la pija

-        Mmmmm Siiii? – decía ella con voz de nenita ahora

-        Siiii

-        ¿Siiii? – volvió a decir Sol y me dio un beso cortito en la punta de la pija mientras volvía a mirar la pantalla con la enorme pija de mi amigo

-        Voy a acabar en cualquier momento – quiso aclarar mi amigo

-        Yo quiero verte acabar – decía mi mujer mientras comenzaba a tragarse mi pija lentamente

Nunca lo había hecho de esa manera. Abrió la boca bien grande y comenzó a engullir centímetro a centímetro mi verga. Movía la lengua pese al esfuerzo y la sacó lentamente de su boca volviendo a mirar a la cámara. Era evidente que quería mostrarle a mi amigo de lo que era capaz.

-        Sos hermosa – dijo Gustavo

Una corriente de celos y excitación tan fuerte me invadió que el orgasmo se precipitó en mi de una manera tremenda

-        Voy a acabar – anuncié

-        Mmmmm Siiii – dijo ella agarrando mi pija con la mano y metiéndosela en la boca

-        Siiii mirá que acabo ya

Sol me había chupado la pija muchas veces hasta hacerme acabar. Unas pocas veces, me dejó que le acabe en la boca y nunca se tragó mi leche. Fue por eso que le quise aclarar que mi eyaculación era inminente.

Abrió la boca y miró a la cámara apuntando la punta de mi pija dentro de su cavidad y soltó:

-        acabame en la boca – mirando a cámara como si se lo estuviera pidiendo a Gustavo

-        Aghhhhhh – se escuchó fuerte por el altavoz

-        Aghhhhhh – grité yo acabando

Los chorros de mi amigo salieron en todas direcciones. Creo que más de uno pegó en la pared o el espejo de su baño. Los míos, en cambio, fueron todos a la boca de Sol que, al tercero o cuarto chorro, cerró la boca en torno a mi pija y comenzó a chuparme con desesperación mientras le acababa en el fondo de su garganta.

La miré a los ojos verdes y un brillo de lujuria que nunca le había visto se manifestó junto con una sonrisa endiablada.

Siguió chupándome la pija y cuando no hubo quedado nada de leche se la sacó y miró a la cámara preguntando:

-        ¿Te gustó?

-        Mucho, mucho, nunca acabé así – dijo él

-        ¿Crees que la chupo mejor que mi prima?

-        No tengo dudas – dijo él

-        Mejor así

-        Me encantó – dije yo poniendo de pie a Sol y besándola con el sabor de mi semen en su boca

-        A mí también – dijo ella mientras buscaba su remera y se la ponía

-        Gracias – se escuchó a Gustavo

-        Me voy a poner la remera que no quiero que tu amigo me vea desnuda, jajajaja – dijo Sol totalmente descontracturada

-        SI si, mejor – dijo Gustavo

-        Bueno, me voy a cocinar, otro día repetimos – dijo Sol tirando un besito a la cámara

-        Chau, hermosa – dijo Gustavo

Una nueva correntada de celos me invadió, pero la reprimí diciéndole:

-        Bueno, me alegra que te haya gustado

-        Gracias, loco, muchas gracias, decía Gustavo

-        A vos

-        Tenes un tesoro con esa mujer, cuídalo – me dijo

-        Gracias, si si, ¡abrazo Gus!

-         

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Todo empezó como un juego

 


Gustavo se llama mi compañero de trabajo. Con él trabajamos en la misma empresa desde hace muchos años. Empezamos casi al mismo tiempo y ahora estamos nuevamente compartiendo el equipo comercial.

Cuando entré en la empresa, al poco tiempo me tocó sentarme al lado de él y nos hicimos muy amigos, al punto de jugar muchas veces al fútbol (él juega realmente bien) y compartir muchas cosas como salidas a tomar algo y a bailar.

En esa época, ambos estábamos solteros y yo terminé conociendo a Sol, mi actual mujer, una colorada (así les decimos acá a las pelirrojas) de tez blanca con pecas, ojos verdes, ondas en el cabello y una sonrisa hermosa.

Recuerdo que él la conoció en mi casamiento recién y me dijo que me felicitaba por “la colo”, que era muy bonita. Mi mujer, Sol, me dijo lo mismo de él, que no sabía que era tan alto y atractivo y que muchas de sus amigas le iban a pedir el nombre para contactarlo y alguna quizás lo conocía mejor en la misma fiesta.

En la fiesta, Gustavo estuvo bailando con muchas, pero principalmente con una prima lejana de Sol, que no veía casi nunca y que estaba muy bien esa noche. Mas tarde Gustavo me confesó que se la cogió esa misma noche, cosa que me sorprendió porque no parecía el tipo de mujer que se entrega en la primera noche.

Volviendo a la actualidad, resultó que ambos recorrimos diferentes lugares y posiciones dentro de la empresa y ahora nuevamente nos toca trabajar juntos.

Él sigue soltero y ya tiene 35 años. Se conserva muy bien, hace deportes. Tanto Sol como yo tenemos 32 años y no podemos quejarnos de nuestro físico.

Resulta que hace un tiempo tuvimos que hacer un meet (videollamada de Google con mi jefe, él y otros dos compañeros) Yo estaba en la mesa de la cocina apuntando a la ventana y mi mujer en shortcitos y musculosa sin corpiño iba y venía sin aparecer detrás de mí.

Cuando termina la reunión, uno a uno se fue desconectando y me quedo solo hablando con Gustavo. Fue cuando se produjo una situación muy rara.

Hablaba con él y a la vez miraba a mi mujer detrás de la notebook y me surgió la idea de hacer un comentario picante.

-        ¿Donde estás? ¿en un bar?

-        Si - me dijo él

-        Ah porque se nota el ruido

-        ¿Vos?

-        En casa, con una vista privilegiada

Sol, mi mujer, se giró a mirarme.

-        ¿Ah si?

-        Si, estoy viendo algo hermoso

-        ¿Algo hermoso? - reía él

-        Si - le digo yo

-        ¿De que color?

-        Colorado, jajaja

-        Ahhhh, me imagino entonces que es…

La miré a Sol que estaba atenta a nuestra conversación y le dije

-        Vení, vení a saludar a Gustavo ¿te acordás de él?

Mi mujer me liquidó con  la mirada como diciendo que estaba mal vestida.

-        Vení que Gustavo es de confianza - le dije

Ella se volvió y se sentó en mi regazo saludando a mi amigo mientras se acomodaba su rojo cabello detrás de la oreja

-        Hola Sol, ¿como estas?

-        Bien ¿y vos?

-        No tan  bien  como mi amigo,  pero muy bien

Me extraño un poco su comentario

-        ¿Por qué lo decís? – le pregunté

-        ¡Por la linda mujer que tenés!

-        ¡Gracias! - dijo mi mujer toda alegre

-        Viste - dije yo

-        Tenías razón cuando me decías que estabas viendo algo hermoso - dijo él

La situación era por demás extraña. Mi amigo estaba piropeando descaradamente a mi mujer y a mi me gustaba. Nunca había experimentado esta situación.

Yo metí la mano dentro de la remera de mi mujer por la espalda y comencé a acariciarla sin que mi amigo pudiera notar nada

-        Gracias - dijo ella

-        ¿Vos no tenés novia que andas mirando a mi mujer? - le digo

Mi mujer y yo mirábamos la pantalla. La sonrisa de Gustavo era totalmente cautivante.

-        No tengo novia actualmente, pero eso no tiene nada que ver

-        Ah, ¿no? - dispara mi mujer

Yo por el tono me daba cuenta de que mi mujer estaba juguetona

-        Pero se apreciar cuando una mujer es hermosa como Sol - dijo él totalmente lanzado

-        Gracias - volvió a decir ella

La miré y pude ver en sus ojos el brillo de la excitación

-        No sabía que te gustaban las mujeres ajenas

-        No tengo filtro cuando una mujer es hermosa

-        ¿Ah sí? ojo que esta es mía - dije

En ese momento bajé la mano y la metí en el short de mi mujer. Ella, para mi sorpresa, al notar mi movimiento levantó la cola e hizo que mi mano se colara a la altura de su concha.

-        A mí no me molesta que me digan esas cosas - dijo ella

-        Bueno, a mí tampoco - dije yo

-        Es que es la verdad - dijo él

Yo aproveché y le corrí la bombacha a mi mujer y le metí un dedo en la concha. Giré mi cabeza y la miré a los ojos. Ella me devolvió la mirada con una sonrisa que delataba totalmente su excitación. Su vagina estaba empapada como hacía mucho no la sentía.

-        ¿Que es lo que te parece tan lindo de mi mujer? - lo pinché a mi amigo

-        No, no me hagas entrar en detalles

-        Dale, Sol es de confianza, ¿no? - le dije a ella mirándola

-        Si, claro

Ella aprovechó para levantarse un poco y yo le metí un segundo dedo en la concha

-        Bueno, digamos que tiene unos ojos hermosos

-        ¿ah sí? muchas gracias - dijo ella pestañeando

-        ¿Qué más? – dije yo

-        No, mejor no sigo

-        ¿Por qué? – quise saber

 

Mis dedos se movían dentro de la cálida y húmeda concha de mi mujer

 

-        Porque a partir de ahora todo lo que pueda decir de Sol es muy fuerte

-        ¡Somos grandes, Gus! – le dije

-        No, prefiero guardármelo

-        Una cosa más y listo – le propuse

 

Ahora mis dedos dentro de la concha de mi mujer se metían más profundamente y ella se movía buscando eso. Ella me empezó a acariciar el paquete que estaba durísimo

 

-        Es que, ya empezamos a entrar en un terreno – se contenía mi amigo

 

Fue mi mujer la que lo animó a decirlo

 

-        Dale, una cosa más decime… - y miró fijamente a la cámara

-        Es que…

-        Dale – le dijo ella

-        Tenes una boca hermosa – dijo él

 

Pude sentir como ella expulsó aire por la nariz. Estaba a punto de acabar.

 

-        Bueno – dijo él

-        Viste no era tan difícil – dije yo

-        Los dejo chicos – dijo él

-        ¿Te tenés que ir? – yo quería seguir un poco mas

-        Si si, aparte… ustedes están para otra cosa, me parece – dijo

-        Está bien, chau, Gus – dije yo

-        Chau Sol – dijo él

 

Mi mujer se levantó y salió del plano de la cámara. Mi amigo me miró con una sonrisa.

 

-        Me voy a comer – le dije con una risa

-        Vas a comer algo rico, ¿no? – dijo él

 

Sol me miraba detrás de la computadora sonriente y excitada.

 

-        Algo muy rico – le dije mirándola a ella

No me esperaba lo que hizo. Se sacó la remera y se acarició las tetas. Esas tetas blancas con esos pezones rosados y duros de excitación. Quise seguir el juego y le dije a mi amigo antes de cortar la conversación

-        Estoy viendo el plato que me voy a comer y se lo ve riquísimo

-        Me imagino, debe estar buenísimo

-        Totalmente, chau – le dije

-        Chau, disfrutá de esa colorada hermosa – me dijo él

Me levanté de golpe y mi amigo pudo ver que mi erección era total.

-        Epa, veo que ya estas listo – me dijo

-        No te voy a mentir, me calentó esta situación – le reconocí

-        Yo estoy igual, te diría – me sorprendió Gustavo

-        Ufffff

Corté la comunicación.

Me levanté y fui corriendo hacia ella que me esperó con los brazos abiertos para besarme con mucha pasión.

La comida quedó para más tarde. Nos fuimos a la habitación y cogimos como dos adolescentes. No mencionamos palabra de la conversación con Gustavo, pero ambos sabíamos que fue eso lo que nos había excitado tanto.

Hacía mucho tiempo que no cogíamos dos veces en el mismo día, creo que desde las últimas vacaciones.

En el segundo polvo, le mencioné que me había calentado mucho estar hablando con Gustavo y al mismo tiempo meterle dedos en la concha.

Ella me sorprendió diciéndome que a ella le había gustado mucho la situación y que “en ese momento estaba para cualquier cosa”

Eso desató que le que preguntara si se hubiese gustado llegar a acabar y que mi amigo la vea acabando por la cámara. Ella se soltó y empezó a chuparme la pija, que ya estaba lista y a decirme

-        ¿A vos te gusta que otros me vean acabando?

-        Siiii

-        ¿Y que otros sepan lo buena que soy chupando la pija?

-        Siiiii

Juro que pese a que había acabado hacía menos de una hora, estaba listo para acabar nuevamente. Tuve que contenerme y la tiré en la cama para chuparle la concha. Ahí me desaté y le empecé a decir cualquier cosa:

-        ¿Te calienta imaginarte a Gustavo viéndonos coger?

-        Aghhhh decía ella

-        ¿Si o no?

-        Mucho – decía ella a punto de acabar. Yo la conocía muy bien

-        ¿Y si un día hacemos una video llamada y nos mostramos un poco mas?

-        Aghhh no me hagas imaginarlo…

-        ¿Y si él saca la pija y se pajea?

-        AAAAhhhhhhhghhhhhh – Sol acabó al instante

 

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