Ese día no supimos como mirar a
los ojos a nuestra suegra. Nos había pescado en la pileta, mi concuñada me
estaba chupando la pija debajo del agua. Era lo peor porque estábamos, en un
solo acto, engañando a sus dos hijos.
Esa tarde se me hizo eterna, solo
restaba esperar que mi suegra reúna a sus hijos y les cuente lo que había
visto. No había manera de zafar.
Lo cierto es que con muchos
nervios terminamos el año nuevo y nos fuimos cada uno a su casa.
Al día 2 (viernes laborable) me
fui para la oficina solo para estar lejos de mi mujer y no ponerme mas nervioso
de lo que estaba.
Llegué y encendí la computadora.
A los 30 minutos, apareció un whatsapp de mi concuñada preguntando.
-
¿Alguna novedad?
-
Nada por ahora
-
No news are godos news. Sin novedades son buenas
noticias.
-
No va a tardar en contar todo.
-
¿Vos decís? – me escribía mi concu
-
¿Y vos qué harías en su lugar?
-
No se. Sería infligir dolor a sus dos hijos y
cagarles la vida por una imagen de la cual no debe estar segura
-
No creo que haya lugar a dudas.
-
Quizás nuestra suegrita nos sorprende.
Y nos sorprendió.
A las 11 de la mañana me entero de
que me agregaron a un grupo de WhatsApp con el nombre “tenemos que hablar”. Lo
había armado mi suegra y nos incluía a ella, a mi concuñada Clarita y a mí.
Fue entonces que se dieron una
serie de mensajes. Tanto por el grupo como con Clarita en la cual no podíamos
creer que nuestra suegra no le había contado nada y no pensaba hacerlo hasta
hablar con nosotros dos.
¿Dónde nos encontramos? ¿En un
bar? Propuse yo
Quiero un lugar en donde podamos
hablar tranquilos, dijo mi suegra
Por privado, Clara me dijo que
ella tenía su departamento solo el viernes 6 de enero porque sus padres
viajaban ese fin de semana y se iban al mediodía.
Quedamos en que nos veríamos el
viernes 6 a las 17 hs en el departamento de Clara.
Ya estaba todo casi perdido, de
modo que me la jugué y le dije a Clara si no quería que yo vaya una hora antes
así nos poníamos de acuerdo en lo que le íbamos a decir a nuestra suegra.
El viernes 6 llegó y tardó una
eternidad ya que los nervios me carcomían esperando el encuentro con mi suegra.
A las 4 salí de la oficina y le
mandé un mensaje a Clara.
Ya salí quizás llego antes.
Vení tranquilo que yo ya estoy en
el departamento
No dudé y paré en un quiosco y
compré preservativos.
16.30 estaba en la puerta del
departamento. Toqué timbre y Clara bajó a abrirme. Me dio un beso en la
mejilla, saludó a un vecino que salía y entré con ella en el ascensor.
Ni bien se cerró ella me miró y
yo la miré. Se sonrió. Me sonreí y me acerqué a besarla. Nos agarramos como dos
perritos que se odian. Nos trenzamos en un beso tremendo. Se abrió la puerta y
por suerte no había nadie esperando en el piso de ella.
Curiosamente me agarró de la mano
y me llevó a su departamento, había dejado la puerta semi abierta y entró
conmigo tirándome del brazo. Cerró la puerta y volvió a abalanzarse sobre mí.
Yo la acompañé correspondiendo ese beso con la misma o mas pasión que la que
ella le ponía.
-
¿Trajiste forros? – me preguntó directa
-
Traje – le dije
Entonces se desató el deseo
contenido durante tanto tiempo. Nos empezamos a besar como dos adolescentes. No
parábamos un segundo. Un mensaje en el teléfono de cada uno de nosotros nos
detuvo.
Era nuestra suegra confirmando
que venía en camino.
-
¿Tan rápido? vieja de mierda – dijo ella
-
Si, que vieja de mierda.
Otro mensaje, en 10 minutos
estoy. Sé que habíamos quedado para las 6 pero se me hizo temprano.
-
¿Y ahora como le explico por qué estoy acá?
-
Andate ya y vení en 10 minutos
Me fui para despistar a mi
suegra. Bajé acomodándome la ropa y ya en la calle me fui a dar una vuelta por
ahí por Recoleta.
A los 10 minutos me llega un
mensaje de Clara diciéndome que ya había llegado nuestra suegra, Marcela.
Encaro para el departamento y
subo, luego de que Clara bajara a abrirme. En el ascensor no me hice el loco y
mantuve la cordura. Los nervios nos mataban a los dos.
Entramos los dos. Saludé a mi
suegra con un beso y pude sentir como ella inspiró mi perfume mientras me
besaba.
No sentamos los tres en el
living. Fue Marcela la que rompió el hielo.
M: Lo primero
que quiero saber es cuanto tiempo lleva esta relación
C: ¿Qué
relación?
M: No te hagas
la boluda, Clara. Esta relación entre vos y él – dice mirándome a mi
Y: Marcela – la
miro serio – esto no es una relación, fue algo que pasó. Nos dejamos llevar por
el deseo.
Nunca supe de donde salió esa
frase de mi boca.
M: ¡Mirá vos!
Se dejaron llevar por el deseo…
C: Si Marcela,
fue una cagada que nos mandamos – quiso reafirmar Clarita
M: No me tomen
por boluda, es lo único que les pido
Y: En serio,
Marcela, no es una relación
M: Bueno,
evidentemente vine al pedo. Me toman de boluda, me mienten.
Mi suegra se levanta y como para
irse. Yo la agarro de la mano y le digo:
Y: Esperá
Marcela ¿por qué decís que te mentimos?
M: Porque hace
media hora entraste a coger con ella, te vi desde enfrente y cuando avisé que
llegaba te fuiste y te hiciste el que llegabas después.
Mi suegra (y de Clara) nos estaba
dando una lección. No podíamos engañarla por más vivos que nos creyéramos
nosotros dos. En ese momento no supe que hacer. Solo atiné a decirle a mi
suegra.
Y: Sentate que
te contamos.
M: Solo si
prometen que no van a volver a mentirme.
Nos miramos con
Clara a los ojos y supimos que se nos acababan las chances de mentir y salir
bien parados de esta situación.
No se me
ocurrió otra cosa que arrancar diciendo la verdad, pero la mas absoluta de las
verdades. Le confesé a mi suegra que habíamos tenido algo la noche del 24. Que
habíamos tomado demás y nos dejamos llevar.
M: ¿Cogieron?
Y: No
C: No
M: ¿Y que
hicieron?
Y: No vamos a
entrar en detalles.
M: O me cuentan
todo o les cuento todo a mis hijos (sus parejas)
Mi suegra ya no
hacía el amago de levantarse e irse, pero se notaba que hablaba en serio.
Entonces
Marcela soltó una frase que me retumbó en la cabeza.
M: Miren, yo no
soy una santa. Parezco una señora y lo soy, pero he hecho mis cosas. Lo
importante es ser discreto y es por eso que estoy acá. Principalmente porque se
que la calentura te lleva a ser cosas como las que hacen ustedes, pero como no
quiero causarles daño a mis hijos, quiero que me cuenten todo.
Nos miramos con
Clara entre la sorpresa y el alivio.
Fue Clara la
que empezó con un relato que no me esperaba.
C: Mirá
Marcela, no te vamos a mentir. Estábamos todos muy borrachos, yo cuando tomo me
caliento y tu hijo se desmayó de tanto que había tomado.
M: Entiendo,
vos estás buena. Y vos no sos de madera, ¿no? ¿Vas a decir eso? – dijo
mirándome a mi
Y: Un poco, sí.
Lo que pasa es que el alcohol me predispone y no te voy a mentir…a Clara le
tenía ganas.
M: Tiene un
culo perfecto, es verdad – dijo mi suegra
Clara sonrió y
yo también. El ambiente empezaba a relajarse. Aun así, no sabía con que podría
llegar a salir mi suegra. Quise seguir y se me ocurrió ir por el lado mas
caliente, reconociéndole el punto a mi suegra.
Y: ¡Viste,
Marcela! Hasta vos que sos mujer no podes no darte cuenta del culo hermoso que
tiene Clara
C: Gracias, me
van a hacer poner colorada
Clara llevaba
puesto un jean blanco y empezamos a mirarla tanto mi suegra como yo. No me vi
venir el movimiento de Clara. Se puso de pie y nos mostró el culo moviéndolo.
C: Gracias
suegrita, jaja.
M: A ver. –
Marcela estiró la mano para tocarlo
C: Podes tocar
– Clara se acercó con su culo.
Marcela acercó
la mano y le acarició el culo con firmeza.
M: ¡Por Dios! ¡Que
duro! ¡Quien pudiera!
Y: Clara,
bajate el jean y que lo toque. Estoy seguro de que me va a entender a mí. Que
no me pude contener el 24.
Clara se bajó
el jean y mostró un colaless blanco que le quedaba pintada. Ahora mi suegra se
la volvió a tocar suavemente.
La miré a los
ojos a mi suegra y vi como se mordió el labio. Luego me sonrió diciéndome:
M: No te culpo,
es una manzanita este culo.
Y: Viste,
Marcela.
M: Pero tienen
que ser mas cuidadosos.
C: Lo sabemos,
vamos a tener cuidado.
A todo esto, mi
suegra no dejaba de acariciarle la cola a Clara, que ahora se sacaba los
zapatos y el jean por completo.
Yo me acerqué
al sillón de tres plazas y me senté al lado de mi suegra. Comencé a acariciar
la otra nalga y con mi pulgar le abría bien el culo.
Y: Es perfecto,
mirá – le decía yo a mi suegra.
La abría bien
el culo y no se de donde me salió, pero utilizando mi dedo pulgar, lo metí
debajo del hilo que entraba entre sus nalgas y lo corrí. Le mostré el ano
totalmente depilado, fruncido y hermoso.
Mi suegra me
miró con una sonrisa y bajó su mirada a mi paquete que estaba totalmente duro.
Y: Sí, se me
paró la pija, Marcela.
M: No es para
menos, no
Y: No sabes
como le chupé la concha y el culo, mientras tu hijo dormía del pedo que tenía.
– me la jugué con ese comentario.
M: Uffff
Y: ¿Querés ver?
– la miré a mi suegra
Marcela asintió
con la cabeza y cerró los ojos. Era mi momento.
Le bajé la
pequeña prenda por completo y le dije a Clara:
Y: Agachate
bien.
Lo que pasó fue
lo obvio. Su hermosa y depilada concha quedó expuesta. Le abrí bien la cola y
le pegué un lengüetazo desde abajo hacia arriba.
No podía creer
lo que estaba viviendo. Volvía a agarrarla desde atrás a mi concuñada, pero con
mi suegra al lado mirando y disfrutando.
Y: Tiene una
concha riquísima
M: ¿Siiii? – el
tono de mi suegra fue de súplica
Y: ¿Queres
probarla? – me atreví a decirle
M: Si ella no
tiene problema… - se atajó Marcela
C: Si no contas
nada, te lo permito – dijo Clara con una risa
M: Soy muy
discreta, podes quedarte tranquila
Mi suegra dijo
esto y adelantó la cara para meterla en la cola abierta de Clara. Ésta dio un
respingo cuando sintió la lengua de mi suegra jugando en su concha. Yo no podía
creer lo que estaba viviendo. Mi mujer era normal en la cama. Mi cuñado,
calculo que era medio boludo por lo que insinuaba Clara. Lo que me impactaba es
que mi suegra fuese tan caliente como para mandarse a chupar la concha de su
nuera sin dudar ni un segundo.
Por otra parte,
Clara se dejaba hacer y giraba la cabeza para mirarme entre el asombro y la
excitación nuevamente.
Me levanté y me
fui para delante de Clara, saqué mi pija y se la ofrecí para que me la chupe.
No me esperaba esta reacción de Clara.
C: ¿Y si vamos
los tres a mi cuarto? Vamos a estar más cómodos
M: Mmmmm lo que
quieran – mi suegra no paraba de chuparle la concha
Y: Vamos –
cerré yo
En ese momento,
no se de donde me salió, pero lo cierto es que me agaché y separé a mi suegra
de la concha de Clara y la besé en la boca diciéndole.
Y: A ver
suegri… compartamos el sabor de esa concha
M: Mmmmm
Mi suegra me
besó y me hizo entender todo. Era una mujer de lo mas caliente escondida detrás
de una máscara de señora bien, de madre ejemplar (que por cierto lo era) y de
suegra recta.
El tema era que
habíamos logrado sacar esa máscara y el personaje de guarra, de puta, estaba
saliendo a la luz.
El beso con mi
suegra fue algo que nunca me esperé ni en mis mejores fantasías con mujeres. Su
lengua se movía con avidez, sus labios eran suaves, carnosos y blandos y
recibían mi boca como si la hubiesen estado esperando desde siempre.
Su saliva era
dulce, abundante y corría por mi lengua mientras la suya jugaba sin
desesperación, pero con un afán digna de la mejor de las amantes.
Nos fuimos
poniendo de pie y nos desnudamos, con la ayuda de Clara, los tres en el comedor
mientras íbamos caminando hacia el cuarto de Clara.
Ni bien
llegamos ahí, fue Marcela, nuestra suegra la que tomó el control de toda la
situación:
Me hizo ponerme
de pie en la cama y empezó a chuparme la pija. Debo decir que, si besaba muy
bien, chupaba la pija mejor. Era una maestra en el arte de la felación. No
puedo precisar bien cómo lo hacía, pero la combinación de saliva, suavidad de
su boca, los movimientos de sus manos y su mirada libidinosa hacían de esa
chupada de pija le mejor que había vivido en mi vida.
Y si a eso le
sumamos el alivio de saber que no contaría nada y el morbo de que sea mi suegra
esto terminaba en un combo explosivo que me hacía perder la cabeza.
Y: Por Dios,
Marcela, pará que voy a acabar
M: Bueno
No creía que fuera
a ser tan tajante, pero lo cierto es que de inmediato se sacó la pija de mi
boca y se fue a besar en la boca a Clara, que había estado mirando todo sin
creer lo que veía.
Ahora las veía
besarse y podía imaginar lo que sentía Clara al probar los besos de su suegra.
Lo sentí cuando a los pocos segundos Clara empezó a acariciar a mi suegra por
todos lados, cuerpo, cabeza, cola y terminó tomándola de la cara mientras
seguía entregada a ese beso.
C: Quiero
chuparte, nunca estuve con una mujer, pero ahora me dieron muchas ganas
M: Dejame a mi
primero, después me chupas vos a mi
Entonces mi
suegra acostó a su nuera y se tiró encima de ella besándola nuevamente en la
boca, bajó lentamente de sus tetas, sin ningún apuro, pero con decisión.
Yo, por mi
parte, vi el hueco y me fui a besarla a Clara en la boca, estuve un rato largo
besándola. Un orgasmo suyo me sacó de mi abstracción.
C: Aghhh
ahghhhh nmmmmmm – acababa Clara en mi boca
M: Mmmmm –
Marcela chupaba
Ahora Marcela
subía lentamente y encontró mi pija en el camino. Se puso a chuparla sin demora
y nuevamente la sensación era tan mágica que casi acabo. Nuevamente se lo tuve
que decir:
Y: Marcela, no
se como lo haces, pero pará porque me vas a hacer acabar
Nuevamente paró
y fue Clara la que quiso corresponder su orgasmo y se puso a chuparle la concha
a su (y mi) suegra.
Me detuve a
mirar un rato y luego me fui detrás de Clara para cogérmela por la concha
mientras contemplaba su perfecto culo en pompa.
La manera en
que mi pija entró en la concha de Clara fue algo superlativo. Estaba tan mojada
y lubricada que se deslizó y en un solo movimiento había entrado por completo
en su cuerpo.
C: Aghhhhhh
M: ¿Te está
cogiendo?
C: Siiiii
M: ¿Por el
culo?
Me asombró la
pregunta de mi suegra. Tanto por la franqueza como por el hecho de pensar la
práctica anal como algo tan natural.
Evidentemente
me había quedado corto con todo lo que venía imaginando de mi suegra.
Me salió de la
nada, pero escupí un chorro de saliva sobre el culo de Clara y comencé a jugar
con su ano.
C: No des
ideas, Marcela, que se entusiasma muy fácil por lo que veo
Y: Es que este
culo…
M: No me vas a
decir que nunca cogiste por el culo… - preguntaba incrédula mi suegra
C: No, nunca.
M: No te puedo
creer, ese culo tiene que usarse… - decía mi suegra, a la que ahora estaba
amando cada vez mas
Escuché ese
comentario y enterré un dedo en el culito fruncido y apretado de Clara que, a
su vez, gruñó como una gata en celo.
M: Ayyy
Clarita, seguí chupándome así que me vas a hacer acabar
C: Mmmmmm
Clara no cejó
en su entusiasmo en la concha de su suegra y lamió y lamió sin cesar hasta que
Marcela estalló en un orgasmo brutal.
Era hermoso ver
acabar a mi suegra y que sea mientras su nuera le chupaba la concha.
Yo, mientras me
cogía a Clara, pensaba que se iba a calmar todo de a poco, pero por suerte me
equivocaba.
Mi suegra se
vino y se metió entre mis piernas para lamerme los huevos desde abajo. ¡Por
Dios! Que sensación tan placentera
Después me sacó
la pija de la concha de Clara y me la chupó, luego le chupó la concha y el culo
a Clara.
Sorpresivamente
mi suegra nos ordenó:
M: Quiero que
cojan por el culo
C: Es que yo
nunca…
M: Aprovechá
que tiene una verga del tamaño y dureza justos
C: Bueno –
concedió Clara
Y: Gracias
Marcela, soñaba con cogerme este orto – me salió del alma ese comentario
M: Ahora vengo,
voy al baño.
Nuestra suegra
volvió y traía en sus manos un frasquito verde, esto va a servir como lubricante,
si es que lo necesitás.
M: Dejame
prepararla a mi.
Me hizo salir.
La dejó a Clara en 4 patas y empezó a chuparle el culo desde atrás. Lo dejó
lleno de saliva y luego empezó a meterle dedos en la concha y a lubricar su ano
metiéndole 1 primero y luego 2 dedos.
Me sorprendió
que en todo el proceso Clara no se quejó ni un momento. Solo gemía y pedía más.
M: Ahora vení
Y: Si – me adelanté
y me puse detrás de Clara
M: Esperá
Mi suegra me
chupó la pija un ratito y luego la guió hasta la entrada del culo perfecto de
Clara.
Nunca pensé que
hacer un culo podía ser tan placentero y sin casi nada de dolor. Apoyé mi verga
en el fruncido ano de Clara y empujé un poco. Como por arte de magia el culo se
tragó la cabeza de mi pene
C: Aghhh mmmmm –
soltó un leve quejido Clara
M: Ahora vos
vas a ir entrando lentamente hasta la mitad – mi suegra dirigía como una jefa
absoluta.
Y: Claro –
entré un poco mas en el culo de Clara
M: Ahora vos,
Clarita, vas a controlar la penetración lentamente, despacio, para atrás y para
adelante. – explicaba mi suegra como una docente.
Entonces empezó
la fiesta, porque Clara empezó a sentir que el pequeño dolor se transformaba en
placer. Y el placer se fue transformando en un goce total. Fue ella la que
ahora me sorprendió con sus palabras.
C: Cogeme
cuñadito, cógeme el culo como tanto esperabas
Y: Siiii soñaba
con ese culo cuando te veía
M: ¿Te gusta
cogerte el culo de tu concuñada degeneradito? – me decía Marcela en el oído
C: Aghhhh voy a
acabar con tu pija en mi culo
Y: Yo también,
aghhhhhhh
C: Aghhhh
ammmmhhhh aghhhhhh
Y: Aghhhh -
acabé como un condenado
Marcela se fue
adelante y besó a Clara en la boca mientras le decía:
M: Es hermoso
verlos coger, espero que volvamos a repetir los tres.
Yo miraba incrédulo
la situación
Lo que pasó
después fue vestirnos, recomponernos y enfriarnos principalmente.
Cuando estuvimos
los tres vestidos por completo, Marcela nos pidió que nos sentáramos en los sillones
y comenzó a hablar:
M: Si quieren
que esto siga o se repita tienen que obedecerme por completo en lo que yo diga.
¿Está claro?
Clara y yo
asentimos como dos alumnos en penitencia. Marcela continuó su alocución.
M: Vamos a
hacer una cosa y tienen que cumplirla porque yo se como funciona esto. Todos
los días 6 de enero, como hoy, y los días 6 de julio, es decir cada 6 meses,
nos vamos a juntar acá, en este departamento a las 16 horas.
Con Clara la
mirábamos incrédulos. Marcela siguió:
M: Si uno no
puede venir, no viene, pero nadie manda un mensaje para preguntar nada. Si
cualquiera de nosotros puede y viene, vamos a disfrutar sabiendo que es algo
que solo nosotros tres tenemos y sabemos. Acá lo más importante – hizo un alto
y nos miró – no se van a mensajear entre ustedes, ni me van a mensajear a mi
por este tema ni ningún tema sexual. Tampoco van a rozarse, ni mirarse con
deseo en familia. Vas a seguir con sus parejas (mis hijos) y van a callar esto.
Si pueden mantener estas simples reglas, todo va a estar bien. ¿Les parece?
Si, Sí, dijimos
los dos.
Pueden
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