Regalo de Reyes. Lección de mi suegra.


 

Ese día no supimos como mirar a los ojos a nuestra suegra. Nos había pescado en la pileta, mi concuñada me estaba chupando la pija debajo del agua. Era lo peor porque estábamos, en un solo acto, engañando a sus dos hijos.

Esa tarde se me hizo eterna, solo restaba esperar que mi suegra reúna a sus hijos y les cuente lo que había visto. No había manera de zafar.

Lo cierto es que con muchos nervios terminamos el año nuevo y nos fuimos cada uno a su casa.

Al día 2 (viernes laborable) me fui para la oficina solo para estar lejos de mi mujer y no ponerme mas nervioso de lo que estaba.

Llegué y encendí la computadora. A los 30 minutos, apareció un whatsapp de mi concuñada preguntando.

-            ¿Alguna novedad?

-            Nada por ahora

-            No news are godos news. Sin novedades son buenas noticias.

-            No va a tardar en contar todo.

-            ¿Vos decís? – me escribía mi concu

-            ¿Y vos qué harías en su lugar?

-            No se. Sería infligir dolor a sus dos hijos y cagarles la vida por una imagen de la cual no debe estar segura

-            No creo que haya lugar a dudas.

-            Quizás nuestra suegrita nos sorprende.

Y nos sorprendió.

A las 11 de la mañana me entero de que me agregaron a un grupo de WhatsApp con el nombre “tenemos que hablar”. Lo había armado mi suegra y nos incluía a ella, a mi concuñada Clarita y a mí.

Fue entonces que se dieron una serie de mensajes. Tanto por el grupo como con Clarita en la cual no podíamos creer que nuestra suegra no le había contado nada y no pensaba hacerlo hasta hablar con nosotros dos.

¿Dónde nos encontramos? ¿En un bar? Propuse yo

Quiero un lugar en donde podamos hablar tranquilos, dijo mi suegra

Por privado, Clara me dijo que ella tenía su departamento solo el viernes 6 de enero porque sus padres viajaban ese fin de semana y se iban al mediodía.

Quedamos en que nos veríamos el viernes 6 a las 17 hs en el departamento de Clara.

Ya estaba todo casi perdido, de modo que me la jugué y le dije a Clara si no quería que yo vaya una hora antes así nos poníamos de acuerdo en lo que le íbamos a decir a nuestra suegra.

El viernes 6 llegó y tardó una eternidad ya que los nervios me carcomían esperando el encuentro con mi suegra.

A las 4 salí de la oficina y le mandé un mensaje a Clara.

Ya salí quizás llego antes.

Vení tranquilo que yo ya estoy en el departamento

No dudé y paré en un quiosco y compré preservativos.

16.30 estaba en la puerta del departamento. Toqué timbre y Clara bajó a abrirme. Me dio un beso en la mejilla, saludó a un vecino que salía y entré con ella en el ascensor.

Ni bien se cerró ella me miró y yo la miré. Se sonrió. Me sonreí y me acerqué a besarla. Nos agarramos como dos perritos que se odian. Nos trenzamos en un beso tremendo. Se abrió la puerta y por suerte no había nadie esperando en el piso de ella.

Curiosamente me agarró de la mano y me llevó a su departamento, había dejado la puerta semi abierta y entró conmigo tirándome del brazo. Cerró la puerta y volvió a abalanzarse sobre mí. Yo la acompañé correspondiendo ese beso con la misma o mas pasión que la que ella le ponía.

-            ¿Trajiste forros? – me preguntó directa

-            Traje – le dije

Entonces se desató el deseo contenido durante tanto tiempo. Nos empezamos a besar como dos adolescentes. No parábamos un segundo. Un mensaje en el teléfono de cada uno de nosotros nos detuvo.

Era nuestra suegra confirmando que venía en camino.

-            ¿Tan rápido? vieja de mierda – dijo ella

-            Si, que vieja de mierda.

Otro mensaje, en 10 minutos estoy. Sé que habíamos quedado para las 6 pero se me hizo temprano.

-            ¿Y ahora como le explico por qué estoy acá?

-            Andate ya y vení en 10 minutos

Me fui para despistar a mi suegra. Bajé acomodándome la ropa y ya en la calle me fui a dar una vuelta por ahí por Recoleta.

A los 10 minutos me llega un mensaje de Clara diciéndome que ya había llegado nuestra suegra, Marcela.

Encaro para el departamento y subo, luego de que Clara bajara a abrirme. En el ascensor no me hice el loco y mantuve la cordura. Los nervios nos mataban a los dos.

Entramos los dos. Saludé a mi suegra con un beso y pude sentir como ella inspiró mi perfume mientras me besaba.

No sentamos los tres en el living. Fue Marcela la que rompió el hielo.

M: Lo primero que quiero saber es cuanto tiempo lleva esta relación

C: ¿Qué relación?

M: No te hagas la boluda, Clara. Esta relación entre vos y él – dice mirándome a mi

Y: Marcela – la miro serio – esto no es una relación, fue algo que pasó. Nos dejamos llevar por el deseo.

 

Nunca supe de donde salió esa frase de mi boca.

M: ¡Mirá vos! Se dejaron llevar por el deseo…

C: Si Marcela, fue una cagada que nos mandamos – quiso reafirmar Clarita

M: No me tomen por boluda, es lo único que les pido

Y: En serio, Marcela, no es una relación

M: Bueno, evidentemente vine al pedo. Me toman de boluda, me mienten.

 

Mi suegra se levanta y como para irse. Yo la agarro de la mano y le digo:

Y: Esperá Marcela ¿por qué decís que te mentimos?

M: Porque hace media hora entraste a coger con ella, te vi desde enfrente y cuando avisé que llegaba te fuiste y te hiciste el que llegabas después.

 

Mi suegra (y de Clara) nos estaba dando una lección. No podíamos engañarla por más vivos que nos creyéramos nosotros dos. En ese momento no supe que hacer. Solo atiné a decirle a mi suegra.

Y: Sentate que te contamos.

M: Solo si prometen que no van a volver a mentirme.

 

Nos miramos con Clara a los ojos y supimos que se nos acababan las chances de mentir y salir bien parados de esta situación.

 

No se me ocurrió otra cosa que arrancar diciendo la verdad, pero la mas absoluta de las verdades. Le confesé a mi suegra que habíamos tenido algo la noche del 24. Que habíamos tomado demás y nos dejamos llevar.

 

M: ¿Cogieron?

Y: No

C: No

M: ¿Y que hicieron?

Y: No vamos a entrar en detalles.

M: O me cuentan todo o les cuento todo a mis hijos (sus parejas)

 

Mi suegra ya no hacía el amago de levantarse e irse, pero se notaba que hablaba en serio.

Entonces Marcela soltó una frase que me retumbó en la cabeza.

 

M: Miren, yo no soy una santa. Parezco una señora y lo soy, pero he hecho mis cosas. Lo importante es ser discreto y es por eso que estoy acá. Principalmente porque se que la calentura te lleva a ser cosas como las que hacen ustedes, pero como no quiero causarles daño a mis hijos, quiero que me cuenten todo.

 

Nos miramos con Clara entre la sorpresa y el alivio.

 

Fue Clara la que empezó con un relato que no me esperaba.

 

C: Mirá Marcela, no te vamos a mentir. Estábamos todos muy borrachos, yo cuando tomo me caliento y tu hijo se desmayó de tanto que había tomado.

M: Entiendo, vos estás buena. Y vos no sos de madera, ¿no? ¿Vas a decir eso? – dijo mirándome a mi

Y: Un poco, sí. Lo que pasa es que el alcohol me predispone y no te voy a mentir…a Clara le tenía ganas.

M: Tiene un culo perfecto, es verdad – dijo mi suegra

 

Clara sonrió y yo también. El ambiente empezaba a relajarse. Aun así, no sabía con que podría llegar a salir mi suegra. Quise seguir y se me ocurrió ir por el lado mas caliente, reconociéndole el punto a mi suegra.

 

Y: ¡Viste, Marcela! Hasta vos que sos mujer no podes no darte cuenta del culo hermoso que tiene Clara

C: Gracias, me van a hacer poner colorada

 

Clara llevaba puesto un jean blanco y empezamos a mirarla tanto mi suegra como yo. No me vi venir el movimiento de Clara. Se puso de pie y nos mostró el culo moviéndolo.

 

C: Gracias suegrita, jaja.

M: A ver. – Marcela estiró la mano para tocarlo

C: Podes tocar – Clara se acercó con su culo.

 

Marcela acercó la mano y le acarició el culo con firmeza.

 

M: ¡Por Dios! ¡Que duro! ¡Quien pudiera!

Y: Clara, bajate el jean y que lo toque. Estoy seguro de que me va a entender a mí. Que no me pude contener el 24.

 

Clara se bajó el jean y mostró un colaless blanco que le quedaba pintada. Ahora mi suegra se la volvió a tocar suavemente.

La miré a los ojos a mi suegra y vi como se mordió el labio. Luego me sonrió diciéndome:

 

M: No te culpo, es una manzanita este culo.

Y: Viste, Marcela.

M: Pero tienen que ser mas cuidadosos.

C: Lo sabemos, vamos a tener cuidado.

 

A todo esto, mi suegra no dejaba de acariciarle la cola a Clara, que ahora se sacaba los zapatos y el jean por completo.

Yo me acerqué al sillón de tres plazas y me senté al lado de mi suegra. Comencé a acariciar la otra nalga y con mi pulgar le abría bien el culo.

 

Y: Es perfecto, mirá – le decía yo a mi suegra.

 

La abría bien el culo y no se de donde me salió, pero utilizando mi dedo pulgar, lo metí debajo del hilo que entraba entre sus nalgas y lo corrí. Le mostré el ano totalmente depilado, fruncido y hermoso.

Mi suegra me miró con una sonrisa y bajó su mirada a mi paquete que estaba totalmente duro.

 

Y: Sí, se me paró la pija, Marcela.

M: No es para menos, no

Y: No sabes como le chupé la concha y el culo, mientras tu hijo dormía del pedo que tenía. – me la jugué con ese comentario.

M: Uffff

Y: ¿Querés ver? – la miré a mi suegra

 

Marcela asintió con la cabeza y cerró los ojos. Era mi momento.

Le bajé la pequeña prenda por completo y le dije a Clara:

 

Y: Agachate bien.

 

Lo que pasó fue lo obvio. Su hermosa y depilada concha quedó expuesta. Le abrí bien la cola y le pegué un lengüetazo desde abajo hacia arriba.

No podía creer lo que estaba viviendo. Volvía a agarrarla desde atrás a mi concuñada, pero con mi suegra al lado mirando y disfrutando.

 

Y: Tiene una concha riquísima

M: ¿Siiii? – el tono de mi suegra fue de súplica

Y: ¿Queres probarla? – me atreví a decirle

M: Si ella no tiene problema… - se atajó Marcela

C: Si no contas nada, te lo permito – dijo Clara con una risa

M: Soy muy discreta, podes quedarte tranquila

 

Mi suegra dijo esto y adelantó la cara para meterla en la cola abierta de Clara. Ésta dio un respingo cuando sintió la lengua de mi suegra jugando en su concha. Yo no podía creer lo que estaba viviendo. Mi mujer era normal en la cama. Mi cuñado, calculo que era medio boludo por lo que insinuaba Clara. Lo que me impactaba es que mi suegra fuese tan caliente como para mandarse a chupar la concha de su nuera sin dudar ni un segundo.

Por otra parte, Clara se dejaba hacer y giraba la cabeza para mirarme entre el asombro y la excitación nuevamente.

Me levanté y me fui para delante de Clara, saqué mi pija y se la ofrecí para que me la chupe. No me esperaba esta reacción de Clara.

 

C: ¿Y si vamos los tres a mi cuarto? Vamos a estar más cómodos

M: Mmmmm lo que quieran – mi suegra no paraba de chuparle la concha

Y: Vamos – cerré yo

 

En ese momento, no se de donde me salió, pero lo cierto es que me agaché y separé a mi suegra de la concha de Clara y la besé en la boca diciéndole.

 

Y: A ver suegri… compartamos el sabor de esa concha

M: Mmmmm

 

Mi suegra me besó y me hizo entender todo. Era una mujer de lo mas caliente escondida detrás de una máscara de señora bien, de madre ejemplar (que por cierto lo era) y de suegra recta.

El tema era que habíamos logrado sacar esa máscara y el personaje de guarra, de puta, estaba saliendo a la luz.

El beso con mi suegra fue algo que nunca me esperé ni en mis mejores fantasías con mujeres. Su lengua se movía con avidez, sus labios eran suaves, carnosos y blandos y recibían mi boca como si la hubiesen estado esperando desde siempre.

Su saliva era dulce, abundante y corría por mi lengua mientras la suya jugaba sin desesperación, pero con un afán digna de la mejor de las amantes.

Nos fuimos poniendo de pie y nos desnudamos, con la ayuda de Clara, los tres en el comedor mientras íbamos caminando hacia el cuarto de Clara.

Ni bien llegamos ahí, fue Marcela, nuestra suegra la que tomó el control de toda la situación:

Me hizo ponerme de pie en la cama y empezó a chuparme la pija. Debo decir que, si besaba muy bien, chupaba la pija mejor. Era una maestra en el arte de la felación. No puedo precisar bien cómo lo hacía, pero la combinación de saliva, suavidad de su boca, los movimientos de sus manos y su mirada libidinosa hacían de esa chupada de pija le mejor que había vivido en mi vida.

Y si a eso le sumamos el alivio de saber que no contaría nada y el morbo de que sea mi suegra esto terminaba en un combo explosivo que me hacía perder la cabeza.

 

Y: Por Dios, Marcela, pará que voy a acabar

M: Bueno

 

No creía que fuera a ser tan tajante, pero lo cierto es que de inmediato se sacó la pija de mi boca y se fue a besar en la boca a Clara, que había estado mirando todo sin creer lo que veía.

Ahora las veía besarse y podía imaginar lo que sentía Clara al probar los besos de su suegra. Lo sentí cuando a los pocos segundos Clara empezó a acariciar a mi suegra por todos lados, cuerpo, cabeza, cola y terminó tomándola de la cara mientras seguía entregada a ese beso.

 

C: Quiero chuparte, nunca estuve con una mujer, pero ahora me dieron muchas ganas

M: Dejame a mi primero, después me chupas vos a mi

 

Entonces mi suegra acostó a su nuera y se tiró encima de ella besándola nuevamente en la boca, bajó lentamente de sus tetas, sin ningún apuro, pero con decisión.

Yo, por mi parte, vi el hueco y me fui a besarla a Clara en la boca, estuve un rato largo besándola. Un orgasmo suyo me sacó de mi abstracción.

 

C: Aghhh ahghhhh nmmmmmm – acababa Clara en mi boca

M: Mmmmm – Marcela chupaba

 

Ahora Marcela subía lentamente y encontró mi pija en el camino. Se puso a chuparla sin demora y nuevamente la sensación era tan mágica que casi acabo. Nuevamente se lo tuve que decir:

 

Y: Marcela, no se como lo haces, pero pará porque me vas a hacer acabar

 

Nuevamente paró y fue Clara la que quiso corresponder su orgasmo y se puso a chuparle la concha a su (y mi) suegra.

Me detuve a mirar un rato y luego me fui detrás de Clara para cogérmela por la concha mientras contemplaba su perfecto culo en pompa.

La manera en que mi pija entró en la concha de Clara fue algo superlativo. Estaba tan mojada y lubricada que se deslizó y en un solo movimiento había entrado por completo en su cuerpo.

 

C: Aghhhhhh

M: ¿Te está cogiendo?

C: Siiiii

M: ¿Por el culo?

 

Me asombró la pregunta de mi suegra. Tanto por la franqueza como por el hecho de pensar la práctica anal como algo tan natural.

Evidentemente me había quedado corto con todo lo que venía imaginando de mi suegra.

Me salió de la nada, pero escupí un chorro de saliva sobre el culo de Clara y comencé a jugar con su ano.

 

C: No des ideas, Marcela, que se entusiasma muy fácil por lo que veo

Y: Es que este culo…

M: No me vas a decir que nunca cogiste por el culo… - preguntaba incrédula mi suegra

C: No, nunca.

M: No te puedo creer, ese culo tiene que usarse… - decía mi suegra, a la que ahora estaba amando cada vez mas

 

Escuché ese comentario y enterré un dedo en el culito fruncido y apretado de Clara que, a su vez, gruñó como una gata en celo.

M: Ayyy Clarita, seguí chupándome así que me vas a hacer acabar

C: Mmmmmm

 

Clara no cejó en su entusiasmo en la concha de su suegra y lamió y lamió sin cesar hasta que Marcela estalló en un orgasmo brutal.

Era hermoso ver acabar a mi suegra y que sea mientras su nuera le chupaba la concha.

Yo, mientras me cogía a Clara, pensaba que se iba a calmar todo de a poco, pero por suerte me equivocaba.

Mi suegra se vino y se metió entre mis piernas para lamerme los huevos desde abajo. ¡Por Dios! Que sensación tan placentera

Después me sacó la pija de la concha de Clara y me la chupó, luego le chupó la concha y el culo a Clara.

Sorpresivamente mi suegra nos ordenó:

 

M: Quiero que cojan por el culo

C: Es que yo nunca…

M: Aprovechá que tiene una verga del tamaño y dureza justos

C: Bueno – concedió Clara

Y: Gracias Marcela, soñaba con cogerme este orto – me salió del alma ese comentario

M: Ahora vengo, voy al baño.

 

Nuestra suegra volvió y traía en sus manos un frasquito verde, esto va a servir como lubricante, si es que lo necesitás.

 

M: Dejame prepararla a mi.

 

Me hizo salir. La dejó a Clara en 4 patas y empezó a chuparle el culo desde atrás. Lo dejó lleno de saliva y luego empezó a meterle dedos en la concha y a lubricar su ano metiéndole 1 primero y luego 2 dedos.

Me sorprendió que en todo el proceso Clara no se quejó ni un momento. Solo gemía y pedía más.

 

M: Ahora vení

Y: Si – me adelanté y me puse detrás de Clara

M: Esperá

 

Mi suegra me chupó la pija un ratito y luego la guió hasta la entrada del culo perfecto de Clara.

Nunca pensé que hacer un culo podía ser tan placentero y sin casi nada de dolor. Apoyé mi verga en el fruncido ano de Clara y empujé un poco. Como por arte de magia el culo se tragó la cabeza de mi pene

 

C: Aghhh mmmmm – soltó un leve quejido Clara

M: Ahora vos vas a ir entrando lentamente hasta la mitad – mi suegra dirigía como una jefa absoluta.

Y: Claro – entré un poco mas en el culo de Clara

M: Ahora vos, Clarita, vas a controlar la penetración lentamente, despacio, para atrás y para adelante. – explicaba mi suegra como una docente.

 

Entonces empezó la fiesta, porque Clara empezó a sentir que el pequeño dolor se transformaba en placer. Y el placer se fue transformando en un goce total. Fue ella la que ahora me sorprendió con sus palabras.

 

C: Cogeme cuñadito, cógeme el culo como tanto esperabas

Y: Siiii soñaba con ese culo cuando te veía

M: ¿Te gusta cogerte el culo de tu concuñada degeneradito? – me decía Marcela en el oído

C: Aghhhh voy a acabar con tu pija en mi culo

Y: Yo también, aghhhhhhh

C: Aghhhh ammmmhhhh aghhhhhh

Y: Aghhhh - acabé como un condenado

 

Marcela se fue adelante y besó a Clara en la boca mientras le decía:

 

M: Es hermoso verlos coger, espero que volvamos a repetir los tres.

 

Yo miraba incrédulo la situación

 

Lo que pasó después fue vestirnos, recomponernos y enfriarnos principalmente.

Cuando estuvimos los tres vestidos por completo, Marcela nos pidió que nos sentáramos en los sillones y comenzó a hablar:

 

M: Si quieren que esto siga o se repita tienen que obedecerme por completo en lo que yo diga. ¿Está claro?

 

Clara y yo asentimos como dos alumnos en penitencia. Marcela continuó su alocución.

M: Vamos a hacer una cosa y tienen que cumplirla porque yo se como funciona esto. Todos los días 6 de enero, como hoy, y los días 6 de julio, es decir cada 6 meses, nos vamos a juntar acá, en este departamento a las 16 horas.

 

Con Clara la mirábamos incrédulos. Marcela siguió:

 

M: Si uno no puede venir, no viene, pero nadie manda un mensaje para preguntar nada. Si cualquiera de nosotros puede y viene, vamos a disfrutar sabiendo que es algo que solo nosotros tres tenemos y sabemos. Acá lo más importante – hizo un alto y nos miró – no se van a mensajear entre ustedes, ni me van a mensajear a mi por este tema ni ningún tema sexual. Tampoco van a rozarse, ni mirarse con deseo en familia. Vas a seguir con sus parejas (mis hijos) y van a callar esto. Si pueden mantener estas simples reglas, todo va a estar bien. ¿Les parece?

 

Si, Sí, dijimos los dos.


Pueden dejarme sus comentarios reybaco2005@gmail.com

O en Telegram @reybaco2005

Mi hermana Belén 7

 Mi hermana Belén 7


Era de noche. Mi madre seguramente dormía. Ahora estábamos en mi cama, mi hermana y yo, completamente desnudos y ella decidió abrir su corazón para decirme:

Me tapó la boca con su dedo índice y siguió

-        Me gustas mucho, me calentás de una manera que nunca me calentó un pibe, me encanta tu pija, tenerla en la boca y sí, me muero por tenerla en la concha y que me cojas… - siguió mi hermana

No me atreví a decir nada. La dejé que continúe

-        Sé que es una locura, que sos mi hermano, que está mal todo lo que hicimos estos días, pero no puedo manejar las ganas que te tengo, mi concha está empapada de pensar en vos, en tu pija…

-        Belén – le dije y le metí la mano en la concha para sentir su humedad

-        ¿Qué?

-        Necesito algo…

-        ¿Qué?

-        Necesito… - dejé un silencio para ver su cara

Su cara transmitía preocupación por lo que yo tenía para decir. Era evidente que no se imaginaba lo que yo venía a decirle

Mi pija era un roble, creo que nunca llegó a bajarse por completo. Mi calentura era total. Sentía la humedad de su concha y necesitaba beber de esa fuente. Le dije mirándola a los ojos

-        ¡Quiero chuparte la concha, hermanita!

-        Aghhhh Kevin, me asustaste…

-        ¿Por qué?

-        No sabía que era eso lo que ibas a decirme

-        ¿Que te imaginaste?

-        No sé – me dijo ahora más relajada

Yo comencé a besarla en la boca mucho tiempo. Luego bajé por su cuello y ahí fue donde tomé conciencia de que no había disfrutado de esos pechos con mi lengua de la manera que estos se lo merecían.

Le agarré ambas tetas, duras y pesadas, con las manos y le chupé los pezones con mucha avidez. Me dediqué un tiempo largo a chuparlos y chuparlos como un bebé. Tanto fue así que en un momento comenzó a salir un líquido de su pezón derecho. Era un sabor apenas salado y que saboreé sin dudar.

La miré instintivamente y le dije

-        Te está saliendo leche

-        ¿Si?

Mi único temor era que este comentario aplacara su calentura y todo se enfríe de manera repentina. LA curiosidad en el momento pudo más y me preguntó

-        ¿Y a qué tiene gusto?

-        No sé, pero me gusta – le dije y volví a chuparle la teta

Ahora succionaba como un bebé mientras ella me acariciaba la cabeza. Su leche, más tarde supe que se llamaba calostro, salía espesa y en abundancia.

Yo chupaba y tragaba sin dudar. Mi lengua jugaba con el néctar de mi hermana y eso me calentaba a mas no poder. Sin ningún tipo de filtro le dije:

-        Me gusta mucho tu leche – y la miré a los ojos

-        Quiero probarla – me dijo

No dudé.

Subí y con mi boca llena de la leche de sus pechos me acerqué a besarla. Creo que estuvimos varios minutos jugando con nuestras lenguas y su leche. Era hermoso sentir como nuestra calentura iba en aumento.

Cuando la leche se acabó volví a bajar a sus tetas, pero esta vez fugazmente.

Luego le llené la panza de besos. Me pareció un poco fuerte pasarle la lengua, aunque no me faltaron ganas. Creo que fue ella la que me incitó a hacerlo cuando me preguntó

-        ¿Te gusta mi panza?

-        Mucho, mucho – le dije

-        Me gusta que te guste – me dijo y me acarició la cabeza

-        Te la besaría mucho tiempo

-        Podes hacer lo que quieras…

Fue entonces que los besos por su panza se volvieron más eróticos que cariñosos y se prolongaban más tiempo. Mi lengua recorría ahora su panza. Su ombligo salido. Ella reía como sintiendo cosquillas. Yo lamía y bajaba hacia esa fuente de placer que era su concha. No veía la hora de beber de ella.

 

-        Aghhh hermanito, me gusta mucho lo que me haces

-        Mmmmm – seguía yo

Ella por instinto y calentura fue abriendo las piernas y mostrándome una concha totalmente depilada, rosada en el centro y abierta como una rosa madura.

No dudé en zambullirme a besarla y chuparla. La abría con ambas manos y le metía la lengua dentro. Luego jugaba con su clítoris y ella susurraba

-        Aghhhmmmmm

-        Mmmmmm – yo no abandonaba mi trabajo

Necesitaba beber su excitación de la misma manera que ella se había tragado mi semen. Se lo debía.

Seguí y seguí chupando y cuando la sentí acercarse al orgasmo mantuve el movimiento de mi boca y de mi lengua.

Su humedad era total. Sus temblores eran tremendos. Se precipitaba el orgasmo. Seguí chupando y chupando.

-        Aghhhhhh ahhhhhhhhh – gritó ella

-        Mmmmmm – me asusté y temí que mi madre nos hubiera escuchado

-        Aghhhhh ahhhhhhh – gritó más fuerte ahora

-        Shhhhhhh – tuve que decirle

-        Aghhhh ahhhhhh – ahora un poco menos audible

-        Te va a escuchar mamá – le dije despacio

-        Vení, subí, besame, no doy más – me dijo

Subí y la besé, me puse de costado y ella me metió la lengua en la boca como una poseída. Nos besamos con mucha pasión

Un ruido en la puerta nos sobresaltó. Era mi madre tratando de abrirla.

-        Belén, gritaste? ¿Que te pasó?  – gritaba mi madre del otro lado de la puerta

-        Ayyy mami, siiiii, pero no pasa nada

-        Abrime la puerta – decía mi mamá

Mi hermana y yo nos vestimos a las apuradas. Ella, por suerte, solo bombacha y remera. Yo calzoncillo y me acosté tapándome.

-        ¿Que te pasó?  – decía mi madre preocupada

-        Me golpié el dedo del pie con la cama

-        ¿Y tenés que gritar así?  – decía mi mamá

-        Siiii, me despertó – dije yo

Nos miramos con mi hermana y nos sonreímos.


Continúa acá -----> Mi hermana Belén 8

Pueden dejarme sus comentarios en reybaco2005@gmail.com

O en Telegram @reybaco2005

Todo empezó como un juego (21) FINAL

 


Ir al primer Capítulo de esta serie




Todo empezó como un juego (21) FINAL

Esa noche la recuerdo con tanta claridad que me asombra hoy en día. Mi hermana le chupó durante mucho tiempo la concha a Sol hasta que esta acabó como una endemoniada.

Se hizo tan tarde que le pregunté a mi hermana si no quería quedarse a dormir. Ella se negó y me dijo que prefería tomarse un remise y que volverse a su casa. Me negué de lleno y le dije que la llevábamos hasta la casa.

Cuando le estaba diciendo eso veo que Sol a mi lado está completamente dormida. La miro a mi hermana y le digo que yo la llevo. Ella se niega, yo insisto y termino convenciéndola.

Ya cambiados y saliendo Sol me dice que la espere que nos acompaña y le digo que se quede que yo la llevo, si total a esta hora voy y vuelvo muy rápido.

-            Ojo lo que hacen ustedes dos en el camino – se ríe Sol

-            Encima tengo mi casa sola – se ríe mi hermana

-            Ah cierto, claro – dice Sol

-            Bueno, si ves que pasa el tiempo y no vuelvo, ya sabés – dije riendo

Agarré las llaves del auto y con Lucía encaramos para su casa.

Al principio, silencio. Esta vez fui yo el que rompió el hielo.

-            Raro, ¿no? Yo llevándote en el auto a tu casa después de lo de recién.

-            Si, jajaja.

-            Un hermano que cuida mucho a su hermana menor

-            Tanto la cuida que la acompaña a la casa porque tiene miedo de que alguien se la coja, jajaja.

-            Tal cual, jajajaja – nos reímos los dos

-            La pasé muy bien – me dice mirándome seria

-            Si me decís que la pasaste mal, no te creería – le dije riendo nuevamente

-            Estuvo genial, cogés muy bien

-            Vos también, Lu – le dije e instintivamente me toqué la verga

-            Todavía nos quedan cosas pendientes – me dijo

-            ¿Seguís caliente?

-            Si – me dijo

Justo estábamos llegando a su casa, de modo que sin dudar estacioné y apagué el motor.

-            ¿Queres que baje? – le pregunté

-            Y bueno, podríamos cumplir la fantasía de coger en mi cama de casada.

-            Ya se me está parando la pija – le dije

-            Lo bueno es que si me ven entrando con mi hermano nadie va a sospechar nada – dice ella

-            Es verdad, buena coartada

La miraba desde atrás mientras abría la puerta de su casa y tenía un culo espectacular. Era una obra de arte. Notaba ciertos nervios en ella.

Para disipar esos nervios, ni bien cerró la puerta del lado de adentro, me le fui encima y comencé a besarla. La escena era digna de dos amantes que vuelven a encontrarse pasados unos años y se dan cuenta que la llama del deseo nunca se apagó, pero con dos diferencias sustanciales: éramos hermanos y habíamos cogido hacía una hora.

Algo había que no podía terminar de comprender, luego con el paso de los minutos me fui dando cuenta: mi hermana y yo teníamos una conexión que iba mas allá del sexo. Era como si cada movimiento que hacía uno era lo que el otro estaba esperando en ese momento. No se si será por tantos años compartidos o si está en los genes, pero lo cierto es que lo que sentíamos era tan único como especial.

Los besos fluían como un mecanismo suizo de sincronización perfecta. Cada movimiento que yo ensayaba, ella lo retribuía y viceversa.

Mi lengua y la suya se movían al mismo ritmo como esas parejas que nacieron para bailar juntas.

A medida que los besos subían la intensidad, nos ayudábamos mutuamente a quitarnos la ropa. Seguíamos contra la puerta de entrada. Solo cuando estuvimos los dos completamente desnudos nos dimos cuenta de que podíamos cambiar de lugar.

-            Vamos a mi cama

-            Vamos

-            Quiero que me cojas en mi cama de casada

MI hermana caminaba delante de mí y no podía dejar de mirar ese culo generoso que se movía delicadamente.

-            Voy a cogerte como nunca te cogieron – le dije

-            Ah ¿sí? – decía ella al llegar a la cama y girarse para besarme

-            Si, quiero hacerte todo

-            ¿Sí? ¿Estas muy caliente con tu hermanita?

-            Muy, Lu. Nunca estuve así, te lo juro.

Las palabras se amontonaban en mi boca. Los nervios daban paso a la lujuria. Mi cuerpo temblaba de excitación. Ella estaba igual. Su rostro rojo, su cara caliente y su mirada que transmitía deseo.

Se colgó de mi cuello y me besó una vez más. Mis manos no dejaban de masajear su culo. Ella y yo gemíamos cada uno en la boca del otro.

-            No sé qué me pasa, nunca me sentí así – me confesé repitiéndome.

-            Yo tampoco, quiero hacer todo con vos, quiero ser tuya totalmente

-            Siento que no quiero dejar de besarte nunca

-            Besame todo lo que quieras, soy tuya, todo mi cuerpo es tuyo, te pertenece

-            Quiero besarte cada parte de tu cuerpo – le dije

-            Y yo a vos, vení

Mi hermana me tiró en la cama y se quedó unos segundos mirándome y observando detalladamente el resto de su propio cuarto. Se detuvo unos segundos en el portarretrato en donde estaba ella con su esposo. Temblé al pensar que ella podría arrepentirse al ver la foto de mi cuñado, pero no fue así.

-            ¿Sabes una cosa? – me dijo de repente

-            ¿Que?

-            De repente me siento muy perra, me dieron muchas ganas de coger con vos acá, en mi cuarto, y ver la foto de mi novio no me frena, al contrario, me da más morbo.

-            Ughhhh vení, cogeme entonces – le dije

-            ¿Soy muy puta? – me preguntó mi hermana con una sonrisa

-            Sos la puta más hermosa del mundo

-            Y degenerada, porque coge con su hermano

-            Que también es muy degenerado porque está muy caliente con su hermana.

En ese momento me agarré la pija y empecé a blandirla como si se tratara de una faca. Ella me la miró y me soltó

-            Me encanta tu pija, hermano degenerado

-            Y a mi tu cuerpo, hermana putita…

-            Sabes que te voy a coger, ¿no? – me dijo ella

-            Estoy esperando…

Mi hermana se acomodó encima de mí y fue bajando para meterse toda mi pija en su concha. La sensación era muy placentera.

De repente, miró el portarretrato nuevamente y me dijo:

-            Mirá a mi novio que contento que está en la foto, como si supiera que su mujer está cogiendo en su cama.

-            Mmmmm, que morbosa que sos, me encanta

La agarré de las nalgas para acompañar su ritmo y me levanté a chuparle los oscuros pezones. Ella gemía fuerte, evidentemente la calentaba mucho coger en su cuarto.

Con mis dedos fui acercándome a su orificio anal. Ella no decía nada y no bajaba el ritmo de su cabalgata. Ahora mi dedo mayor estaba en la puerta de entrada de su culo haciendo una suave presión.

-            Mmmmm, me gusta mucho

Presioné un poco mas y ella gimió besándome muy profundo. Entendí que la cosa iba por ahí y le metí una falange en el mismo momento que hundía mi lengua en su boca.

-            Mmmmm me encanta…

-            Siempre soñé con este culo – le dije a mi hermana al oído luego de besarla

-            Quiero que seas vos quien me lo haga por primera vez

Si no acabé en ese instante fue porque ya lo había hecho en dos oportunidades en las últimas horas. Increíblemente me sentía totalmente listo para lo que mi hermana me decía. Como si hubiese adivinado mi intención, me dijo:

-            Pero primero quiero acabar así, esperá que casi estoy…

-            Siiii, vas a acabar cogiéndome

-            Aghhh me encanta cogerte en mi cama, donde cojo con él – dijo mirando nuevamente la foto de su novio

-            ¿Te calienta ser infiel?

-            Mucho, mucho, aghhhhh

-            ¿Te gusta ser así de puta? – quería hacer acabar a mi hermana

-            Siiii soy muy… aghhh soy… aghhh muy putaa…

-            Y vas a acabar con mi pija adentro mientras tu novio te mira

-            Aghhhh aghhh siiiii aghhhh estoy acab… aghhhhh

Mi hermana acababa y se calentaba más y más. Mi dedo mayor ahora la penetraba bien profundo…

-            Me encanta cogerte y que seas así de puta – le solté

-            Y ahora quiero que me cojas por el culo – me soltó

-            Siii, es lo que más quiero – le dije

Mi hermana se levantó y se fue a su baño, escuché que se abría una salida de agua que adiviné como el bidet, luego se cerró, se escuchó un cajón que se abría y se cerraba. Luego, ella volvió con un frasquito de vaselina y me dijo:

-            ¿Te acordás cuando Marcos (su novio) se quemó con el caño de la moto? Bueno, de algo sirvió, quedó vaselina

-            No me acordaba, pero bueno

-            ¿Servirá? – preguntó ella

-            No sé, pero lo que sí sé, es que es muy importante una lubricación

-            ¿Como queres que me ponga?

-            Acostate boca abajo

Mi hermana se acostó boca abajo y empezó a levantar la cola y a abrir las piernas. La detuve.

-            No, quedate así. Con las piernas cerradas. Vos dejame a mí.

Dejé el frasquito en la mesita de luz y me acosté encima de ella con mi pija dura entre sus nalgas. Le besé el cuello desde atrás.

-            Quiero hacerlo despacio – le dije al oído

-            Mmmmm – se relajaba ella y apoyaba su cabeza de costado en el colchón.

Le besé la mejilla, luego le corrí el cabello y le besé la espalda. El beso se convirtió en un chuponazo y luego una recorrida con la lengua. Bajé así por su espalda. Al llegar a la espalda baja ya los besos eran lametones totales.

Luego pasé a su cola y la besé y chupé por todos lados. Me quedé contemplando ese culo hermoso. Le abrí las nalgas y pude ver ese fruncido agujero totalmente depilado. Dejé caer un chorro grueso de saliva y le pasé la lengua.

-            Mmmmm

Me dediqué por varios minutos a chuparle el culo con desesperación y amor al mismo tiempo. Le abría la cola con ambas manos y le pasaba la lengua, luego le volvía a dejar saliva y volvía a chuparlo. Le metía un dedo, lo sacaba. Intentaba con un segundo dedo y notaba como su culo cedía. Volvía a chuparla con frenesí. Ella vibraba de placer.

-            Nunca me habían chupado el culo – me confesó

-            Yo te lo chuparía toda la noche

-            Me encanta como lo haces – me dijo

Dejé caer un grueso chorro de saliva y me acosté nuevamente encima de ella con mi dura pija entre sus nalgas. Comencé a moverme adelante y atrás. La saliva ayudaba en el movimiento. La cabeza de mi pija en un momento se trabó en su culo abierto y me quedé así un instante.

Fue ella la que hizo el movimiento hacia atrás para que entre un poco mi glande. Y vaya si lo logró porque instantáneamente desapareció la cabeza de mi pija en su culo.

-            Aghhhhmmmmm – dijo ella

-            ¿Te duele?

-            Un poco, pero no la saques

-            Bueno

-            Quedate quieto así, dejame acostumbrarme un poquito – me dijo

Mi pija latió de placer

-            Aghhhhh

-            Perdón, fue sin querer – le dije

-            Mmmmm, me gusta igual

Entonces acomodé mis manos al costado de su cuerpo para mantenerme quieto. Ella seguía con sus piernas cerradas y su cola apenas levantada con mi pija apenas dentro de su culo.

Mi hermana levantó un poquito la cola buscando que mi pija entre unos milímetros y así lo hizo.

-            Dejame a mí – me dijo

-            Si si

Bajó unos centímetros y mi pija cedió un poco sin salirse totalmente. Luego subió y ahora mi verga entró un poco más, casi hasta la mitad.

Ella no decía nada, solo empezó a moverse lentamente y cada vez la penetración se hacía un poco mas profunda. La vaselina descansaba en la mesa de luz.

-            Aghhhh me encanta – dije yo mirando hacia abajo como su ano se comía toda mi verga lentamente.

-            ¡Me estas cogiendo la cola! – decía ella entre gemidos

-            Siiiii

Ahora el ritmo de mi hermana aumentaba y mi pija entraba casi toda. Mis piernas estaban al costado de las suyas y mis brazos apenas flexionados ahora me ayudaban a acercarme a su oído.

-            Te estoy haciendo el culo, hermanita

Parece ser que ese comentario fue el detonante porque empezó a moverse con mas ímpetu logrando que toda mi pija entrara en su culo.

-            Siii? ¿Me estas cogiendo la cola? ¿Te gusta?

-            Es lo que más me gusta en el mundo

-            Te gusta romperle el culo a tu hermanita

-            Ayyy Lu, me vas a hacer acabar, pará

-            ¿Sí? ¿Tanto te calienta hacerle la cola a tu hermana en su cama matrimonial?

-            Lu, pará en serio que no doy mas

-            ¿Me vas a llenar la cola de leche? – lo hacía a propósito

Ahora una mano de ella se metió por delante y comenzó a acariciarse con vehemencia el clítoris mientras levantaba su cola buscando que la penetración fuera total

-            Aghhhh siii voy a acabarte en el culo

-            Acabemos juntos, cogeme el culo, hacele la cola a tu hermanita y llenásela de leche – decía Lu en tercera persona

No hay palabras para explicar la manera en que acabamos los dos. Gritos, alaridos y las palabras mas fuertes que puedan imaginarse sonaron en ese cuarto.

Cuando me desplomé sobre ella, le dije que me disculpara y me pidió que me quedara así, que le gustaba sentir el peso de mi cuerpo sobre ella.

Mi pija de desinfló dentro de su culo y saliendo lentamente de su interior me bajé de su cuerpo y me puse de costado. Nos quedamos mirándonos con amor. Amor de hermanos.

 

Epílogo: empezó como un juego y terminó así

Estábamos con mi hermana en su cama. Mirándonos y sonriendo de lo bien que la habíamos pasado. No se en qué momento apareció mi cuñado (el novio de mi hermana) en la puerta del dormitorio y nos vio a ambos desnudos.

Se quedó un rato en la puerta mirándonos a los dos. Ninguno de los tres decía nada. Fue Lucía la que atinó a poner una excusa que resultó totalmente vana.

Mi cuñado (ahora ex) se fue a los gritos de “son unos enfermos, son hermanos”

Mi hermana, desnuda como estaba y llorando, me abrazó.

-            Tranquila – le dije – todo va a estar bien

-            ¿Vos decís? No creo

-            Siempre me vas a tener a mi

Sol nos esperaba en casa. Volvimos juntos y le explicamos todo.

Desde el primer momento supimos que todo era riesgoso.

Por suerte para todos, mi cuñado se terminó radicando en Brasil. Mi hermana se mostró tan apenada que decidimos que se viniera a vivir con nosotros dos. Nuestros padres lo vieron con buenos ojos. Los únicos a los que les pareció un poco rara la situación fueron mi suegro y el primo de Sol.


                           F I N


Nota del autor

Quiero cerrar acá esta historia para no caer en repeticiones. Agradezco a todos el cariño que me brindaron a lo largo de toda esta serie.

Espero volver pronto con otra historia y que les guste tanto como esta


Todo empezó como un juego (21) FINAL - Poringa!

Pueden dejarme sus comentarios reybaco2005@gmail.com

O en Telegram @reybaco2005