Todo empezó como un juego (13)

 



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Pasó mucho tiempo, creo que unos meses en donde surgieron unos problemas que desencadenarían en otra de nuestras historias. Si bien, hubo momentos muy calientes y sexuales con Sol, debo confesarles que por momentos hemos vivido muchos dramas familiares.

La madre de Sol sufrió una crisis depresiva. Se sumaron varios factores: en primer lugar, una pérdida familiar importante, en segundo lugar, el hermano de Sol se fue a vivir con la novia generando una especie de síndrome del nido vacío y, por último, una amiga de toda la vida que se fue a vivir a Europa.

Todas estas cosas hicieron que la madre de ella entrara en un estado depresivo, dejando al padre de Sol, Horacio, a cargo no solo del negocio sino también de muchas tareas administrativas y cotidianas que solía hacer Liliana, la madre de Sol.

Hicieron de todo para intentar levantarla, la acompañaron siempre, pero nada parecía resultar: terapia, viajes, medicación, salidas, etc.

Sol se fue haciendo cargo una a una de las tareas de las en las que solía ocuparse su madre.

Fueron meses de mucho desgaste físico y emocional para Sol y para su padre. Era verlos y quedarme admirado de las cosas que hacía mi mujer. Por la mañana, estaba con el padre en el negocio. Al mediodía, con la madre cuidándola y acompañándola. A la tarde vuelta al negocio y por la noche llegaba a casa exhausta.

Quizás fue por eso por lo que el sexo se espació más de lo que me gustaba, pero supe entender que todo pasaría en algún momento.

Un día Horacio, el padre de sol, necesitaba hacer unos trámites para el comercio en la provincia de Mendoza.

Fue entonces cuando Sol, que estaba muy cansada de tantos días de sostener el negocio, a su madre y a su padre, me preguntó si no tenía problema en que acompañe a su padre el jueves a Mendoza, que el viernes ya estaría de vuelta.

Se me ocurrió decirle a Sol que se vayan a las termas de Cacheuta con el padre y aprovechen para relajarse un poco hasta el domingo. Serían solo dos días más, pero podría ayudarlos mucho a los dos.

Costó mucho convencer a Sol, pero lo logré, hasta el punto de que llegados unos días la vi hasta ilusionada con el viaje.

Convencer al padre y luego al hermano de que se quede cuidando el negocio y la madre no fue tarea sencilla, pero terminamos lográndolo.

Llegó el día. Viajaron a Mendoza, hicieron los trámites con los proveedores mendocinos y el viernes a la tarde ya estaban en Cacheuta y sus termas.

El lugar era paradisíaco, hermoso. Muchas piletas con diferentes alturas y temperaturas. Cascadas por todos lados, sumado a un clima y un paisaje hermoso.

Sol se había llevado un bikini negro que hacía un contraste hermoso con su blanco cuerpo. Horacio, por su parte, se conservaba muy bien a sus 53 años y llevó un short multicolor que había comprado en las últimas vacaciones con su mujer, cuando ésta aún se sentía animada.

Estaban en una de las piletas de agua termal, sentados en un escalón. El agua tibia, el sol y el paisaje eran los perfectos compañeros para la tarde que estaban viviendo. Mirando el horizonte se dio el siguiente diálogo:

-            Solcito, gracias por todo lo que haces por mí – su padre se veía muy emocionado. No era normal en él.

-            Pá, no tenés que agradecerme nada, haría cualquier cosa por vos, lo sabes – respondió sol con una sonrisa.

-            Lo sé, pero estás haciendo mil cosas, ocupando el lugar de tu mamá y no te olvides que tenés un marido al que no debes descuidar.

-            Quedate tranquilo que con Gonza está todo bien, de hecho, fue él el que me sugirió venir unos días acá a las termas con vos, para que nos relajemos

-            Mirá que bien mi yernito, y yo que no lo quería al principio.

-            Gonza es muy bueno, muy generoso, me cuida y me sostiene siempre.

-            Bueno, no quiero que por tener que atender a tu mamá, al negocio y a mí tengas problemas con tu pareja

-            Tranquilo, pá. Mi pareja está bien en todo sentido

-            Es lindo escuchar que una pareja está bien.

A Horacio se le ensombreció el rostro y la tristeza pareció invadirlo. Una mueca de llanto le tomó el semblante y tomándose la cara con ambas manos empezó a sollozar.

Sol salió apenas del agua para tirarse a abrazar a su padre que ahora lloraba como un niño. Ella, sin poder evitarlo, apoyó sus turgentes pechos sobre el brazo de Horacio.

-            Perdón, mi amor – le decía su padre entre lágrimas

-            No me tenés que pedir perdón, pá, tranquilo, desahógate

-            Gracias, mi amor – le decía Horacio mientras la abrazaba fuerte

-            Te quiero, pá – le decía Sol

Ahora Sol empezó a besar la cara de su padre con besos cortitos mientras no dejaba de abrazarlo.

-            Siempre fuiste mi preferida, lo sabes – Horacio abraza a Sol más fuerte

Horacio siente los pechos de su hija y lo recorre una correntada. Ahora Sol continúa con los besos en la cara del padre, las mejillas, la nariz, la frente, la comisura de los labios, vuelve a la mejilla, vuelve a la nariz y lo besa corto en la boca.

Se miran, parecen no entender lo que está pasando. Sol se retira confundida, Horacio hace lo mismo. Ambos se sonrojan. Es Horacio quien rompe el hielo con un comentario risueño:

-            No hace falta que ocupes el lugar de tu madre en esto, jajaja

-            Jajaja, sos tremendo, pá

-            Vos sos lo mejor que me pasó – dijo él y volvieron a abrazarse

Esa noche cenaron en el hotel. Tomaron un Malbec mendocino de alta gama y disfrutaron de una carne muy sabrosa.

Una encargada de labios gruesos y rojos trae la comanda para que Horacio la firme “¿cómo la pasaron?”, pregunta la chica con una sonrisa por demás seductora. Una corriente de celos atraviesa a Sol que, sin dudar, toma la mano de su padre y le sonríe a la chica “espectacular, estaba todo bárbaro, ahora nos vamos a dormir”

Sol y Horacio dormían en la misma habitación, en una cama matrimonial que podía separarse, pero que ellos optaron por dejarla así.

Horacio entra al baño y Sol le grita desde la habitación.

-            Pá, tengo una idea

-            ¿Que?

-            ¿Queres ir a la pileta del spa? Está abierta hasta las 12 de la noche

-            ¿Te parece?

-            Claro, pá, disfrutemos

-            Dale, vamos – dijo él

Cuando salió no se esperaba encontrar a Sol en ropa interior. La imagen lo golpeó como una puerta cerrándose. Sol lo notó y le dijo

-            Me pongo la malla y vamos – mientras se metía en el baño

-            Pongámonos las batas para ir

Se pusieron unas batas blancas de toalla y se fueron a la pileta.

Cuando llegaron supieron que dispondrían de las instalaciones solo para ellos. Se quitaron las batas y se metieron en la caliente piscina climatizada.

Ni bien se metieron, entró una pareja de unos 30 años y comenzaron a nadar. Horacio se sentó en uno de los escalones y Sol se sentó atrás de él, un escalón más arriba, con las piernas abiertas a ambos lados de la cintura de su padre.

Sol lo besó en la mejilla y comenzó a masajearlo. Horacio tiró la cabeza para atrás con los ojos cerrados. Sol lo besó en la frente.

-            Relajate, pá, disfrutá

-            Gracias, mi amor – le decía su padre mientras se relajaba totalmente.

La otra pareja que estaba en el agua comenzó a besarse descaradamente. Al estar sumergidos por completo, no podía verse lo que estaba sucediendo debajo del agua, pero no era muy difícil de imaginar.

Sol seguía con los masajes a su padre. Ahora le apoyó con descaro los pechos en la espalda mientras le masajeaba los brazos y los pectorales.

-            Aghhhh que bien se siente, Solcito

-            ¿Te gusta, pá?

-            Si, mucho

-            Entonces relajate y disfrutá.

-            Si, mi amor, lo estoy disfrutando

Sol miró en dirección a su padre y vio que los ojos de él no se apartaban de la parejita que se besaba con descaro total.

-            Que bien la pasan algunos… - dijo Sol

-            Si, es verdad – Horacio no se animó a seguir hablando

Sol se fue para abajo y le pidió a su padre que se siente un escalón arriba donde estaba ella e intercambien los lugares

-            Estaba muy bueno – dijo él ya que pensaba que se habían terminado los masajes

-            Yo todavía no terminé – dijo Sol

Ahora la pelirroja mujer se recostó sobre su padre y sintió una dureza en la espalda. ¿Podría ser que su padre estuviera erecto? Era obvio, muchos días y quizás meses sin sexo, una parejita que se besaba, el vino, mis masajes…

Sin dudarlo, Sol levantó los codos y sus manos comenzaron a acariciar los muslos de su padre por debajo del agua haciéndole unos fuertes masajes.

Las manos de él comenzaron a masajear el cuello de su hija. Sol se excitó y aunque no sabía cómo seguir, no dejó de masajear fuertemente las piernas de su padre, llegando incluso a meter las manos debajo de su short.

Ahora la pareja se giró a mirarlos a ellos y sonrieron ambos. Volvieron a besarse y siguieron con lo suyo. Algo muy caliente sucedía debajo de agua.

-            ¿Qué pasará debajo del agua? – le dijo Horacio a su hija

-            Lo que pasa debajo del agua queda debajo del agua – dijo Sol

Ella movió la espalda y se frotó contra el duro bulto de su padre. Su padre le seguía haciendo masajes en los hombros. Sabía que no estaba bien que su hija sintiera su dureza, pero tras tantos meses sin nada, se sentía exultante de rozar una carne femenina, aunque sea la de su hija.

-            Sol ¿queres que salgamos?

-            No, pá, no quiero salir, quiero que te relajes

-            Es que…

-            Shhhh, vos relájate

Sol no sabe cómo se atrevió, lo cierto es que paso una mano por detrás de su cuerpo y palpó el duro bulto de su padre con la mano.

-            Aghhhh Sol… hija… no…

-            Shhhhh – lo cayó ella

-            Es que…

-            Se lo que necesitas, papá

-            Pero…

-            Relajate y dejate llevar, Haceme caso

Ahora Sol agarró fuerte el bulto de su padre y comenzó una lenta paja por encima del short.

-            Aghhhh – susurró el padre

El tema es que lo hizo tan fuerte que la parejita se giró a mirarlo. Por suerte, fue solo un segundo y siguieron con lo suyo. Sol y Horacio, también

-            ¿Te gusta, pá?

-            Si, mi amor, me gusta mucho, pero…

-            Shhhh – lo volvió a callar su hija

Ahora la mano de Sol se metió por debajo del suspensor del short y agarró por completo la pija de su padre

-            Sol no…

Ahora la otra mano de Sol (que ya había girado su cuerpo) se posó con el dedo índice extendido sobre los labios de su papá

-            Shhhh disfrutá, necesitás relajarte

-            Es que…

Ahora, lo que sol le estaba haciendo a su padre era una paja total. Subía y bajaba lentamente. La calidez del agua ayudaba a que la sensación fuera aún más placentera. Ese hombre que tanto la había cuidado y querido se merecía lo mejor de ella. Y lo mejor que ella sabía dar, era placer.

-            Disfrutá papá, disfrutá.

La otra pareja ya había terminado, o no. Lo cierto es que subieron por la escalerita y se fueron. La carpa del chico no pasó desapercibida para ninguno de los dos.

Ahora quedaban solos los dos en la piscina. Nadie los veía.

Sol se giró y miró a su padre a los ojos con una sonrisa tiesa. Él le devolvió la mirada como implorándole algo.

-            Me gusta relajarte, pá

-            Lo estás haciendo muy bien

-            Estamos solos – le dijo ella – bajate el short y sentate

-            ¿Te parece?

En un rápido movimiento se bajó el short con la ayuda de ella.

-            Si, así sale todo lo que tenga que salir y no queda en el short.

Su hija le estaba dando permiso para eyacular. El placer que sentía con la lenta paja que le hacía su hija no tenía comparación con nada. Era estar en el paraíso. No aguantó más y se vino mientras la miraba a su hija sin poder creerlo.

Sol lo miró a los ojos y le sostuvo la mirada mientras sentía como palpitaba el pene de su padre en su mano. Bajó la mirada y vio la cabeza roja expulsando un chorro blanco en el agua y soltó una risita.

-            Mirá como sale – le dijo divertida

-            Siiii, aghhhh

Sol seguía pajeándolo y fue él quien tomó la mano de ella para detenerla y decirle.

-            Ya está, gracias.

-            Te lo merecías, papá.

-            Gracias, hija, sos la mejor, no me esperaba esto

-            Vamos a dormir, pá.

        

Continuará…

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Todo empezó como un juego (12)

 

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Ahí estaba yo, abrazado a mi mujer, ambos desnudos en la cama. Mientras tanto yo disfrutaba como ella me contaba su aventura con Martín, su primo y mi amigo.

Nos levantamos los dos, desnudos como estábamos y nos fuimos a prepararnos algo para tomar. Abrimos una tónica y preparé dos gin tonics.

Ella por su parte, abrió un paquete de papas fritas y me miró:

-            Gonza, son las 12 de la noche, por qué no dormimos?

-            Mañana es sábado, no trabajamos

Era hermoso ver su cuerpo blanco con pecas desnudo en el sillón negro. Hacía un contraste maravilloso. La miré con deseo y ella captó eso en mi mirada.

-            ¿Todavía tenés ganas de mirarme así?

-            Es que estás en una etapa en la que me volves loco – le reconocí

-            Estoy en una etapa que me desconozco

-            Para mí, estas en tu mejor etapa.

-            ¿Sabes que es lo mejor? – me dijo ella

-            ¿Qué?

-            La confianza que nos tenemos, con vos puedo hablar de cualquier cosa, decirte cualquier cosa.

-            Podemos llegar a donde vos quieras – le dije

-            Ese es el tema, no sé cuál es el límite – dijo entre preocupada y desafiante.

-            No te pongas límites por mí – quise tranquilizarla

-            Es que cuando me caliento, me desconozco

-            Cuando te calentás, siento que sacás lo mejor de vos. – le dije para animarla

-            A mí me gusta mucho calentarme, el tema es que…

-            ¿Qué?

-            Primero Gustavo, es un compañero de trabajo tuyo…

-            No pasa nada.

-            Ahora mi primo…

-            Martín es de confianza – le dije

-            Es que por un lado me da miedo, pero por otro me genera mucho morbo que esto escale...

Escucharla decir la palabra “morbo” me sacudió y quise ir más allá. Estaba en donde quería estar: Sol caliente y hablando del tema, soltándose y abriéndose conmigo. Para no cortar esto quise avanzar:

-            Va a escalar siempre y cuando vos quieras

-            Si, pero… - ella seguía intranquila

-            Y hasta dónde vos quieras…

-            Nunca me imaginé que llegaría a estar con otro tipo, bueno…

-            Alguna vez lo imaginaste, no me mientas

-            No, lo que quiero decir es que nunca pensé que lo haría realidad.

-            ¿Y te arrepentís? – quise saber

-            La verdad, pensándolo en frío, un poco sí, pero cuando lo recuerdo bien, Uffff

-            Yo estoy igual que vos – quise seguir transmitiéndole tranquilidad

-            El tema es que siento que puedo fantasear con cualquier cosa…

-            Yo también

-            ¿Te gusta compartirme, no? ¿Te gusta que otros sepan lo bien que cojo y lo bien que la pasas vos cuando estás conmigo, ¿no? – me decía ella

-            Uffff, siiiii. A veces se me ocurren cosas muy sucias, no sé si decírtelas porque…

-            ¿Porque qué? A esta altura…

-            Porque ya me voy a la mierda, son muy morbosas.

-            Dale, hagamos una cosa, vos me contas una de esas cosas que serían “irse a la mierda” y yo te cuento una

-            Dale, “escuchamos, pero no juzgamos” – le dije

-            Dale, “escuchamos, pero no juzgamos” – se reía ella

-            Mirá que es fuerte…

-            Dale, lo que sea – me anima ella

En ese momento, la miro a los ojos, me sonrío, respiro bien fuerte y le suelto:

-            A veces tengo la fantasía de que tu papá sepa como chupas la pija. Listo, lo dije.

Esperaba la puteada, pero no llegaba. Me miraba sonrojada. No hablaba, pero no parecía enojada. Para mi sorpresa, quiso indagar más en el tema.

-            ¿En qué sentido? Que mi papá me vea chupándote la pija o…

-            O puede ser chupándosela a él, a tu papá…

-            Uffff eso sí que es fuerte – me reconoció ella

-            Pero…escuchamos, pero no juzgamos.

-            Es verdad, escuchamos, pero no juzgamos

-            Ahora vos…

-            Parece que con lo de Martín abrimos la puerta del incesto – siento como ella se prepara para lo que va a decir

-            Sí, es una fantasía terrible el incesto

-            Bueno, a mí me gustaría chuparte la pija junto con tu hermana

-            ¿Queeee? ¿Cuál de las dos?

-            Eeeeeuuu escuchamos, pero no juzgamos. – me dijo ella

-            Es verdad – reconocí

-            Con Lucía… aunque con Martina, tampoco estaría mal, eh. Ahora que lo pienso…

Si bien alguna vez había fantaseado con mis hermanas, que Sol las pusiera en palabras hizo que el morbo se apoderara de mí.

Sol vio mi pija totalmente parada y me dijo:

-            Bueno, veo que la conversación te pone, ¿no?

-            Mucho ¿y a vos?

-            Ya que estamos en el sillón, puedo aprovechar y contarte como me cogió Martín en el sillón de su casa…

Ella se acercó y comenzó a besarme, mientras me hablaba al oído.

-            Contame todo – le pedí

-            Bueno – empezó sin más – después de chuparle la pija y que él me chupe la concha.

Escucharla hablar así a mi mujer era un placer. Se había soltado y ya hablaba sin eufemismos, decía las cosas como tenían que decirse, las llamaba por su nombre.

-            Qué hicieron

-            Nos cambiamos y fuimos al chino de enfrente a comprar una cerveza, pero Martín me convenció de tomar champagne con speed. Lo hicimos

-            Mirá vos, y yo que te creía en lo de tu mamá y tu papá… - le decía yo

 

Volvimos y nos sentamos en el sillón de la sala de estar, uno frente al otro, como estamos ahora. Empezamos a pasarnos la botella mientras nos servíamos. Al rato ya nos estábamos desnudando el uno al otro y besándonos.

 

-            Seguí – le pedí

-            Queres que haga con vos todo lo que hice con él mientras te lo voy contando? – me invitó ella

-            Claro que sí.

-            Bueno, primero, como vos sabes, antes de coger yo necesito chupar la pija, es como que no puedo arrancar – me dice ella mirándome con una cara hermosa

-            Sí ¿te gusta la pija de tu primo?

-            Me gusta mucho y a él le gusta mucho como se la chupo, así – ahora sol se arrodilla en la alfombra y me chupa la pija a mí que estoy recostado en el sillón

-            Que hermosa sos con la pija en la boca – le digo

-            ¿Te gusta como tu prima te chupa la pija? – me dice iniciando un juego de roles de lo más perverso

-            Mucho, primita, chupame la pija así, hermosa…

-            Ahora quédate así que quiero hacer que me comas la concha – dice Sol

Entonces se para con ambas piernas alrededor de mi cuerpo, y así de pie acerca su concha a mi boca y me agarra la cabeza

-            Comele la concha a tu prima, dale

-            Mmmmm – yo no podía parar de chuparle la concha

Sol nunca había hecho eso conmigo y me mataba de placer saber que había tomado la iniciativa de esa manera con su primo

-            Haceme acabar y después te cojo, dale – me decía ella

-            Mmmmm siiiii

-            Ughhh Aghhhhhh Aghhhhhh – Sol acababa y me agarraba la cabeza con las dos manos apretándola contra su concha

-            Mmmmm que concha tan rica primita

-            La más rica concha siempre es la de un familiar – me dijo y eso me descolocó un poco

-            Quiero cogerte, primita – le dije yo en el rol de su primo

-            No, ya te dije, yo te voy a coger a vos

-            ¿Me pongo forro? – le pregunté a Sol

-            No te pongas forro, cogeme así, quiero sentir bien la piel de tu pija en mi concha

-            Ughhh te lo cogiste sin forro de nuevo?

-            Claro, quería sentir la leche de él en la concha, como voy a sentir la tuya dentro de un rato

Eso me llenó de morbo y calentura.

-            que lindo es tener dos leches distintas en la concha, ¿no? – le dije

-            Aghhhhhh Martín, siiiii

Ahora sol se sentó en mi pija y comenzó a moverse como una domadora de potros salvajes. Era tremendo como se movía, parecía Dua Lipa.

Quise llevarla al extremo de calentura

-            Cogeme primita, cogeme así

-            Siiii, te gusta que tu primita te coja

-            Si es hermoso tener una prima puta como vos

-            Te gusta que sea bien puta – no sabía si Sol me preguntaba a mí o a su primo. No importaba.

-            Me gusta que seas bien puta, que todos sepan que bien que cojes

-            ¿Todos? ¿Quién más queres que sepa cómo cojo?

Ahora Sol me desafiaba y yo no me iba a quedar callado. Aunque dudé y eso la hizo desesperarse y volver a preguntar. Yo estaba a punto de acabar. Sol seguía cabalgándome de manera descontrolada.

-            ¿Quién más queres que sepa cómo cojo?

-            Tu hermano – le solté

-            Siiii? ¿Mi hermano? Queres que me coja a mi hermano como me cogí a mí primo

El juego de roles había terminado y ahora éramos solo nosotros dos imaginando y teniendo las más incestuosas fantasías.

-            Siiii quiero que te cojas a tu hermano…

-            Aghhhhhh me vas a hacer acabar con tanto morbo… - me decía ella

-            ¿Te gusta?

-            Mucho, soy muy degenerada, muy perversa…

-            ¿Tanto como para llegar a cogerte a tu papá? – le solté

-            Aghhhhhh Aghhhhhh Aghhhhhh – Sol empezó a vibrar encima de mí en un orgasmo tan elocuente como estrepitoso.

Ahora convulsionaba de placer. Yo la seguí y empecé a acabar dentro de su concha. Ella se apretaba fuerte contra mí para sentir mi pija latir bien dentro de su húmeda cavidad.

-            Aghhhhhh Aghhhhhh – gemía ahora en mi oído

-            Me encantás ¿sabías? – le confesé

-            ¿Hasta dónde vamos a llegar?

No quise responderle nada, estaba bajando la calentura y cualquier cosa podría ser contraproducente. Sabía que había acabado como loca cuando le nombré al padre, pero era un tabú muy difícil de romper. Por eso elegí muy buen las próximas palabras que salieran de mi boca:

-            Te amo – le dije

-            Y yo a vos – me besó

El beso fue largo y prolongado. Tierno y delicioso. Se levantó y dejó caer toda mi leche sobre mi abdomen. Se fue al baño, trajo papel para que me limpie y fuimos a bañarnos juntos. Nos enjabonamos muy lentamente y tomamos todo el tiempo para hacerlo. Si bien nunca es cómodo ducharse con otra persona en un baño chico, lo disfrutamos mucho pese a algunos choques y golpes contra la mampara.

Nos dormimos a las 3 de la mañana.

 

 

 

 

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