Mi mamá habla de mi pija (2)

 

Ella parece obsesionada

 

Mi mamá (S) y su amiga (J) hablaban de mi pija con total descaro mientras yo las escuchaba y me pajeaba.

 

J: Si yo tuviera una pija así tan cerca, no sé lo que haría…

S: Boluda, ¿qué decís? Es mi hijo

J: Las pijas buenas valen el riesgo, me voy a casa que voy a estar solita y me parece que me voy a hacer una paja pensando en la pija de tu hijo

S: No me hagas pensarlo…

 

Cuando escuché eso comencé a acabar y me manché todo el abdomen y el pecho. Me limpié con mi calzoncillo, me tapé con la sábana y me puse de costado.

Al poco tiempo, escuché que mi mamá se acostaba en su cama. Olvidé aclararles que casa muy pequeña y la puerta de la habitación de mi mamá no cerraba bien, de modo que yo podía escuchar todo lo que pasaba en esa pieza.

Traté de agudizar el oído y lo que empezó como una respiración profunda pronto se convirtieron en gemidos y jadeos. Era hermoso escuchar a mi mamá pajeandose. Sabía que estaba haciéndolo, no había manera de que estuviera haciendo otra cosa.

Lo que más me excitaba era saber, o al menos imaginar, que estaba pensando en mi pija. Sabía que estaba mal, no podía excitarme con mi madre, pero no podía evitarlo. Era más fuerte que yo.

No tardó más de 5 minutos en acabar, escuchaba sus gemidos y por último un alarido que me asustó por un momento. Me dormí.

Al otro día me levanté y me fui a jugar al futbol mientras ella se quedó durmiendo. No hice un buen partido, mi cabeza estaba en otro lado. Mis compañeros me lo hicieron saber. Les dije que no había dormido bien y lo aceptaron.

Cuando volví a casa, mi mamá no estaba así que fue más fácil no cruzar miradas. A eso de las 6 de la tarde llegó y me saludó como si nada.

-            ¿Como te fue en el partido?

-            Bien, ma.

-            ¿Ganaron?

-            Si, ganamos, pero no jugué bien

-            ¿Qué pasó? – me preguntó ella

En ese momento, se me dio por jugar un poco con ella.

-            No pude dormir bien

-            Ah – dijo ella

Pude notar sus nervios. Seguramente, estaría pensando en si escuché su conversación con Jesica o si escuché sus gemidos.

Lo cierto es que mi mamá a partir de ese día empezó a comportarse de manera extraña conmigo y empecé a entender un poco más por donde venía la cosa.

Una situación extraña se dio una tarde en que yo, a propósito, salí en boxers del baño y me quedé frente a ella secándome el pelo. Ella trataba de evitarlo, pero no podía dejar de mirar hacia mi bulto. Hice como que me fui a mi habitación, pero me quedé detrás de la puerta mirándola y veo que agarra su celular y escribe con una sonrisa tremenda.

Necesitaba ver el celular de mi mamá y saber a quién le escribía. Iba a tener mi oportunidad ese mismo día cuando ella entró a bañarse.

Nuestra casa estaba muy mal de mantenimiento y ninguna puerta cerraba bien. Es por eso que cuando entró a bañarse pude asomarme y agarrarle el teléfono. Lo hice con el corazón latiéndome a mil y no pude creer lo que leí en su teléfono.

-            Boluda, no sabes recién Brian salió de bañarse y es una locura la pija que tiene

-            ¿Otra vez se la viste?

-            No, esta vez salió en boxers, pero se le marcaba un paquete tremendo

-            Yo necesito un paquete de esos para llevar a la boca – escribió

Juro que cuando leí eso se me escapó una risita que por suerte no escuchó mi mamá que seguía duchándose

-            Es impresionante, te juro – insistía mi mamá

-            Tenes que sacarle una foto y mandármela

-            ¿Ja, y como hago?

-            No sé, revisale el teléfono, quizás le mandó alguna a alguien, los pendejos no son boludos ahora

-            ¿Te parece?

-            Si

Dejé sigilosamente el teléfono donde estaba y me fui a mi habitación. Cuando mi mamá salió del baño envuelta en una toalla y otra en su cabeza, me quedé mirándola con fascinación.

-            ¿Qué me mirás?

-            Sos muy linda, mamá – le solté

-            ¿A qué viene eso?

-            A nada, te lo quería decir. Aunque ya lo sepas

-            Mirá vos que halagador mi nene, me gusta eso que me decís

-            Es la verdad, ma.

-            ¿Sí? Bueno, gracias.

Mi mamá se metió en su habitación y pude ver de costado que sonreía mucho. Evidentemente le habían gustado mis palabras.

Pasaron solo dos días en donde tuve oportunidad de revisar nuevamente el celular de mi mamá. Otra conversación con su amiga

-            ¿Y? le revisaste el teléfono

-            No pude

Evidentemente mi mamá había intentado y no había podido. Fue entonces que me dije que necesitaba sacarme buenas fotos de mi pija y dejarle el celular para que lo agarre. No tardó en llegar el momento.

Al otro día, llegué y como estaba solo me empecé a sacar fotos de mi verga. EN dos minutos estaba completamente parada. Pude sacarme varias y hasta hice un video pajeándome un poco.

Cuando mi mamá volvió, me senté con ella en la cocina y al rato le dije que iba al quiosco, dejando mi celular ahí arriba de la mesa. Me fui a dar una vuelta y demoré más de lo habitual.

Mi mamá era más viva de lo que imaginé. Cuando llegué, agarré mi celu y vi que tenía varias fotos enviadas de mi celular al suyo y después eliminadas. Cayó, pensé.

-            ¿Mami, vos estuviste con mi celu? – le pregunté

-            Si, mi amor, me mandé unas fotos que no encontraba

-            ¿Ay má, viste todas las fotos? – quise pincharla para ver cómo se ponía

-            Si, tené cuidado con eso, si te roban el celu

-            Igual no se me ve la cara, entonces ¿Como sabías que eran mías?

-            Me di cuenta porque se ven cosas que son de la casa, la pared, la sábana.

-            Ah muy bien, ma. Perdón por lo que viste aparte de las cosas de la casa.

-            Ya sos mayor, soy yo la que debería pedirte perdón por invadir tu privacidad.

-            No te voy a decir que no me molesta porque te mentiría, pero podés pedirme el teléfono cuando quieras que te lo presto y borro antes lo que tenga que borrar – le aclaré

-            Tenes razón, te prometo que no te lo reviso mas

-            Te preguntó, ma

-            ¿Qué?

-            Esas fotos que viste de mi…

-            Si, ¿qué?

-            Nada, dejá

-            No, ¿qué? Decime

-            Te iba a preguntar si te molestó mucho y si estaban bien sacadas

-            No me molestaron, pero sí me sorprendieron, no te voy a mentir

-            ¿Por qué?

-            Estas muy bien dotado, saliste a tu papá…

-            Siempre me decís que me parezco

-            Si, en eso también te pareces, incluso la tenes… - se detuvo como arrepintiéndose de lo que iba a decir

-            ¿La tenes qué?

-            Mas grande

-            ¿Sí? ¿Mas grande? Es bueno saber que estoy bien de ahí abajo

-            Si, pero mejor cortemos esta conversación

Si lo mío con mi mamá era una pelea de boxeo, había ganado un round.

Continuará…

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Mi mamá habla de mi pija

 


Mi mamá habla de mi pija


Les cuento lo que me pasó y no lo van a poder creer. Voy a tratar de escribirlo de la manera más detallada posible, aunque no se me dé muy bien esto de escribir.

Empiezo por decirles que tengo 19 años y vivo en la provincia de Buenos Aires, más precisamente en la zona sur del gran Buenos Aires. Voy a cambiar mi nombre y el de varias personas que aparecen acá, aunque las edades y descripciones son exactamente tal cual son estos personajes.

Mi nombre es Brian (mentira) mi mamá se llama Sandra, tiene 35 años, sí me tuvo a los 16 años y mi papá se llama Sergio, aunque nunca lo conocí, ya que nunca se hizo cargo de mí. Ella me dice que un día lo va a buscar para que yo lo conozca, pero realmente no se si me interesa.

Les cuento que vivimos en una casa que es un PH (propiedad horizontal) al fondo de otras dos casas y es realmente muy pequeña, casi diría que es una pieza con baño, un patio y cocina, no mucho más.

El tema es que, al vivir juntos en un lugar tan chico, se dan situaciones con mi mamá que no pueden evitarse y esta fue una de ellas.

Yo volvía del colegio todos los días a las 13 hs. y como ella trabajaba todo el día limpiando casas nunca estaba a esa hora. Lo cierto es que ese día me estaba bañando y mientras me enjabonaba se me dio por hacerme una paja. Bueno, la cosa es que me pajié pensando en Mirna, una vecina más grande que yo que me calienta muchísimo. Acabé imaginándome como me chupaba la pija y se tragaba mi leche.

Olvidé aclarar que cuando me ducho, y más estando solo, pongo música en mi celular a todo lo que da y fue por eso por lo que no escuché que mi mamá había llegado.

Cuando terminé de ducharme mi pija estaba morcillona y de buen tamaño. Debo aclarar que por suerte fui bendecido con un buen tamaño de pija y como estaba todavía en un estado de semi erección, parecía más grande todavía.

La cosa es que creyendo que estaba solo salí completamente desnudo del baño y cuando levanté la vista me encuentro de frente con mi mamá que me estaba mirando totalmente ruborizada.

La miré a los ojos y ella me miró, pero sus ojos volvieron a mi pija y luego a mi cara nuevamente.

-            Perdón – me salió decirle

-            No pasa nada – me dijo ella y volvió a mirarme, lo noté

-            Pensé que estaba solo

-            Me imagino

-            Ya me tapo – dije agarrando la toalla y envolviéndome la cintura con ella

-            Queres comer algo? Compré fiambre y un pan lactal

-            Dale, hacete unos sanguches mientras voy a lo de Tito (el quiosquero) a comprar una Manaos, sí?

-            Dale – me dijo mi vieja

Me cambié, me puse un short de Racing (soy hincha de la academia) una remera y me fui a comprar la gaseosa.

Comimos sanguches de salame y queso (mis favoritos) y se dio la siguiente charla que casualmente nunca habíamos tenido con mi mamá:

-            Brian, nunca te pregunté ¿vos estas o estuviste de novio?

-            Ahora no estoy con nadie ¿por?

-            No, para saber…

-            ¿Pero, por qué me preguntas?

-            Porque ya tenes 19 años y quería saber, como no tenes un padre que te hable si ya…

-            ¿Si ya qué, ma? ¿Si ya debuté?

-            Si, eso

-            Claro, mami, no te lo conté a vos, pero debuté hace 2 años.

-            Ah, mirá, ¿y se puede saber con quién?

-            Con una del colegio, yo estaba en 3ro y ella en 4to

-            ¿Como se llamaba?

-            Ayelén

-            ¿Y todo bien? Como no tenes padre para hablar estas cosas… - quiso aclarar mi mamá

-            Claro, sí, todo bien.

-            ¿Y vos? ¿Debutaste? Jajajaja – nos reímos los dos

Ese día la conversación quedó ahí y no hablamos más, pero sentí que habíamos hablado con mucha confianza.

Creo que habían pasado 2 días que vino Jessica, la amiga de mi mamá. Mi mamá compró 2 prepizzas y las comimos los cuatro junto con Jessica y Nahuel, el hijo de Jessica que tiene mi edad y con el que me llevo muy bien.

Jessica está mejor de guita que nosotros y trajo unas cervezas para tomar. Nosotros (los hijos) tomamos una gaseosa mientras ellas tomaban cerveza. Me acuerdo que era viernes y yo al otro día tenía partido de fútbol bien temprano en Quilmes y por eso me quise acostar temprano. Nahuel se fue ni bien terminó de comer y ellas se quedaron en el patio, ese día hacía calor, tomando cerveza y charlando.

Yo me fui a acostar y las dejé hablando. Era increíble lo bien que se escuchaba desde mi pieza. Para que se entienda mejor voy a poner una J por Jessica y una S por Sandra, mi mamá.

S: Boluda, tengo una cosa para contarte

J: Qué, boluda, contame

S: Esperá un poco que voy a ver si el Brian (así habla mi mamá) está dormido

 

Entonces mi mamá entró a la habitación y automáticamente me hice el dormido, ella me susurraba y yo nada. Habló mas fuerte y continué haciéndome el muerto.

La cosa es que al rato salió al patio y volvió a sentarse.

S: Servime más cerveza

J: Que me ibas a contar

S: No sabes lo que me pasó el otro día con el Brian

J: ¿Brian, tu hijo?

S: Si, él

J: Que pasó

S: No sabés, llegué de laburar y él se estaba bañando. Bueno, la cosa es que él no sabía que estaba yo y salió totalmente desnudo de bañarse

J: ¿Y?

S: Y. Y que tiene una pija impresionante

 

Escuché como Jessica escupía la cerveza y soltaba una carcajada.

S: No te rías, boluda. En serio.

J: ¿Tuviste tiempo a mirársela bien?

S: Sí, no te das una idea lo que es.

J: ¿Para tanto?

S: Si, boluda, te acordás que yo te conté que Sergio, el papá de él, tenía una pija tremenda.

J: ¿Si, salió al padre?

S: Creo que es mejor

J: Uy boluda…

S: te juro que lo tiene todo, largo y ancho y…

J: ¿Y qué más?

S: Una cabeza hermosa…

J: Mmmmm Ufff amiga, ya cumplió los 18, ¿no?

S: Estamos muy en pedo, paremos

J: Ya no es un nene, ¿no?

S: Para nada, encima me contó que ya debutó

Yo escuchaba todo esto y la pija se me había puesto a mil, empecé a pajearme mientras escuchaba que seguían hablando.

J: Uf, amiga, con lo que necesito yo una buena pija

S: ¿Y yo?

J: ¿Me lo prestás un rato?

S: No jodas

J: Mirá que no hablo en joda

S: Vos estás loca

J: Si yo tuviera una pija así tan cerca no sé lo que haría…

S: Boluda, ¿qué decís? Es mi hijo

J: Las pijas buenas lo valen, me voy a casa que voy a estar solita y me parece que me voy a hacer una paja pensando en la pija de tu hijo

S: No me hagas pensarlo…

 

 

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