Ir al primer Capítulo de esta serie
Esa noche la recuerdo con tanta
claridad que me asombra hoy en día. Mi hermana le chupó durante mucho tiempo la
concha a Sol hasta que esta acabó como una endemoniada.
Se hizo tan tarde que le pregunté
a mi hermana si no quería quedarse a dormir. Ella se negó y me dijo que
prefería tomarse un remise y que volverse a su casa. Me negué de lleno y le
dije que la llevábamos hasta la casa.
Cuando le estaba diciendo eso veo
que Sol a mi lado está completamente dormida. La miro a mi hermana y le digo
que yo la llevo. Ella se niega, yo insisto y termino convenciéndola.
Ya cambiados y saliendo Sol me
dice que la espere que nos acompaña y le digo que se quede que yo la llevo, si
total a esta hora voy y vuelvo muy rápido.
-
Ojo lo que hacen ustedes dos en el camino – se ríe
Sol
-
Encima tengo mi casa sola – se ríe mi hermana
-
Ah cierto, claro – dice Sol
-
Bueno, si ves que pasa el tiempo y no vuelvo, ya
sabés – dije riendo
Agarré las llaves del auto y con
Lucía encaramos para su casa.
Al principio, silencio. Esta vez
fui yo el que rompió el hielo.
-
Raro, ¿no? Yo llevándote en el auto a tu casa
después de lo de recién.
-
Si, jajaja.
-
Un hermano que cuida mucho a su hermana menor
-
Tanto la cuida que la acompaña a la casa porque
tiene miedo de que alguien se la coja, jajaja.
-
Tal cual, jajajaja – nos reímos los dos
-
La pasé muy bien – me dice mirándome seria
-
Si me decís que la pasaste mal, no te creería –
le dije riendo nuevamente
-
Estuvo genial, cogés muy bien
-
Vos también, Lu – le dije e instintivamente me
toqué la verga
-
Todavía nos quedan cosas pendientes – me dijo
-
¿Seguís caliente?
-
Si – me dijo
Justo estábamos llegando a su
casa, de modo que sin dudar estacioné y apagué el motor.
-
¿Queres que baje? – le pregunté
-
Y bueno, podríamos cumplir la fantasía de coger
en mi cama de casada.
-
Ya se me está parando la pija – le dije
-
Lo bueno es que si me ven entrando con mi
hermano nadie va a sospechar nada – dice ella
-
Es verdad, buena coartada
La miraba desde atrás mientras
abría la puerta de su casa y tenía un culo espectacular. Era una obra de arte.
Notaba ciertos nervios en ella.
Para disipar esos nervios, ni
bien cerró la puerta del lado de adentro, me le fui encima y comencé a besarla.
La escena era digna de dos amantes que vuelven a encontrarse pasados unos años
y se dan cuenta que la llama del deseo nunca se apagó, pero con dos diferencias
sustanciales: éramos hermanos y habíamos cogido hacía una hora.
Algo había que no podía terminar
de comprender, luego con el paso de los minutos me fui dando cuenta: mi hermana
y yo teníamos una conexión que iba mas allá del sexo. Era como si cada
movimiento que hacía uno era lo que el otro estaba esperando en ese momento. No
se si será por tantos años compartidos o si está en los genes, pero lo cierto
es que lo que sentíamos era tan único como especial.
Los besos fluían como un
mecanismo suizo de sincronización perfecta. Cada movimiento que yo ensayaba,
ella lo retribuía y viceversa.
Mi lengua y la suya se movían al
mismo ritmo como esas parejas que nacieron para bailar juntas.
A medida que los besos subían la
intensidad, nos ayudábamos mutuamente a quitarnos la ropa. Seguíamos contra la
puerta de entrada. Solo cuando estuvimos los dos completamente desnudos nos
dimos cuenta de que podíamos cambiar de lugar.
-
Vamos a mi cama
-
Vamos
-
Quiero que me cojas en mi cama de casada
MI hermana caminaba delante de mí
y no podía dejar de mirar ese culo generoso que se movía delicadamente.
-
Voy a cogerte como nunca te cogieron – le dije
-
Ah ¿sí? – decía ella al llegar a la cama y
girarse para besarme
-
Si, quiero hacerte todo
-
¿Sí? ¿Estas muy caliente con tu hermanita?
-
Muy, Lu. Nunca estuve así, te lo juro.
Las palabras se amontonaban en mi
boca. Los nervios daban paso a la lujuria. Mi cuerpo temblaba de excitación.
Ella estaba igual. Su rostro rojo, su cara caliente y su mirada que transmitía
deseo.
Se colgó de mi cuello y me besó
una vez más. Mis manos no dejaban de masajear su culo. Ella y yo gemíamos cada
uno en la boca del otro.
-
No sé qué me pasa, nunca me sentí así – me
confesé repitiéndome.
-
Yo tampoco, quiero hacer todo con vos, quiero
ser tuya totalmente
-
Siento que no quiero dejar de besarte nunca
-
Besame todo lo que quieras, soy tuya, todo mi
cuerpo es tuyo, te pertenece
-
Quiero besarte cada parte de tu cuerpo – le dije
-
Y yo a vos, vení
Mi hermana me tiró en la cama y
se quedó unos segundos mirándome y observando detalladamente el resto de su
propio cuarto. Se detuvo unos segundos en el portarretrato en donde estaba ella
con su esposo. Temblé al pensar que ella podría arrepentirse al ver la foto de
mi cuñado, pero no fue así.
-
¿Sabes una cosa? – me dijo de repente
-
¿Que?
-
De repente me siento muy perra, me dieron muchas
ganas de coger con vos acá, en mi cuarto, y ver la foto de mi novio no me
frena, al contrario, me da más morbo.
-
Ughhhh vení, cogeme entonces – le dije
-
¿Soy muy puta? – me preguntó mi hermana con una
sonrisa
-
Sos la puta más hermosa del mundo
-
Y degenerada, porque coge con su hermano
-
Que también es muy degenerado porque está muy
caliente con su hermana.
En ese momento me agarré la pija
y empecé a blandirla como si se tratara de una faca. Ella me la miró y me soltó
-
Me encanta tu pija, hermano degenerado
-
Y a mi tu cuerpo, hermana putita…
-
Sabes que te voy a coger, ¿no? – me dijo ella
-
Estoy esperando…
Mi hermana se acomodó encima de
mí y fue bajando para meterse toda mi pija en su concha. La sensación era muy
placentera.
De repente, miró el portarretrato
nuevamente y me dijo:
-
Mirá a mi novio que contento que está en la
foto, como si supiera que su mujer está cogiendo en su cama.
-
Mmmmm, que morbosa que sos, me encanta
La agarré de las nalgas para
acompañar su ritmo y me levanté a chuparle los oscuros pezones. Ella gemía
fuerte, evidentemente la calentaba mucho coger en su cuarto.
Con mis dedos fui acercándome a
su orificio anal. Ella no decía nada y no bajaba el ritmo de su cabalgata.
Ahora mi dedo mayor estaba en la puerta de entrada de su culo haciendo una
suave presión.
-
Mmmmm, me gusta mucho
Presioné un poco mas y ella gimió
besándome muy profundo. Entendí que la cosa iba por ahí y le metí una falange
en el mismo momento que hundía mi lengua en su boca.
-
Mmmmm me encanta…
-
Siempre soñé con este culo – le dije a mi
hermana al oído luego de besarla
-
Quiero que seas vos quien me lo haga por primera
vez
Si no acabé en ese instante fue
porque ya lo había hecho en dos oportunidades en las últimas horas.
Increíblemente me sentía totalmente listo para lo que mi hermana me decía. Como
si hubiese adivinado mi intención, me dijo:
-
Pero primero quiero acabar así, esperá que casi
estoy…
-
Siiii, vas a acabar cogiéndome
-
Aghhh me encanta cogerte en mi cama, donde cojo
con él – dijo mirando nuevamente la foto de su novio
-
¿Te calienta ser infiel?
-
Mucho, mucho, aghhhhh
-
¿Te gusta ser así de puta? – quería hacer acabar
a mi hermana
-
Siiii soy muy… aghhh soy… aghhh muy putaa…
-
Y vas a acabar con mi pija adentro mientras tu novio
te mira
-
Aghhhh aghhh siiiii aghhhh estoy acab… aghhhhh
Mi hermana acababa y se calentaba
más y más. Mi dedo mayor ahora la penetraba bien profundo…
-
Me encanta cogerte y que seas así de puta – le
solté
-
Y ahora quiero que me cojas por el culo – me
soltó
-
Siii, es lo que más quiero – le dije
Mi hermana se levantó y se fue a
su baño, escuché que se abría una salida de agua que adiviné como el bidet,
luego se cerró, se escuchó un cajón que se abría y se cerraba. Luego, ella
volvió con un frasquito de vaselina y me dijo:
-
¿Te acordás cuando Marcos (su novio) se quemó
con el caño de la moto? Bueno, de algo sirvió, quedó vaselina
-
No me acordaba, pero bueno
-
¿Servirá? – preguntó ella
-
No sé, pero lo que sí sé, es que es muy
importante una lubricación
-
¿Como queres que me ponga?
-
Acostate boca abajo
Mi hermana se acostó boca abajo y
empezó a levantar la cola y a abrir las piernas. La detuve.
-
No, quedate así. Con las piernas cerradas. Vos
dejame a mí.
Dejé el frasquito en la mesita de
luz y me acosté encima de ella con mi pija dura entre sus nalgas. Le besé el
cuello desde atrás.
-
Quiero hacerlo despacio – le dije al oído
-
Mmmmm – se relajaba ella y apoyaba su cabeza de
costado en el colchón.
Le besé la mejilla, luego le
corrí el cabello y le besé la espalda. El beso se convirtió en un chuponazo y
luego una recorrida con la lengua. Bajé así por su espalda. Al llegar a la
espalda baja ya los besos eran lametones totales.
Luego pasé a su cola y la besé y
chupé por todos lados. Me quedé contemplando ese culo hermoso. Le abrí las
nalgas y pude ver ese fruncido agujero totalmente depilado. Dejé caer un chorro
grueso de saliva y le pasé la lengua.
-
Mmmmm
Me dediqué por varios minutos a
chuparle el culo con desesperación y amor al mismo tiempo. Le abría la cola con
ambas manos y le pasaba la lengua, luego le volvía a dejar saliva y volvía a
chuparlo. Le metía un dedo, lo sacaba. Intentaba con un segundo dedo y notaba
como su culo cedía. Volvía a chuparla con frenesí. Ella vibraba de placer.
-
Nunca me habían chupado el culo – me confesó
-
Yo te lo chuparía toda la noche
-
Me encanta como lo haces – me dijo
Dejé caer un grueso chorro de
saliva y me acosté nuevamente encima de ella con mi dura pija entre sus nalgas.
Comencé a moverme adelante y atrás. La saliva ayudaba en el movimiento. La
cabeza de mi pija en un momento se trabó en su culo abierto y me quedé así un
instante.
Fue ella la que hizo el
movimiento hacia atrás para que entre un poco mi glande. Y vaya si lo logró
porque instantáneamente desapareció la cabeza de mi pija en su culo.
-
Aghhhhmmmmm – dijo ella
-
¿Te duele?
-
Un poco, pero no la saques
-
Bueno
-
Quedate quieto así, dejame acostumbrarme un
poquito – me dijo
Mi pija latió de placer
-
Aghhhhh
-
Perdón, fue sin querer – le dije
-
Mmmmm, me gusta igual
Entonces acomodé mis manos al
costado de su cuerpo para mantenerme quieto. Ella seguía con sus piernas
cerradas y su cola apenas levantada con mi pija apenas dentro de su culo.
Mi hermana levantó un poquito la
cola buscando que mi pija entre unos milímetros y así lo hizo.
-
Dejame a mí – me dijo
-
Si si
Bajó unos centímetros y mi pija
cedió un poco sin salirse totalmente. Luego subió y ahora mi verga entró un
poco más, casi hasta la mitad.
Ella no decía nada, solo empezó a
moverse lentamente y cada vez la penetración se hacía un poco mas profunda. La
vaselina descansaba en la mesa de luz.
-
Aghhhh me encanta – dije yo mirando hacia abajo
como su ano se comía toda mi verga lentamente.
-
¡Me estas cogiendo la cola! – decía ella entre
gemidos
-
Siiiii
Ahora el ritmo de mi hermana
aumentaba y mi pija entraba casi toda. Mis piernas estaban al costado de las
suyas y mis brazos apenas flexionados ahora me ayudaban a acercarme a su oído.
-
Te estoy haciendo el culo, hermanita
Parece ser que ese comentario fue
el detonante porque empezó a moverse con mas ímpetu logrando que toda mi pija
entrara en su culo.
-
Siii? ¿Me estas cogiendo la cola? ¿Te gusta?
-
Es lo que más me gusta en el mundo
-
Te gusta romperle el culo a tu hermanita
-
Ayyy Lu, me vas a hacer acabar, pará
-
¿Sí? ¿Tanto te calienta hacerle la cola a tu
hermana en su cama matrimonial?
-
Lu, pará en serio que no doy mas
-
¿Me vas a llenar la cola de leche? – lo hacía a
propósito
Ahora una mano de ella se metió
por delante y comenzó a acariciarse con vehemencia el clítoris mientras
levantaba su cola buscando que la penetración fuera total
-
Aghhhh siii voy a acabarte en el culo
-
Acabemos juntos, cogeme el culo, hacele la cola
a tu hermanita y llenásela de leche – decía Lu en tercera persona
No hay palabras para explicar la
manera en que acabamos los dos. Gritos, alaridos y las palabras mas fuertes que
puedan imaginarse sonaron en ese cuarto.
Cuando me desplomé sobre ella, le
dije que me disculpara y me pidió que me quedara así, que le gustaba sentir el
peso de mi cuerpo sobre ella.
Mi pija de desinfló dentro de su
culo y saliendo lentamente de su interior me bajé de su cuerpo y me puse de
costado. Nos quedamos mirándonos con amor. Amor de hermanos.
Epílogo: empezó como un juego y terminó así
Estábamos con mi hermana en su
cama. Mirándonos y sonriendo de lo bien que la habíamos pasado. No se en qué
momento apareció mi cuñado (el novio de mi hermana) en la puerta del dormitorio
y nos vio a ambos desnudos.
Se quedó un rato en la puerta
mirándonos a los dos. Ninguno de los tres decía nada. Fue Lucía la que atinó a poner
una excusa que resultó totalmente vana.
Mi cuñado (ahora ex) se fue a los
gritos de “son unos enfermos, son hermanos”
Mi hermana, desnuda como estaba y
llorando, me abrazó.
-
Tranquila – le dije – todo va a estar bien
-
¿Vos decís? No creo
-
Siempre me vas a tener a mi
Sol nos esperaba en casa. Volvimos
juntos y le explicamos todo.
Desde el primer momento supimos
que todo era riesgoso.
Por suerte para todos, mi cuñado
se terminó radicando en Brasil. Mi hermana se mostró tan apenada que decidimos
que se viniera a vivir con nosotros dos. Nuestros padres lo vieron con buenos
ojos. Los únicos a los que les pareció un poco rara la situación fueron mi
suegro y el primo de Sol.
F I N
Nota del autor
Quiero cerrar acá esta historia
para no caer en repeticiones. Agradezco a todos el cariño que me brindaron a lo
largo de toda esta serie.
Espero volver pronto con otra
historia y que les guste tanto como esta
Todo empezó como un juego (21) FINAL - Poringa!
Pueden
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