Ahora me toca a mí, mami
Mi mamá me
chupó la pija de una manera tremenda y lo mejor fue que se tragó toda mi leche.
Solo cuando terminó, me
miró sonriente y me soltó:
-
¿Te gustó, mi amor?
-
Si, mami, fue lo mejor que me pasó
en la vida
-
A mí, también me gustó mucho
complacerte
En ese momento no dudé y le
dije
-
Ahora me toca a mí, mami
-
Te toca a vos, ¿qué?
-
Chuparte
-
Noooo, vos estás loco
No se si fue la calentura
que tenía ella o la cara de súplica que puse yo, lo cierto es que su mirada se
ablandó y me dijo
-
Sos tremendo, Brian
-
Te lo mereces, ma
-
Vení – me dijo
Lo que siguió no me lo
esperaba.
En una diminuta tanga como
estaba, se terminó de sacar el jean y sentó de costado encima de mis piernas.
La sensación de las nalgas de mi madre apoyada sobre mis muslos desnudos fue
hermosa. Creo que no se me paró la pija porque había acabado recién.
Ella me dio un beso cortito
en la mejilla. Sentía su amor y deseo en cada beso que siguió. Uno corto, otro
un poco mas largo en la mejilla, otro en la comisura de los labios y luego otro
en la oreja, en la frente…
-
No está bien esto que estamos
haciendo, Brian
-
Lo sé, mami, pero me gusta mucho
-
A mí, también, no te lo voy a
negar
-
Entonces ¿por qué parar?
-
No te parece poco motivo que sea
tu madre
Mientras me decía todo esto
no dejaba de besarme en toda la cara, evitando siempre mis labios.
-
Quiero chuparte toda – me salió
decirle
-
¿Toda?
-
Si, toda.
Ahora mis manos recorrían
su espalda mientras mi boca buscaba la suya. Mi desesperación era total. Ella
lo notaba y si bien no cedía ante mi boca no se separaba bruscamente, sino que
jugaba besándome en la mejilla.
En un momento, le empecé a
besar y lamer el cuello.
-
Aghhhh – suspiró ella
-
Mmmmm – noté que cedía
Seguí besando y bajando.
Ella se dejaba hacer y ahora me ofrecía el camino directo hacia sus tetas. Lo
recorrí lentamente, o todo lo lentamente que mi calentura me lo permitía.
Cuando llegué a su pecho
derecho lo besé y no dudé en meterme su pezón en la boca. Ella gimió y me
agarró del pelo para que siga. Obedecí y chupé como un desesperado, mientras mi
mano bajaba jugando con el hilo de su tanga.
Ella se dejaba hacer y
soltaba comentarios culposos:
-
Agghhhh Brian, deberíamos parar
-
Mmmmm, déjame seguir, aunque sea
un poco
-
No está bien que un hijo le haga
esto a una madre…aghhhmmmmm
-
Mmmmm, déjame seguir
-
Pero…
-
Vos disfrutá – le dije mientras
cambiaba de pezón en mi boca
-
Aghhhmmmmm
Parecía que se relajaba y
me dejaba. Quise aprovecharlo y comencé a jugar con mis dedos por encima de la
fina tela de su tanguita. Estaba realmente empapada. Eso me hizo pensar que era
el momento y no podía dejar de estimularla.
-
Aghhhgggg que mojada que estás
-
Mmmmm, viste?
-
Estas tan caliente como yo – le
dije
-
Si, mi amor
Le corrí la tela para un
costado y un dedo mío se coló en su interior
-
Agghhhhhhh Brian, nooooommmmmmm
Decía no con la boca, pero
sí con el resto de su cuerpo que temblaba de excitación. Ahora su diminuta
prenda interior estaba totalmente corrida y eran dos mis dedos dentro de su
concha.
-
Aghhhh Brian, me está gustando
mucho
-
Si, mami
-
Aghhh no me digas mami en este
momento…
Volvía la culpa, pero no
dejaba de gemir y de agitarse. Supe lo que tenía que hacer. Jugármela entera.
Mi dedo comenzó a moverse
frotando su concha y masturbándola con precisión quirúrgica sobre su clítoris
que estaba inflamado.
-
Aghhh me vas a hacer acabar Brian,
con tus dedos
-
¡No! Le solté
Me levanté bruscamente.
Ella me miró desconcertada. La agarré de la mano y la llevé a la mesa de la
cocina. Le bajé la bombacha y la senté arriba de la mesa.
Me miró a los ojos, bajó su
mirada a mi pija totalmente parada y luego me dijo.
-
No Brian, no vamos a coger.
-
No, te quiero chupar la concha,
mami
-
Aghhhmmmm
Se sentó sola en el borde
de la mesa y solo dijo
-
Bueno, dale
Me arrodillé en el suelo
frío de la cocina y le separé las piernas con mis dos manos. Ella colaboró
mientras se acarició la concha por encima con sus dedos. Sintió su humedad y
llevo los dedos a su nariz para olerlos.
-
Dejame que me lave – dijo
-
No, quiero chuparte así
-
Es que…
No la dejé seguir y me
sumergí en su concha empapada. La lengua se metió de lleno en su húmeda caverna
y comencé a chuparla con desesperación, pero con criterio.
Seguí y seguí. Mi lengua
recorría sus labios mayores, se internaba en los menores, recorría su clítoris
y volvía a sus labios.
-
Aghhh mi amor que bien que lo
haces
-
¿Te gusta mami?
Esta vez no me dijo nada de
que le dije “mami”. Al contrario, me respondió con un potente
-
Si, hijo
-
Tenes una concha hermosa
-
Y vos, mi amor, sabes hacer gozar
a una mujer y encima…
-
¿Que, má?
-
Encima, tenés una pija hermosa
Mi pija dio un respingo de
agradecimiento a las palabras de mi madre. Me dije a mi mismo si no era momento
de cogérmela, pero tenía tanto miedo de que todo se vaya a la mierda que me
concentré en su clítoris y el orgasmo de ella no tardó en llegar
-
Aghhhh voy a acabar, Brian
-
Si, mami, mmmmmm
Yo no dejaba de estimular
su clítoris con mis labios y lengua. Sabía que no debía cambiar nada de lo que
estaba haciendo, solo seguir estimulando esa zona. Y lo hice, punta de la
lengua jugando en su inflamado clítoris. Sentí la vibración de su cuerpo.
-
Aghhhhh aghhhhhh aghhhh aghhhh
Mi madre vibraba con mi
lengua. Su cuerpo temblaba de placer. Estaba haciéndola acabar con mi boca y
eso me volvía loco de placer. Al parecer a ella también porque empezó a gritar
mientras me agarraba la cabeza.
-
Aghhh si mi amor haceme acabar así
-
Amo chuparte la concha
-
Si, mi amor, tenes una boca
hermosa, sos hermoso, me chupas como nadie
-
Me gusta hacerte acabar, mami
-
Si, si hace acabar a mamá así…
Mi madre estaba totalmente
desnuda sobre la mesa, con las piernas abiertas y extenuada de placer. Y lo
mejor de todo, ese placer se lo había dado yo.
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