¿Puedo tocar? Bueno, un poco si…
Ahora estábamos los dos en la
cocina, ella desnuda y yo también. Nuestras miradas parecían decirlo todo.
No quería que esto terminara, así
que le pedí
-
Seguí dando vueltas
-
Bueno – dijo ella
Caminando muy sensualmente se fue
acercando a mí. Yo la miraba a sus tetas, bajaba a su culo y concha y volvía a
subir a sus ojos.
Ella parecía tener ojos solo para
mi verga. Entendí el juego y empecé a pajearme lentamente.
-
Disculpá mami, pero estoy muy caliente – le
advertí
-
Entiendo
Ahora apoyó una mano en mi hombro
para girar a mi alrededor. Aproveché el contacto para animarme
-
¿Ah, se puede tocar?
Entonces le acaricié el brazo y
la mano que me apretaba el hombro.
-
Bueno, un poco si… - dijo ella
Ahora se movía muy sensualmente y
pasaba cada vez más cerca de mí. quizás fue eso lo que me hizo animarme y
acariciarle suavemente la cadera.
Esperé su reto, pero no llegaba y
eso hacía que me animara más. Volví a acariciarle el brazo, la cadera
nuevamente y la cola muy suavemente.
-
Tenes una piel hermosa, mami
-
Gracias – dijo
Podría haberme detenido ahí, pero
no, me permitió seguir. Y quise seguir. Ahora mi mano se fue a su teta, de
costado.
-
Y la piel de acá me gusta mas
-
Brian, pará, esto ya me parece demasiado
-
Solo un poco – le rogué
-
Solo un poco – dijo ella
Entonces la acaricié el contorno
de la teta derecha y ella en lugar de seguir dando vueltas a mi alrededor se
quedó de pie.
Yo con mis dedos fui acercándome
a su pezón que estaba erguido y parecía esperar mi contacto. Lo moví con mi
pulgar derecho y con el mayor y el pulgar lo amasé despacio, pero con firmeza.
-
Sssshhhhhhh – dijo ella
-
Me gusta, mami
-
Es que…Brian…esto…
Las palabras de mi madre salían
como susurros y yo podía percibir claramente lo caliente que estaba. Bueno, que
estábamos.
No sabía que palabra decir para
que ella se animara y me dije a mi mismo que no hacía falta decir nada, había
que seguir por ese camino y le volví a acariciar la teta ahora mirándola a los
ojos.
Ella captó mi mirada y la
sostuvo. Su rostro estaba serio y caliente. Respiraba y se le abrían los
agujeros de la nariz. Eso nunca se lo había visto ¿sería una señal de
excitación?
Claro que lo era, porque cada vez
respiraba con más profundidad, lo que me animó a llevar mi otra mano a su otra
teta y ahora amasarlas juntas mirándola a los ojos y bajando mi mirada a sus
tetas, que ahora estaban a centímetros de mis labios.
La situación era por demás
caliente. Ella quiso parar todo en ese preciso momento soltando un:
-
Bueno, me parece que es suficiente
-
Nunca va a ser suficiente – le solté
En ese momento la agarré de la
cintura y la traje contra mi cuerpo. Ahora con una mano le acariciaba la teta
izquierda y con la otra, su nalga derecha.
Fue una situación un tanto
abusiva de mi parte, pero ella no hizo el ademán de separarse.
Al contrario, me acarició el pelo
mientras disfrutaba de mis caricias, solo agregó en un tono dulce:
-
Bueno, te dejo tocar un poco mas
Mi mano bajó por su cola y se
metió entre sus nalgas. Escuché que de su boca salió un gemido cuando mis dedos
empezaron a acercarse a su concha:
-
Mmmmm Brian…
-
Shhhhhh – le dije
-
Es que…
La punta de mi dedo alcanzó su
labio vaginal y se metió dentro apenas y pude sentir su humedad.
-
Aghhhmmmmmm
Susurró mi mamá y se separó de
inmediato. Me miró sería con su rostro totalmente colorado de excitación.
-
Me parece que debemos parar acá
-
No, mami, por favor – le dije y la agarré de la
muñeca
-
Es que esto…
Me puse de pie con mi verga
totalmente erecta y se me ocurrió que podría tranquilizarla si la hacía sentar
en la silla.
-
Vení sentate y mírame vos a mi ahora – le dije
-
Bueno – pareció conceder ella
Entonces la deposité en la silla
en la que yo estaba sentado y empecé a girar a su alrededor. Me ponía de
espaldas a ella y le tomaba las manos para que me acariciara la cola y la
espalda.
Luego volvía a hacer lo mismo con
mi pecho y hacía que sus manos bajen por mi abdomen para que sigan hacia mi
pija. Ella no rechazaba el contacto, pero no se animaba a agarrarme la pija.
Fue entonces que me situé detrás
de ella y la agarré de los hombros. Con mis manos bajé a sus tetas y las amasé
suavemente. Con mi boca me dirigí a su oído y le solté:
-
Esto es lo mejor…
-
Mmmmm
Es cuestión de tiempo, pensé en
ese momento y seguí con algo que nos volvió locos a ambos
Continuará…
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