Se mira, pero no se toca
El fin de semana largo
llegó y se veía venir que íbamos a estar en casa solos más tiempo.
Esa primera noche recuerdo
que vino Jessica, la amiga de mi mamá y no dejaba de mirarme la verga ni por un
segundo. Se me regalaba con la mirada, cosa que no pasaba desapercibida para mi
mamá, que más de una vez la sorprendí pegándole a mis espaldas y diciéndole que
no sea tan obvia.
Cuando Jessica se fue, la
encaré a mi mamá:
-
¿Qué le pasaba a Jessica?
-
Te tiene ganas – se sinceró mi
mamá
-
Está buena, la verdad
-
¿Ah, te gusta? Podría ser tu madre
-
Vos estas mejor – le solté
-
¡¿Ah Sí?! ¿Yo te parezco más
linda? – mi mamá se ponía contenta
-
No solo mas linda, estás más buena
-
¿Como es eso?
-
Simple – le dije – tenes mejores
tetas y mejor culo
-
Veo que no se te escapa nada –
dice mi mamá
Mi mamá estaba vestida con
unas calzas y una remera. Yo le miré el cuerpo con descaro y le solté.
-
Claro que no se me escapa nada, me
gusta mirarte y más cuando lavas los platos en tanga.
-
Justo tengo que ir a lavar los
platos – dijo mi mamá y se levantó
En lugar de ir directo a la
pileta de lavar los platos, dos metros antes se sacó las calzas y la remera
quedando en corpiño y bombacha. Se puso a lavar los platos así.
La reacción de mi pija fue
inmediata y no pude resistir sacarme el pantalón que llevaba para quedarme en boxers.
No dudé en sacar la punta de mi pija por arriba y apretarla contra el elástico.
-
Me gusta verte así, mami
-
¿Sí? – preguntaba ella sin girarse
Me fui acercando desde
atrás y empecé a hablarle a medio metro de distancia.
-
Tenes un culo perfecto
-
Gracias, mi amor
Me agarré la pija dentro
del calzoncillo y me la acomodé mejor. Justo en el momento en que mi mamá se
daba vuelta.
-
Perdón, ma, me la tengo que
acomodar
-
¿Qué pasa?
-
La tengo muy parada
-
¿Eso es por mí?
Ahora mi mamá me miraba
desafiándome.
-
Claro, ma, es por vos
-
¿A ver cómo se te pone?
Mi mamá llevó una de sus
manos a su corpiño y lo bajó mostrándome un pezón
-
Muy dura – no me animé a sacar la
pija, pero me la froté por encima del bóxer
-
¿Estoy más buena que Jessica,
entonces?
-
Estas mejor que nadie
-
¿Te la pongo muy dura? – mi mamá
susurraba y me calentaba como nunca
-
Si, mami muy dura
Creo que no estaba
preparado para estar tan caliente con mi mamá adelante. Las palabras no me
salían, se me amontonaban en la boca y decía cosas que parecían inentendibles
-
Estas nervioso, ¿no?
-
Si, mami
-
Yo también, no te lo voy a negar
-
Es que no me esperaba esto
-
No está bien lo que estamos
haciendo – reconocía mi mamá – pero me supera la situación y mientras no nos
toquemos
-
Es que yo me quiero tocar – mi
mano se fue a mi paquete
-
No, me refiero a que no nos
toquemos el uno al otro
Ese comentario me alivió un
poco y me metí la mano dentro del bóxer
-
Vos podés tocarte – me dijo mi
mamá
Esa autorización la estaba
esperando, así que saqué mi pija para mostrársela a mi mamá y me tiré la piel
para atrás haciendo que mi roja cabeza quede totalmente expuesta ante su mirada
-
Tenes una pija tremenda, Brian
-
¿Te gusta, ma?
-
Mucho, mi amor
Creo que se le escapó ese
comentario porque rápidamente quiso aclarar.
-
No sé si es que me gusta tu pija
puntualmente, pero una pija así a cualquier mujer le gusta
-
Y vos sos una mujer
-
Pero no cualquiera, soy tu mamá –
quiso poner distancia
Entonces, así envalentonado
como estaba, se me ocurrió pedirle algo a mi mamá
-
Yo solo te vi una teta y vos me
viste todo
-
Todo no – me dijo ella
-
¿Como que todo no?
-
La pija sí, pero los huevos no me
los mostraste – mi madre no parecía achicarse con nada
-
¿Y vos me vas a mostrar todo,
también?
-
¿Qué queres ver?
-
Todo
-
¿Qué sería todo?
-
¿Tengo que decirlo? ¿No es obvio?
-
Quiero escucharte diciéndolo
-
Las dos tetas, la concha y el culo
-
Me parece justo – dijo ella
estábamos los dos parados
uno frente al otro en la cocina. Yo con mi pija en la mano y ella en ropa
interior con un pezón asomándose.
Fue mi mamá la que tomó la
iniciativa
-
Sentate – me ordenó
-
Claro
Obedecí y me senté en la
silla.
Mi mamá me miró a los ojos
y comenzó a acercarse a mi caminando lentamente. Uno, dos pasos. Cuando estuvo
a un metro, llevó las manos a su espalda, desabrochó su corpiño y en un
movimiento rápido se agarró ambas tetas con las manos sin que el sujetador se
cayera. Me miró y me dijo:
-
Queres verme las tetas?
-
Es lo que más quiero en el mundo –
me salió decirle
-
Jajjaa, sos hermoso
Mi madre fue bajando las
manos mientras sostenía con ellas el corpiño y sus tetas fueron apareciendo en
todo su esplendor. Eran perfectas, apenas caídas, blancas y coronadas por unos
pezones oscuros que invitaban a acariciarlos y chuparlos.
No pude contenerme y estiré
mi mano para acariciarle una de sus tetas.
Ella, se movió para atrás y
me dijo:
-
¡Epa! Se mira, pero no se toca
-
Bueno – mi cara de decepción lo
decía todo
-
Tranquilo que todavía falta
Saber que ahí no terminaba
todo el espectáculo, me animó nuevamente.
Mi madre ahora empezó a
moverse y me pidió que adelantara un poco la silla. No entendí ese pedido hasta
que empezó a dar vueltas caminando a mi alrededor. Yo giraba la cabeza para no
perderme sus tetas moviéndose libremente a mi alrededor.
-
¿Te gusta? – me preguntó
-
Me encanta, ma
-
Bueno, espero que esto también te
guste
Siguió dando vueltas y
mientras lo hacía con sus pulgares se fue bajando los costados de la tanga
hasta debajo de sus caderas, de manera que no se veía nada nuevo, pero sí
estaba a punto de verse todo.
-
¿Te gusta, mi amor? – me preguntó
ahora
-
Si, me encanta, seguí – me
impacienté
-
No seas ansioso, disfrutá cada
momento
-
Si, mami
-
¿Sabes una cosa?
-
¿Qué cosa? – quise saber
-
A las mujeres, o por lo menos a
mí, nos gusta mucho ir de a poco
-
¿Ah sí?
-
Si, por eso
Entonces mi mamá se separó
y se fue contra la mesada. Me miraba como desafiándome.
-
Mirá bien, porque no creo que esto
se repita
-
¿Por qué?
-
Porque está mal, soy tu madre y no
deberíamos hacer esto
Entonces, sabiendo que a mi
mamá le gustaba mucho mi pija y era lo que la llevaba a hacer estas cosas, me
bajé el calzoncillo por completo y quedé totalmente desnudo sentado en la
silla, con mi pija totalmente parada y mis huevos expuestos.
Me miró a los ojos y bajó
con su mirada a mi pija. No pudo reprimir el morderse el labio inferior y
soltar
-
Que pija tenes, Brian, ¡por Dios!
-
¿Te gusta mami? – le volví a
preguntar
-
Mucho – dijo esta vez
No salió con que estaba
mal, con que era mi madre, solo dijo “mucho”
-
Ahora te quiero ver a vos
totalmente desnuda – la apuré
-
Creo que te lo merecés – me dijo
Acto seguido, se giró y se
puso de espaldas a mí. Con los pulgares como había hecho se empezó a bajar la
diminuta tanga hasta las rodillas.
Actuaba como una bailarina
profesional. Evidentemente no era la primera vez que lo hacía. ¿O sí? No me
importaba tampoco.
Entonces se giró y pude
ver, para mi sorpresa, su concha totalmente depilada y debajo de ella unos
labios carnosos que se asomaban. La visión me impactó tanto como me gustó.
Ella pareció notarlo poque
quiso saber:
-
Te gusta mi… - no se animó a
llamarla por su nombre
-
Me encanta, mami, tenes una concha
hermosa
-
¿Sí? ¿Te gusta?
-
Mucho, espero que a vos te guste
tanto mi pija
Esa frase quedó en al aire
y su mirada de fuego me quemó cuando se posó en mis ojos y luego en mi verga
Continuará…
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