Mi hermana Belén 6

 


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Me miró a los ojos con su boca chorreante de mi semen y la abrió para que la vea con mi semen en su lengua.

Creo que fue la imagen más fuerte que pude tener de mi hermana.

Como una gata en celo, desnuda y con su hermosa panza se acercó a mi boca. ¿Pretendía besarme con mi semen en su boca?

No sé si lo pretendía o no, pero no dudé un instante en traerla hacia mí y besarla en la boca sintiendo su lengua, mi propio semen y nuestras salivas mezcladas.

No miento si digo que fue lo más erótico que sentí en mi vida.

Ahora mi hermana se subió encima de mí y con ambas piernas abiertas y su panza expuesta me besaba y besaba sin parar

Se irguió y comenzó a cabalgarme sobre mi pija, pero sin metérsela en la concha. No entendí la pregunta cuando me dijo:

-        ¿Te gusta que te haga “panchito”?

-        ¿Que?

-        Panchito… ¿no sabes lo que es?

-        No

-        Esto, mirá – me dijo

Belén me mostraba como los carnosos labios de su concha abrazaban mi pija dura aún y jugaban adelante y atrás sin entrar en su caliente cavidad.

-        Ahhh no sabía

-        Entonces, ¿te gusta o no?

-        Me gusta mucho, pero…

-        ¿Pero qué?

-        Quiero chuparte la concha

-        Todavía no – me dijo ella

-        ¿Por?

-        Porque me gusta mucho estar así, frotándome la concha con tu pija

-        Ah bueno

Mi hermana seguía moviéndose como una serpiente encima de mí. Su panza, ese globo perfecto que se le formaba por delante, sus tetas duras y turgentes, su cara mirándome a los ojos de manera desafiante.

-        Aghhhh Belén que hermosa sos – le dije sin poder contenerme

-        Kevin, me está gustando mucho

Yo sentía que mi hermana seguía frotándose con mi pija de una manera continua y sin cejar en ningún momento en el movimiento intenso

-        Aghhhh hermanito voy a acabar asiiiii

-        Aghhhh Belén, siento como si te estuviera cogiendo

Eso pareció detonar algo en mi hermana que empezó a convulsionar sobre mi pija

-        Aghhh no me digas eso…. Aghhhhh

-        ¿Por qué no queres que te diga que te quieto coger?  – le repetí a propósito

-        Porque no podemos coger y tengo muchas ganas

-        A mí me gustaría cogerte

-        Aghhh ahhhhh ahhhhhhhh – mi hermana acababa ahora

Era verla contoneándose y mi pija se ponía dura nuevamente. Sabía que la volvía loca la idea de tener mi pija adentro de la concha. Necesitaba llevarla al extremo de calentura con mis palabras.



Fue así que decidí levantar mi tronco superior y besarla en la boca con mucha lengua y calentura. Luego le lamí literalmente la cara, la pera y acerqué mi boca a su oído.

-        ¿No te gustaría que te meta la pija?

-        Aghhhh Ayyy noooooo Nooooo

-        Decí la verdad – la azuzaba yo

-        Aghhhh No me digas eso, por favor

-        Por qué? No te gustaría tener mi pija adentro ahora

-        Aghhhh pará Kevin, pará que ya estoy acabando como loca….

Mi hermana convulsionaba en un orgasmo tremendo. Le tuve que tapar la boca con la mía para que no gritara como una desaforada.

-        Mmmmmm – mi hermana me besó metiéndome la lengua hasta el fondo de mi boca

-        Aghhmmmmm – le correspondí el beso

-        Mmmmmm – mi hermana se desplomaba sobre mi

Su panza me apretaba y se puso de costado acariciándome el pecho. Su boca no tardó en ponerse sobre mi oído para susurrarme.

-        ¿Que es eso de decirme que me queres meter la pija?

-        Es lo que siento – le dije sin tapujos

-        Pero vos no sabes que somos hermanos y que no podemos

-        Belén – le dije serio y a la vez sonriente mientras giraba la cabeza para mirarla – no podemos y no debemos hacer casi nada de lo que estamos haciendo, lo se

-        Entonces… - ella me pedía que siguiera

-        Entonces, no deberíamos si acercarnos más, pero ya llegamos a un punto en que te veo y me re calentás

-        Siiii? – decía ella de manera sensual con su boca pegada a la mía

-        Mucho me calentás – le dije y la besé en la boca

-        ¿Mucho?

-        Mucho – volví a besarla con un beso corto, pero más intenso

-        Mmmmm, sabes una cosa? – me dijo ella luego de besarme

-        ¿Que?

Ahora saqué la lengua y jugué con sus labios mientras ella sacaba la suya en busca de la mía para jugar juntas un rato.

Respiró profundamente y abriendo los ojos, mirándome fijamente como buscando complicidad y sentir que los míos le devolvían esa confianza que necesitaba, me dijo

-        Me gustás mucho…

-        Vos… - quise intervenir

Me tapó la boca con su dedo índice y siguió

-        Me gustas mucho, me calentás de una manera que nunca me calentó un pibe, me encanta tu pija, tenerla en la boca y sí, me muero por tenerla en la concha y que me cojas… - siguió mi hermana

No me atreví a decir nada. La dejé que continúe

-        Sé que es una locura, que sos mi hermano, que está mal todo lo que hicimos estos días, pero no puedo manejar las ganas que te tengo, mi concha está empapada de pensar en vos, en tu pija…

-        Belén – le dije y le metí la mano en la concha para sentir su humedad

-        ¿Qué?

-        Necesito algo…

 

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Mi hermana Belén 5



Primer capítulo de esta serie-----> Mi hermana Belén

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 Ese día pasó sin más y me sorprendió la normalidad con la que nos tratamos en el resto de la jornada, no mencionando nada de lo que había pasado.

Por la noche, ella se fue a cambiar al baño y vino lista para dormirse. A mí se me ocurrió preguntarle en un tono divertido para romper el hielo.

-        ¿Te vas a cambiar al baño? ¿Tenés miedo de que te vea desnuda?

-        No, tarado, es para que mamá no sospeche

-        Sos muy inteligente, hermanita

-        Gracias, bobito

Pensé que todo quedaría ahí, pero fue ella la que me dijo:

-        ¿O sos vos el que quiere verme desnuda?

-        No te lo voy a negar, pero tampoco lo voy a afirmar – dije riendo

-        Cuando quieras verme, solo tenés que pedírmelo

-        Ah, ¿sí? Qué bueno

-        ¿Y vos podrías mostrarme la pija si alguna vez lo necesito?

-        Por supuesto, pero que necesidad extraña, ¿no? Jajajaj – dije riendo ahora más fuerte

-        Jajajaja – mi hermana se reía conmigo.

La miré. Como no llevaba corpiño nuevamente, las tetas se le movían debajo de la remera blanca que llevaba puesta.

-        ¡Cómo se te van los ojos, eh! – me dijo ella divertida

-        Ya te dije que estabas muy buena antes de quedar embarazada y ahora…ufff

-        ¿Ahora qué?

-        ¡Ahora estas mejor, nena! Sos un infierno

-        ¿Si? ¿Te gusta mi pancita? – Belén se levanta la remera y se la acaricia de manera sexi, no de una manera maternal.

-        Uffff, Belén, no te das una idea lo que me calienta tu panza… - dije e instintivamente me acaricié la verga

-        Siiii? Pensaba que los tipos huían de una embarazada

-        No sé lo que piensan los tipos en general, pero vos estás muy buena así

-        ¿Te gusto? ¿Te caliento? – me preguntaba Belén

Mi hermana estaba caliente y me lo hacía saber. Yo no sabía cómo seguir, pero la calentura me podía y me sinceré

-        Belén, me calentás mucho

-        ¿Siii? – susurraba ahora ella

-        Mucho, mucho – quise aclararle

-        ¿Cómo sería “mucho mucho”?

Ahora yo estaba acostado, mi hermana de pie mirándome y con la remera levantada mostrándome la panza. Ella muy sensualmente se levantó más la remera y dejó sus tetas expuestas. Esos pezones oscuros y duros me excitaban de una manera impresionante.

No dude. Me saqué la pija y comencé una paja.

Ella sonrió y fue a la puerta a cerrar con llave. Supe entonces que lo mejor estaba por venir.

Belén se sacó la remera y quedó solo en bombacha. Yo, por lo pronto, me desnudé por completo y la miré recorriéndole el cuerpo por completo con mis ojos. Me detuve en su diminuta tanga.

Juro que no sé de donde saqué coraje para ordenarle:

-        Sacate todo

-        ¿Vos también estas caliente como yo? – me preguntó ella

-        Muy caliente, Belén, ya te dije

-        No, no me dijiste, ¿cómo estas de caliente?

-        ¡Mi pija está así porque me volvés loco, Belén!

-        ¡Ayyy que hermanito degenerado! – dijo ella y casi acabo del placer de sentirla diciendo esas cosas

Saber que ella estaba tan caliente como yo era algo que me volvía loco. Encima, que nombrara la relación de hermanos y aun así se caliente era hermoso.

Para colmo de males, ella se sentó de costado en la cama. Me agarró la mano que tenía agarrada mi pija y sin dudar comenzó a pajearme diciendo:

-        Permiso… ¿puedo?

-        Claro que podes…

Fue ahí que quise jugar una carta para ver hasta donde era capaz de calentarse mi hermana con el juego del incesto

-        ¡Que hermana hermosa y degeneradita que tengo yo, también, eh!

-        Y no sabes lo degeneradita que puedo ser…

-        Siiiii?

-        Muy, muy degeneradita

Mi hermana decía todo esto con mi pija en la mano y mirándome a los ojos. Necesitaba calentarla para ver si lograba que me chupe la verga. Estábamos a un paso.

Me animé:

-        ¿Tan degeneradita como para chuparle la pija a su hermano?

Sabía que esa frase calaría hondo en ella y se abrían dos caminos: o se cortaba todo porque era muy fuerte o se calentaba aún más y accedía a chupármela

-        Si

Solo dijo eso y agachó un poco la cabeza y se metió lentamente mi pija en su boca. El calor de su boca en mi pija era hermoso y casi acabo en ese instante

Fue entonces que comenzó a subir y bajar chupándome la pija. Fueron unos segundos y se la sacó mirándome y diciéndome

-        Me moría de ganas de tener tu pija en mi boca

-        ¿Si?

No me respondió, se la volvió a meter en la boca y yo aproveché para estirar una mano y buscar sus tetas primero y su concha después.

Ella evitó el contacto y nuevamente se sacó la pija solo para decirme:

-        Dejame, después me tocas

-        Bueno – respondí

-      


  Ahora quiero chuparte la pija, que me acabes en la boca y tragarme toda tu leche

Eso retumbó en mi cabeza de una manera que no pude procesar para no acabar en ese instante.

Fue así que se metió mi pija en la boca nuevamente y luego de tres chupadas intensas, le dije

-        ¡Acabo, Belén!

-        Mmmmm – mi hermana chupaba y chupaba

Nunca me hubiese imaginado en mi hermana semejante nivel de experiencia a la hora de chupar la pija.

Mi orgasmo se vino de manera imposible de parar. Los chorros salían de mi pija y entraban en la boca de mi hermana.

Ella chupaba y trababa de una manera delicada y salvaje a la vez.

-        Mmmmm – se escuchaba salir de su boca

-        Sos hermosa, Belén – le dije

Me miró a los ojos con su boca chorreante de mi semen y la abrió para que la vea con mi semen en su lengua.

Creo que fue la imagen más fuerte que pude tener de mi hermana.

Como una gata en celo, desnuda y con su hermosa panza se acercó a mi boca. ¿Pretendía besarme con mi semen en su boca?

 

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Mi hermana Belén 4

 



Primer capítulo de esta serie-----> Mi hermana Belén

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No sé cómo nos salvamos de que mi madre nos enganchara. Juro que estaba tan caliente que le hubiese tocado las dos tetas al mismo tiempo. Y muchas cosas más.

El tema era que mi madre quería hablar algunas cosas con mi hermana y me pidió que saliera. Por suerte, del susto, la pija se me había bajado al instante y me pude parar con normalidad. Salí de mi habitación con el temor de que mi madre haya visto algo y le estuviera por decir algo a mi hermana. Me quedé escuchando detrás de la puerta y nada que ver. Después de un rato me fui a la cocina y me preparé unos mates.

Al rato vinieron mi mamá y mi hermana y nos pusimos a mirar el programa de Barassi, del cual somos muy seguidores los tres, y nos reímos mucho juntos.

Cuando me fui a mi habitación, esperé a que llegara Belén y le pedí que cerrara la puerta con un tono serio.

-        Belén, tenemos que calmarnos – le pedí

-        Uyyyy siiii – se reía ella – casi nos engancha mami hoy, ¿no?

-        Si, nena, tenemos que tener cuidado

Cuando terminé la frase caí en que no le había dicho que no hagamos más nada, sino que le decía que debíamos tener cuidado.

-        Bueno, es que estoy re caliente – se sinceró ella

-        Pero somos hermanos

-        Lo sé, nene, es que tenés una pija…

-        No Belén, no empieces

-        Te juro – me decía mordiéndose el labio ahora

-        Belén, acabamos de salvarnos de que mamá nos enganche

-        Pero ahora la puerta está cerrada – me dijo divertida

-        Belén… - la quise detener

Cada vez le hablaba con menos convicción. Ella se daba cuenta y estiró su brazo para tomar mi mano.

-        Vení – me dijo tirando de mi brazo para que me ponga de pie

-        Belén no… - decía yo, pero me paraba

Yo me ponía de pie contra mi voluntad, o no. Mi pija hacía lo mismo, comenzaba a pararse y a enturbiar mis pensamientos.

-        Tocame la panza, no tiene nada de malo – decía juguetona

-        La panza no

Mi hermana se acomodó delante de mí y puso su culo contra mi pija. Llevaba puestas unas calzas negras y el culo era la perfección hecha carne. Comenzó a restregar todo su culo por mi pija.

-        Epaaaaa que durito que te pones, hermanito – susurraba la muy hija de puta

-        Es que ya te dije…

-        ¿Qué?

-        Que estás muy buena

Ahora mi hermana me agarraba las dos manos y las hacía recorrer toda su panza. Era hermoso, me moría por acariciar sus tetas, pero no debía. Ahora el movimiento de su culo era obsceno y descarado. A ella parecía no importarle. Estaba muy caliente mi hermana o era muy puta. O quizás las dos cosas.

Quizás fue por eso que se animó a hacer ese comentario que m descolocó, pese a lo caliente que estábamos ambos:

-        No sabes cuánto hace que no siento una pija

La frase quedó flotando en el aire. Yo me quedé un segundo quieto y, dispuesto a ir por más, comencé a subir con mis manos en dirección a sus tetas.

Aún en medio de la calentura que tenía, quise poner un poco de cordura a esto que estábamos haciendo y se me ocurrió soltar

-        Es muy fuerte esto que estamos haciendo Belén

-        Lo sé, pero estoy muy caliente – me dijo ella

No sé por qué, pero la calentura me pudo en ese momento y bajando la cabeza la besé en el cuello.

Mi hermana tembló de pies a cabeza y se retorció con su redondo culo contra mi pija que estaba que era una tienda de campaña

-        Ayyyy que pija que tenés, Kevin

-        Y vos tenés unas tetas hermosas

En el momento que decía esto comencé a subir con mis manos a sus tetas y las agarré con firmeza a ambas. Las acaricié suavemente primero, pero a medida que pasaban los segundos, y minutos, comencé a comportarme con más pasión y deseo.

Ahora le apretaba las tetas y mis dedos se recreaban en sus pezones. Con las yemas de todos mis dedos recorrí sus oscuras areolas. Sus pechos estaban calientes y duros, muy duros y turgentes.

Ella ronroneaba como un gatito. Yo le besaba el cuello una y otra vez. Ella giró la cabeza y juro que tuve que separarme para no tentarme con su boca carnosa.

Ninguno de los dos se animaba a dar un paso más. Éramos hermanos. No debíamos.

-        No doy más – dijo ella

-        Yo tampoco, pero no podemos, no debemos

-        Ya sé lo que no debemos – completó mi hermana

-        Te juro que ahora mismo…

La mano de mi hermana se fue para atrás y no dudó en meterse dentro de mi pantalón y calzoncillo al mismo tiempo. Su cálida manito me la agarró fuerte y no pudo reprimir se frase:

-        Me gusta mucho tu pija, Kevin

-        Aghhhh no digas esas cosas, Belén

-        Si, hermanito, te juro que… ahora mismo… - mi hermana dejó la frase en el aire, como no atreviéndose a decirlo

-        No, Belén, no podemos

-        Ya lo sé, pero ahora mismo… - seguía ella

-        Ahora mismo… ¿qué?

Quería escucharlo de sus labios. Era muy fuerte lo que tenía para decir. Yo sabía que estaba mal, que era pecado, que iba contra la ley moral, pero no me importaba. Quería escucharla a ella decirlo

-        Mmmmm – mi hermana ahora subía y bajaba la mano por mi pija

Yo le apretaba las tetas con devoción y le besaba el cuello al mismo tiempo. No dudé en usar la lengua y lamerle el mentón. Más tarde deposité mi boca en su oreja y sacando la lengua comencé a jugar con ella en su oído mientras no dejaba de amasarle las tetas.

Ella no dejaba de pajearme lentamente. Suavemente y con la presión justa sobre mi miembro, mientras no dejaba de moverse como si estuviéramos teniendo sexo.

-        Ahora mismo… ¿qué harías? – insistí con la pregunta

Suspiró una vez más y giró la cabeza para decirme en un tono firme

-        Ahora mismo me dejaría ser tuya

-        Siiii?

-        Siiii, Kevin, ahora mismo, dejaría que me cojas

-        Aghhhhh Belén no me digas esas cosas que…

-        ¿Qué pasa?

-        Me calienta mucho – le confesé

-        ¿Y estas por acabar?

-        Si, te juro…

-        Entonces hacé lo mismo conmigo

Me quedé pensando. Al principio, no entendí lo que pretendía mi hermana. Luego lo comprendí cabalmente y sabiéndome yo a punto de acabar, supe que debía corresponderla.

Mis manos bajaron a su panza y la rodearon por los costados. Luego se metieron dentro de la calza y dentro de la bombacha.

Mi cuerpo y el de ella se estremecieron cuando mi dedo anular se metió dentro de su depilada concha percibiendo el calor y la humedad. Directamente metí un segundo dedo junto con el primero y ella pegó su espalda a mi pecho irguiéndose de repente.

Levantó la cabeza y la giró mirándome a los ojos suplicante:

-        Haceme acabar, por favor

Ni hacía falta que me lo pida, así que lo hice sin dilación. Mi mano comenzó a jugar con su concha estimulándola de arriba abajo y recreándose por más tiempo en el clítoris.

-        Aghhh Mmmmm seguí que acabo – me dijo

Cierta vez escuché el consejo de que si una mujer está gozando mucho y te pide que sigas, no solo debes seguir, sino que también debes tratar de mantener el movimiento que tanto le gusta, repitiendo sin cambiar nada. No hay que tratar de innovar en ese momento de placer. Los cambios en ese momento no son los mejores.

Así lo hice. Con la yema de mi dedo mayor me dediqué a estimular su clítoris y el orgasmo se precipitó rápidamente.

-        Aghhh ahhhh ahhhhh

-        Siiiii, hermanita, acabá con mis dedos – le dije al oído

-        Aghhhhhhhhhhh – temblaba ella

-        Mmmmm, me encanta hacerte acabar

Mi hermana se recompuso de su orgasmo y se enfocó en hacerme acabar a mí

-        Ahora quiero sacarte la leche yo a vos – me dijo

-        No vas a necesitar mucho tiempo – le dije

-        Dejame desde atrás – me dijo

Nuevamente me costó entender, pero me di cuenta enseguida. Mi hermana se puse detrás de mí y pegó su panza a mi espalda. Hizo un movimiento inesperado cuando desde atrás metió la mano por dentro de mis piernas y me hizo abrirlas para acariciarme los huevos con una mano mientras con la otra me pajeaba

-        Quiero ver tu leche salir – me dijo y me pajeó dulcemente

-        Aghhhh ya casi

-        Me encanta pajear a mi hermanito

-        Ay Belén, aghhhhh

-        Dale, hermanito, acabá para mi

Esas palabras me llevaron sin freno al orgasmo. Miré para mi pija y vi como salía un chorro potente y largo. Luego otros tantos un poco más cortos

-        Aghhh Mmmmm – llegué a decir

-        Ayyy siiiii Kevin, acabá así para mí, para tu hermanita

-        Ayyyy Belén me encantó la paja que me hiciste – le confesé

-        Bueno, no arriesguemos más, pásame algo para limpiar el piso y andá a abrir la llave de la puerta.

-        Dale – le dije

 

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