Ir al primer Capítulo de esta serie
Todo empezó como un juego (19)
Desnudas como estaban se fueron
de la mano a la habitación. Yo las miraba alejándose y no podía ocultar mi
desilusión, aunque sabía que dentro de esa habitación pasarían cosas hermosas.
Sol se giró para mirarme antes de
entrar en la habitación y me sonrió. Se inclinó hacia el oído de mi hermana y
le susurró algo. Las perdí de vista.
No pasaron más de cinco segundos
cuando escucho un grito de mi mujer que me dice:
-
Traete una silla y vení
Creo que nunca fui tan rápido a
la cocina, agarré la silla y me fui a nuestra habitación.
Cuando entré el espectáculo era
hermoso. Las dos completamente desnudas arrodilladas en nuestra cama. Era un
cuadro de museo, realmente hipnótico.
Me acomodé y ellas me miraron
sonrientes. Empezaba el juego.
Sol la miró a Lucía y le corrió
el cabello acomodándoselo detrás de la oreja. En el mismo movimiento la agarró
detrás de la cabeza y cuando yo pensaba que la iba a atraer para besarla, me
sorprendió.
La miró como contemplándole la
cara y le dijo:
-
Sos hermosa, Lu
Era todo ternura, todo amor.
Aunque mi hermana parecía no estar para eso ya que, mirándola a los ojos, se
mordió el labio inferior y le soltó:
-
Te quiero coger, cuñadita
-
Mmmmm – le respondió Sol cerrando los ojos
-
Vení – le dijo mi hermana tomándole la cara con
ambas manos y besándola
-
Mmmmm – mi mujer correspondía los besos con
mucha pasión
La mano de Sol bajó a un pecho de
mi hermana sin dejar de besarla, luego continuó su descenso, le acarició la
cola y se fue para adelante a meterse dentro de su concha.
Parece ser que la encontró muy
mojada.
-
Mmmmm, que mojada que estas! – le dijo Sol
-
Siiii, estoy muy caliente – reconocía mi
hermanita
Fue entonces cuando me percaté de
que mi hermana estaba completamente depilada. Ni un solo pelito. Era hermosa.
Lo que hizo Sol a continuación
fue algo sumamente erótico. Le metió dos dedos bien profundos en la concha y
los sacó bien lubricados y brillosos. Los miró y se los mostró a Lucía. Luego,
con esos dos dedos empapados, lubricó el duro y oscuro pezón de mi hermana y lo
chupó con vehemencia.
Mi hermana pareció estallar de
placer porque le agarraba el pelo a Sol y empujaba para que chupara más y más.
Sol volvió a meterle la mano y
comenzó a pajearla como una poseída. Mi hermana se movía acompañando la mano de
mi mujer que iba y venía.
Lucía ahora se sentó encima de mi
hermana con la mano de esta pajeándola y le dijo:
-
Haceme acabar con tus dedos
-
Aghhhh Mmmmm – Sol la besaba
-
Aghhhh acaboooo aghhhhh
MI hermana se contorsionaba
encima de su cuñada. Se movía para atrás y adelante cabalgándola como una
poseída.
Ahora Sol le chupaba ambas tetas
alternando con su boca.
Terminaron en un beso hermoso que
parecía no querer finalizar nunca. Mi hermana se desplomó en la cama y me miró.
Increíblemente después de todo lo
que había observado a mi hermana pareció invadirla la vergüenza y se giró boca
abajo tapándose con la almohada para que no la vea.
Sol me miraba risueña. Luego, se
tiró al lado de mi hermana y riendo metió la cabeza debajo de la almohada.
Yo veía a ambas desnudas con la
cola para arriba y me moría de placer. No sé de dónde junté coraje, creo que el
hecho de estar vestido completamente fue lo que me ayudó a tomar la decisión.
Lo cierto es que me tiré en la cama entre ellas dos desnudas.
La cama se movió y mi hermana
seguía sin atreverse a sacar la cabeza de debajo de su almohada. Sol se me
subió encima, yo con ropa y ella completamente desnuda y me besaba la oreja
desde atrás mientras me preguntaba:
-
¿Te gustó lo que viste?
-
Mucho – le respondí
-
Cuando a Lu se le pase la timidez que le agarró,
va a haber más – me dijo ella
El cuerpo de mi hermana empezó a
temblar y lo que yo supuse en principio como un ataque de llanto, era en
realidad de risa. Me volvió el alma al cuerpo. No me perdonaría hacer sufrir a
Lucía.
-
Sos una boluda – se asomaba ahora mi hermana
entre risas
-
Y vos sos hermosa – le decía Sol dándole un beso
Mi erección no había bajado ni un
décimo. Ver la ternura y el amor que se profesaban estas dos diosas me volvía
loco.
Sin preámbulos, me fui levantando
y contemplándolas nuevamente. Lucía me miraba divertida ahora. Sol la miraba a
Lucía y se le acercaba para besarla más.
Yo no podía dejar de mirar a mi
hermana. Ahora Lucía me sostenía la mirada y sonreía con vergüenza.
Sin dejar de mirar a mi hermana,
comencé a desnudarme. Lentamente, pero sin pausa. Lucía seguía atentamente cada
uno de mis movimientos. Sol la acariciaba y me miraba diciendo:
-
Que buena que está tu hermana, ¿no?
-
Si – asentí mientras continuaba mi desnudez
- Mmmmm – suspiraba Lucía, que se
dejaba acariciar por Sol que la recorría con su blanca mano por todo su cuerpo
Yo no podía quitar los ojos del
cuerpo de mi hermana. Fue ella la que tomó la iniciativa diciéndome:
-
Me gusta cómo me mirás
-
¿Si? – le dije yo y mi mirada bajó de sus ojos a
sus tetas y luego a su totalmente depilada concha
-
Conozco esa mirada – le dice Sol al oído – es de
deseo.
Sol ahora baja la mano y comienza
a acariciarle nuevamente la concha a mi hermana. La besa en la boca y le dice
algo al oído que no llego a escuchar.
Veo que Lucía cierra los ojos.
Miro a mi mujer que me dice en un gesto que baje a chuparle la concha a mi
hermana que está completamente abierta de piernas y expuesta sin pudor ante mí.
Yo estoy completamente desnudo y
con la pija que me duele de tanta excitación. Me arrodillo y veo la concha
rosada de mi hermana, brillosa de excitación y hermosa. Sol la recorre con sus
finos dedos y yo la contemplo como un cuadro de Monet.
Escucho que Sol le dice al oído a
mi hermana:
-
No abras lo ojos
-
No - obedece ella
Las observo y ahora Sol le dice
con un tono firme para que yo también escuche.
-
Tu hermano se muere por chuparte la concha
-
Aghhhhhh – mi hermana vibra al escuchar esas
palabras
Yo estoy a centímetros de su
concha y me acerco más. Mi hermana debería poder sentir mi aliento caliente.
-
Te va a chupar la concha – le dice Sol
Yo me acerco mas y saco la
lengua. Le doy un primer lametón desde abajo hacia arriba y llego al clítoris
-
Aghhhh aghhhhhhh aghhhhh – mi hermana acaba en
ese instante
Tanta era la excitación que le
había provocado Sol con sus palabras, tanto era el deseo contenido por Lucía
que en cuanto sintió mi lengua tocar su concha acabó en un orgasmo
interminable, temblando como una hoja la viento. Fue hermoso verla.
La contemplé un segundo y luego
me aferré con ambas manos a sus muslos para chuparla y chuparla con devoción.
Con sed de deseo de hermanos. El incesto estaba consumándose y me moría de
placer. Mi pija goteaba de excitación. Mi hermana no paraba de acabar
-
Aghhhh aghhhh siiiiiii aghhhh Aghhhhhh
-
Mmmmm – chupaba yo
-
Dale, acabá con la lengua de tu hermano – le
decía Sol totalmente perversa y caliente
-
Aghhhh Aghhmmmmm aghhhh
Mi hermana seguía acabando y yo
me bebía todo su placer líquido.
Sol y yo no habíamos acabado. Si
bien lo necesitábamos ambos, creo que íntimamente sabíamos que nos debíamos al
placer de mi hermana. Era todo para ella.
Si bien esos eran nuestros
planes, no parecían ser los de mi hermana que fiel a su manera de ser quería
retribuir todo el placer que le acabábamos de dar.
Lucía me separó como pudo tirando
de mi cabeza para atrás diciéndome:
-
Ya está, Gonza, nunca acabé así, no doy mas
Yo me fui para arriba a chuparle
las tetas, siempre hacía eso luego de chuparle la concha a Sol, pero mi mujer
no me lo permitió.
Sol se arrojó sobre mi boca
diciendo
-
Quiero besarte con el sabor de la concha de tu
hermana
-
Mmmmm – la besé
-
Yo también – dijo Lucía y se incorporó para
sumarse al beso
No había experimentado un beso de
a tres y me pareció sumamente caliente. Las dos bocas de las mujeres jugaban
con la mía, luego entre ellas, luego yo solo con mi hermana, yo con Sol y así
creo que estuvimos mucho tiempo.
Los tres arrodillados en la cama
no dejábamos de besarnos. No podíamos parar.
Se fue dando naturalmente. Sol y
Lucía me besaban la cara, la boca, el cuello y así fueron bajando las dos. No
se hablaron, no se miraron, simplemente fueron descendiendo por mi cuerpo. Mis
pectorales, mi abdomen.
Sabía lo que se venía y lo único
que se me cruzaba por la cabeza era no acabar tan rápidamente para poder
disfrutar del momento por mas tiempo.
Sentí el calor de la boca de Sol
en mi pija. La abrazó con su calidez y me la chupó lentamente. Se la sacó y la
miró a Lucía.
Mi hermana la tomó con la mano y
me miró. La miré. Sol la detuvo con su mano y mirándome a los ojos, me ordenó.
-
Pedíselo
-
Chupame la pija, por favor – le dije a mi
hermana mirándola
Lucía con una sonrisa totalmente
perversa me miró y con una voz ronca de excitación que nunca había escuchado,
me dijo:
-
¿Si? Queres que te chupe la pija?
-
es lo que más quiero en el mundo – me salió
decirle
-
Mmmmm siiiii?
Ahora mi hermana abrió la boca y
centímetro a centímetro se la fue tragando y chupándola con amor y maestría.
Era buena, muy buena, pero no fue
la técnica lo que me llevó tan rápidamente al orgasmo, sino la excitación
contenida y las palabras de mi mujer que no para de calentarme.
-
Aghhhh siiiii chupale la pija a tu hermano
-
Mmmmm – chupaba Lucía
-
¿Te gusta como te chupa la pija tu hermanita?
-
Aghhhh Sol, Lucía…pará que voy a acabar – quise
avisar
-
Mmmmm – Lucía se esmeraba mas
-
Queres que tu hermano te acabe en la boca? –
decía Sol
-
Mmmmm – Mi hermana asentía con la cabeza
mientras me la chupaba cada vez más profundo
Eso fue el detonante. Ver a mi
hermana con mi pija en la boca y asintiendo que quería tragarse mi leche me
catapultó directamente al orgasmo.
Un orgasmo como no creo haber
tenido nunca.
-
Aghhhhhh – grité
-
Mmmmm – chupaba mi hermana y tragaba por
supuesto
-
Mmmmm – Sol ahora me besaba en la boca.
-
Aghhhh aagghhhmmmmmm – seguía acabando yo
-
¿Estas acabando en la boquita de tu hermana? –
me decía mi mujer que parecía estar poseída por el diablo
-
Mmmmm siiiii
-
Mmmmm – seguía chupando mi hermana
Ahora Sol bajó y se apresuró a
besar a mi hermana que todavía tenía mi semen en su boca.
Una parte de mi leche se cayó en
la sábana mientras compartían mi simiente besándose como dos auténticas
ninfómanas.
Era hermoso verlas. Me retiré
para contemplarlas y luego me sumé al beso sintiendo el sabor de mi propio
semen en sus bocas.
Fui yo el que bajó por las tetas
de Sol y me dirigí a chuparle la concha con desesperación.
Mi hermana me puso una mano en el
hombro y me dijo:
-
Dejame hacerlo a mí
Ninguno de los dos, ni Sol ni yo,
lo esperábamos. Mi hermana le iba a chupar la concha a su cuñada.
-
Mmmmm siiiii – dijo Sol acariciándole el cabello
-
Mmmmm – ahora Lucía se puso a los pies de mi
mujer y la chupaba como si la vida se le fuera en ello.
Yo subí y la besé a mi mujer
-
Voy a acabar ahora – me dijo
-
Mmmmm – se escuchaba el entusiasmo en la chupada
de mi hermana
-
Aghhhhhhhhh Aghhhhhh Aghhhhhh – gemía mi mujer
en un orgasmo tremendo
-
No duraste nada ¿estabas muy caliente? – le dije
entre risas
-
¡Como vos! Aghhhh aghhhh aghhhhh mmmmm – dijo
ella desarmándose en un orgasmo
-
Como todos – dijo mi hermana y se tiró encima de
nosotros
Después de darle aceptar a la advertencia y seguí----> acá
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