Ese día me volví loco siguiendo
con la mirada a mi hermana. Encima la muy hija de puta parecía que lo hacía a
propósito de exhibirse y mover el culo cada vez que pasaba cerca de mí. Por
suerte, el resto de mi familia, salvo Sol, no lo notó.
Pasaron unos días y junto con Sol
empezamos a fantasear con la idea de mi hermana y hacer un trío con ella, sobre
todo sabiendo que su marido no iba a estar unos cuantos días por trabajo.
Si bien la situación en la casa
de mis viejos había sido por demás excitante, nada daba garantías ya que el
lazo familiar era muy fuerte y una cosa era una mirada cómplice, una
masturbación en compañía y otra cosa era un encuentro sexual de a tres.
Lo mas importante es que en esta
cruzada la tenía a Sol de mi lado. Encima como estábamos muy calientes los dos,
cogíamos como desesperados y en cada encuentro no faltaban las palabras más
fuertes con relación a las personas mas cercanas.
Sin ir mas lejos, volví a
insistirle con su hermano y ella no dejaba de hablar de mi hermana y de las
ganas que tenía de chuparme la pija con ella. Acabé dentro de Sol mientras ella
me decía “acabame adentro como le acabarías a Lucía”
Llegó el día en que el marido de
mi hermana se fue de viaje y Sol no dejaba de proponerme que invitemos a mi
hermana a cenar un día.
-
Yo no tengo problema, pero olvídate de que se
termine armando algo entre los tres.
-
¿por qué te tenés tan poca fe? – me decía ella
-
No es una cuestión de fe, es mi hermana
-
Te recuerdo – a Sol le costó seguir – con
quienes estuve yo?
-
Sí, mi amor, lo sé, pero con Lu mi relación es
de otro calibre
-
Te puedo asegurar que tu hermana, si la sabemos
calentar, se prende
-
No sé, no sé…
La cosa es que un viernes Sol
estuvo todo el día mensajeándome con que estaba caliente y que quería cogerme a
la noche.
Ese día llego del trabajo y me
encuentro con la novedad de que mi hermana está tomando un gin tonic con Sol en
el sillón de casa. Sorpresa.
Como un niño, empecé a ponerme
nervioso con la situación. Ellas por el contrario, parecían divertirse. Para
parecer un poco mas natural, me preparé un gin tonic yo también y me fui a
sentar junto a Sol.
La conversación giraba sobre
Lucía, mi hermana, que estaba sola y hablaba diariamente con su marido que
estaría 2 semanas mas en Brasil. Ella contaba como la estaba pasando él y que
estaba cansado porque volvía muy tarde de reuniones y trabajo constante.
Aprovechó mi hermana para contar que la tenía un poco celosa una brasilera que
trabajaba en la misma empresa que su marido.
Sol se levantó a dejar el vaso y
se puso a hacer unas cosas mientras yo seguía hablando con mi hermana.
Pasado un rato, Sol como si nada,
se me sentó encima mientras hablábamos con Lucía y me abrazó. Mi hermana la
miró seria y dijo:
-
Gonza, Sol, lo del otro día fue muy fuerte, no
creo que deba repetirse
Toda la ilusión se me había caído
escuchando esas pocas palabras de mi hermana. Yo la miré a Sol que me sonrió y
le respondió a mi hermana.
-
Lu, no te hagas tanto rollo, fue un momento
lindo, nosotros lo disfrutamos mucho
-
Lo sé, yo también, pero… - añadía mi hermana
-
Ya sé, es tu hermano... – completó mi mujer
Yo no decía ni media palabra, las
dejaba a ellas que siguieran.
-
Bueno, entiéndanme, es una situación muy
rara…bizzarra
-
Claro que sí, y además excitante – seguía Sol
Sol me dio un beso largo en el
que casi me obligó a abrir la boca y se giró mirándola a Lucía.
-
Ves? No pasa nada porque nos mires un rato
-
Lo se, es que es muy raro verlo a él, a mi
hermano
-
Vos olvídate de que es tu hermano y mírame a mi
– le dice Sol
Ahora me vuelve a besar y me agarra
mis manos para que la acaricie en la espalda. Termina el beso y la veo a Lucía
que no nos quita la mirada de encima.
No se la nota incómoda. Al
contrario, parece divertida. Terminamos de comprobarlo cuando dice:
-
Como les gusta contar plata delante de los
pobres a ustedes, eh!
Sol se rie y me vuelve a besar,
pero ahora se sienta con ambas piernas a cada lado de mi cuerpo y se saca la
camisa mientras se gira mirándola a mi hermana:
-
Bueno, vamos a contar mucha plata, así que
prepárate
Yo no puedo creer lo que estoy
viendo. Sol en su corpiño negro transparente me besa y me agarra las manos para
que le toque los pechos.
Yo me incorporo y la beso
mientras intento desprenderle el corpiño. Conozco a la perfección esa prenda y
no me va a costar hacerlo. En ese momento siento el aliento caliente de Sol en
mi oído que me dice:
-
No me lo desabroches, hacete el que te cuesta
desprenderlo
Empecé a intentar hacerlo mal a
propósito y Sol le dijo a mi hermana
-
Lucía, ayudá a tu hermano a desprenderme el
corpiño, por favor
Mi hermana, como si estuviera
esperando el llamado, se arrodilló detrás de Sol y le desprendió el corpiño
utilizando sus dos manos. Cuando iba a volver a su sitió, Sol la detuvo y le
agarró ambas manos.
-
Quedate acá, mirá mas cerca
Mi sorpresa llegó cuando Lucía le
dio un beso corto en la espalda a Sol.
Saber que mi hermana estaba
besando esa espalda blanca, llena de pecas que tantas veces yo había recorrido
con mi boca, me llenó de excitación.
-
Siiii – dijo Sol
-
Mmmmm – mi hermana besaba con besos cortos la
espalda de sol
Yo alargué mi mano y acaricié el
pelo de Lucía invitándola a que siga. Quería que los tres nos levantemos para
ir a nuestra habitación, pero me pareció que no se podía romper el clima del
momento.
Sol se puso de pie y se giró.
Luego, tomó a mi hermana de las manos y la hizo levantarse. Sin soltarle las
manos, las colocó sobre sus pechos y comenzó a recorrerlos utilizando las manos
de mi hermana que la miraba incrédula.
-
Sol, yo nunca estuve con una mujer – se adelantó
mi hermana
-
Yo tampoco, Lu. Tranquila – le dijo ella y le
dio un corto beso en los labios.
Yo miraba todo desde mi posición
y no podía creerlo. Para colmo de males, Sol volvió a darle otro beso en la
boca, pero esta vez un poco mas largo. No llegaron a abrir la boca y menos a
tocarse las lenguas.
Lucía la miró a Sol y con una
mirada de ternura total le dijo:
-
Sos hermosa Sol
-
Vos también, Lu
-
Que suerte tiene mi hermano – dijo Lucía y la
besó
Ahora era mi hermana la que
tomaba la iniciativa. Sol la recibió con placer, solo que esta vez sí abrió la
boca para besarla con mas pasión, con lujuria.
Ahora el beso pasó de ser tierno
a ser erótico. Las manos de Lucía se movían solas por las tetas de Sol.
Yo miraba todo y no atinaba a
hacer nada. No quería romper el mágico momento que estaban viviendo ellas dos.
Sol ahora puso sus manos en la
parte baja de la remera de Lucía y le preguntó:
-
Puedo?
-
Claro – respondió mi hermana levantando los
brazos
Sol tiró para arriba y mi
sorpresa fue total cuando apareció un corpiño blanco transparente que dejaba
ver sus pechos con unos pezones hermosos, oscuros y duros.
Sol ahora se giró y como una
directora me dijo:
-
Ahora tenes que devolverle el favor a tu hermana
y desabrocharle a ella el corpiño
Me levanté como impulsado por un
rayo. Me coloqué detrás de mi hermana y le desabroché el corpiño. Le bajé ambos
breteles ofreciéndoselos a mi mujer que los agarró y terminó de quitarle la
blanca prenda.
Sol se quedó un instante
contemplándole las tetas a mi hermana. La abrazó por la cintura y calculando
bien hizo que sus pezones y los de mi hermana entren en contacto mutuamente
mientras la apretaba contra su cuerpo y la besaba nuevamente en la boca.
-
Mmmmm – susurró mi hermana
Yo volví a separarme para seguir
contemplando la erótica escena entre mi mujer y mi hermanita.
Cuando creí que ya nada podría
sorprenderme, veo que Lucía, mi tierna hermanita que me acompaño toda la niñez
y adolescencia, agarró a Sol del culo con ambas manos y sin dudar se arrojó a
chuparle las tetas.
Todos los movimientos lentos y
sensuales cambiaron ahora por una desesperación que parecía apoderarse de mi
hermana.
Lucía chupaba los pezones de Sol
como una poseída. Tal era su entusiasmo que Sol sorprendida me miró abriendo
los ojos y casi al borde de la risa.
-
Me encantan tus tetas – le dijo Lucía
Yo no salía de mi asombro
escuchando a mi hermana pronunciar esas palabras. ¿Era ella realmente o estaba
poseída por algún fenómeno extraño? Sí, estaba poseída por el deseo.
Ahora Sol le acariciaba el pelo a
Lucía y la obligó a separarse de sus tetas para poder besarla nuevamente y
bajar ella a las tetas de mi hermana llenándola de besos y chupadas.
Cuando mi mujer se separó me
ordenó:
-
Ayudanos a desvestirnos
Como un fiel súbdito, empecé a
ayudar a ambas mujeres a quitarse la ropa. En cada movimiento me deleitaba.
Primero bajándole el jean a mi
hermana y viendo su culo en primer plano. Luego viendo a Sol desabrocharse su
pantalón y quedar en esa bombacha negra que transparenta su rojo bello púbico
que tanto me vuelve loco.
Tuve el inmenso placer de
arrodillarme en el suelo y ver como Sol le bajaba la blanca tanga a mi hermana.
Se enredaba en la raya de su cola y tuve que ayudar tirando para abajo. Mis
dedos rozaron la piel de la cola de mi hermana.
Ella se giró y me miró seria.
-
Gonza, no te enojes, pero quiero estar solo con
Sol
Mi cabeza era un cúmulo de
sensaciones. Mi hermana me sacaba totalmente del juego, pero me decía que iba a
seguir con mi mujer y eso me excitaba por demás, pero…¿en qué lugar quedaba yo
a partir de ahora?
-
Quieren ir a la habitación? Yo me quedo –
propuse
-
Sí – dijo mi hermana
Desnudas como estaban se fueron
de la mano a la habitación. Yo las miraba alejándose y no podía ocultar mi
desilusión, aunque sabía que dentro de esa habitación pasarían cosas hermosas.
Continúa acá
Pueden
dejarme sus comentarios reybaco2005@gmail.com
O en
telegram @reybaco2005
