Ir al primer capítulo de esta serie
Sol estuvo varios días rara,
evadía cualquier tipo de conversación profunda, no me contaba nada de su madre,
de su padre.
Tampoco estábamos teniendo sexo y
eso me empezaba a desesperar realmente. Una noche estábamos acostados muy
temprano y nos pusimos a hablar. Fui yo quien rompió el hielo.
-
¿Sabes con quien estuve hoy un rato largo?
-
¿Con quién?
-
Con Gustavo
-
Ah – dice ella
Yo noté su frialdad y quise saber
que pasaba.
-
¿Qué te pasa Sol? Hace días que estas así muy
rara
-
No me pasa nada – dice ella, pero me evita la
mirada
-
Sol, te estoy contando lo de Gustavo, para
recordarte que tenemos la confianza para hablar de cualquier cosa
-
Es que…
-
Dale Contame ¿estuviste con tu primo de vuelta?
-
No
-
¿Con Gustavo?
-
Noooo
-
¿Entonces?
En ese momento me le acerqué y la
abracé desde atrás y le dije al oído.
-
Sabés que tenemos confianza para que me cuentes
lo que quieras
Sol se giró bruscamente zafándose
de mi abrazo y me miró con una seriedad que pocas veces le había visto.
-
Esta vez me fui a la mierda
Ahora ella me abrazó fuerte.
-
Contame, mi amor, no te voy a juzgar – le dije
Por dentro, yo tenía una
sensación muy rara. Una mezcla de celos ascendente con una calentura total por
lo que pudiera llegar a Contame Sol.
-
Es que…
-
Lo que sea, no te voy a juzgar
-
Lo que pasa es que una cosa es lo que
fantaseamos nosotros, pero otra cosa es lo que hice.
-
Sol, mi amor…no des más vueltas – le dije
besándola en la boca
Era el momento de hacerla entrar
en confianza, así que me apreté contra ella y le hice sentir la erección que
tenía.
Ella suavizó el tono y empezó a
relatarme.
-
¿Por dónde empiezo?
-
Por el principio
-
Bueno ¿te acordás que hace unas semanas me fui
con mi papá a Mendoza?
-
Si, no me contaste nada de cómo te fue
-
Bueno, en Mendoza hice algo muy fuerte
-
¿Con quién?
-
Con mi papá – Sol se abrazó fuerte
La erección que tenía se hizo más
grande y mi pene palpitó en su concha. Ella se debe haber dado cuenta, porque
eso la animó a seguir
-
Contame, no te voy a juzgar – le rogué
-
Estuvimos en la pileta del hotel y…
-
¿Y qué? – mi ansiedad era tremenda
-
En la pileta, le hice una paja a mi papá
-
Ughhh – le dije
-
¿No te parece que soy una enferma?
-
Si sos una enferma, somos dos enfermos porque a
mí me calienta lo que me estás contando – le solté
En ese momento con una mano me
bajé el bóxer y me empecé a pajear mientras la escuchaba.
-
Es raro contarte esto y ver cómo te pajeas – me
dijo
Eso hizo que no me achicara y en
lugar de acercarme a ella me alejé, me desnudé completamente y la miré a los
ojos mientras me pajeaba lentamente.
-
Contame todo
-
En la pileta del spa del hotel, a la noche, mi
papá me empezó a hacer unos masajes en la espalda – Sol movió el cuello y se
acarició mientras me miraba
-
Me re calienta – le confesé
-
A mí también recordarlo – dijo
-
Seguí – le ordené
La escena en nuestra cama era
surrealista, nunca habíamos hecho esto. Yo me alejé y me acosté con la cabeza
en la almohada para mirarla y ella me miraba como me pajeaba.
-
¿Te vas a pajear mientras te cuento? – la
pregunta era retórica
-
Ya lo estoy haciendo y quiero que vos también lo
hagas
Era evidente que Sol estaba en un
estado de calentura extrema porque de ninguna otra manera se hubiera exhibido
así ante mí, pero así era ella, cuando se calentaba estaba dispuesta a todo.
Mirándome fijamente se sacó la
remera que llevaba puesta y quedó solo en tetas y esa p negra transparente que
tanto me calienta y que trasluce sus vellos púbicos anaranjados.
-
Sentía su pija dura en la espalda, entonces
llevé la mano para atrás y lo acaricié, te juro que sentí que necesitaba
aliviarlo, relajarlo, no sé cómo decirlo…
-
Está bien ¿y estaba muy dura?
-
Muy dura – siguió ella – cuando la parejita que
se estaba besando en la pileta se fue, sentí que era mi oportunidad y lo
obligué a bajarse el pantalón.
-
Aghhhh – decía yo
-
Giré y me quedé de frente a él, le miré la pija,
me gustó. Después comencé a pajearlo lentamente y acabó en agua, me gustó ver
como salía la leche en al agua.
-
Ughhh que caliente que estoy – le confesé
-
Esperá que hay más – me dijo con cara pícara
-
Ah ¿sí?
-
Sí, mucho más – me dijo
Me tuve que soltar la pija para
no acabar en ese momento. Una gota de líquido empezó a brotar de mi pija y se
lo dije a Sol
-
Mirá como me gotea de calentura
-
Al otro día, me levanté muy caliente y mi papá
que dormía a mi lado…
-
¿Ah, durmieron juntos? No me habías contado – la
interrumpí
-
Si, al otro día, yo estaba muy caliente, no
había acabado y necesitaba hacerlo, así que empecé a tocarme
-
¿Como? – la animé
Ahora Sol se quitó toda la ropa y
se puso de costado a mi lado, pero invertida como en un 69, solo que alejados
unos centímetros para poder contemplarnos. Comenzó a frotarse la concha
mientras miraba mi pija. Yo hacía lo mismo, me tocaba mirándola a ella.
-
Bueno, la cosa es que cerré los ojos y cuando
los abrí, mi papá me estaba mirando. Entonces vi que su carpa era tremenda y me
puse a pajearlo, pero esta vez con la cara más cerca de la pija
-
Ughhh
-
La cosa es que no me aguanté teniéndola tan
cerca y se la chupé
Yo solo la miraba y no me tocaba
para no acabar. Ahora Sol se tocaba sin pausa y siguió narrando.
-
Bueno, nos volvimos acá hasta que la noche en
que mi mamá se tomó las pastillas…
-
¿Qué pasó ahí?
-
Ahí sí que fue lo mejor – me soltó
Yo volví a pajearme lentamente y
la miré a los ojos suplicándole:
-
Contame ¿cogieron?
-
Aghhhh me acuerdo y acabo
Yo estaba por acabar, pero quería
que ella me lo diga
-
¿Te metió la pija? ¿Cogieron? – yo no daba más
de calentura
Estábamos los dos a punto, ella
ya había acabado, pero sabía que seguía muy caliente y quería continuar.
Entonces, se arrodilló en la cama
y me dijo:
-
Te voy a coger como me cogí a mi papá
-
Dale, vení
Se sentó en mi pija y se dejó
caer. Cerró los ojos, seguramente rememorando ese momento y me soltó
-
Acabame adentro como lo hizo mi viejo…
No aguanté más y me vacié en su
interior. Creía que me desmayaba del placer que estaba sintiendo. Ella acabó y
se tiró encima de mí.
-
Aghhhh que calentura - me soltó Sol
-
Tremenda – le dije
-
Soy un monstruo, pero que rico que es coger con
alguien de la familia – me soltó
Mi pija se movió dentro de su
concha al oír ese comentario. Ella me besó con un beso largo y me dijo al oído.
-
Es una perversión lo del incesto, lo sé, pero no
sabes lo excitante que se siente hacer algo tan prohibido.
-
Lo sé, debe ser tremendo. A mí me calienta
saberlo, escucharte, pero no me puedo imaginar cogiendo con alguien de mi
familia. Creo…
-
Dale que bien que el otro día te imaginaste con
tu hermana…
Involuntariamente mi pija se
movió nuevamente dentro de la concha de Sol.
-
¿Con quién? – dije haciéndome el boludo
-
¿Con Lucía, o vos decís que Martina ya coge?
-
Martina está de novia hace unos meses, no creo
-
Aunque ya es mayor de edad y esas tetas hermosas
que tiene – me dice Sol provocándome.
Creo que ella quiere llevarme al
terreno del incesto para lavar un poco su sentimiento de culpabilidad. Yo me
estoy calentando con la idea de cogerme a mi hermana.
Para colmo de males,
increíblemente mi pija parece empezar a cobrar vida dentro de la concha de Sol.
Eso nunca me había pasado.
-
¿Qué pasa? ¿Se te está parando?
-
Puede ser – me sonreí
-
¿Pensando en las tetas de tu hermanita?
-
Ayyy Sol no seas hija de puta… - le advertí
-
¿Qué pasa? ¿Te gustaría chuparle los pezones?
Ahora Sol me acerca un pezón a la
boca y se lo atrapo comenzando a chuparlo con fruición.
Mi mujer empieza a cabalgarme
mientras se deja chupar las tetas por mí. Se mueve con un ritmo intenso con mi
leche en su concha. La conozco, está desatada. Lo que me dice en voz alta y
clara, lo confirma.
-
A mí me encantaría cogerte con tu hermana…
-
Aghhhh Sol, no vayas por ahí porque…aghhhh
-
Chuparte la pija entre las dos…
-
Aghhhh Sol me vas a hacer acabar de vuelta
-
¿Tan rápido? – Sol se acomodó para sentir mejor
la penetración y como yo sabía, acabar de vuelta.
-
Si, tan rápido
-
¿Tantas ganas tenés de que te chupemos la pija
con Martina? ¿O que te la chupen juntas tus dos hermanitas…?
-
Aghhhhhh siiiii
-
Lucía y Martina peleándose por tu pija…
-
Aghhhh acabo aghhhh Aghhhhhh – me vacié dentro
de ella
Calculo que la cantidad eyaculada
fue mínima, pero lo cierto es que el orgasmo fue tan intenso como el anterior.
Sol con una enorme sonrisa de
alivio, me besó y me dijo:
-
Somos dos degenerados
-
Si – le confirmé
-
No sabía que tenía todo este universo morboso
dentro de mí – me dijo ella
-
Esto no tiene límites, me parece – le dije
-
Mientras no le hagamos daño a nadie… - me dijo
ella justificándose
-
Si, claro – le respondí
-
¿Vos crees que podremos hacer algo con alguna de
tus hermanas?
-
¿Vos estás loca?
-
Mirá que yo me llevo bien y tengo mucha
confianza con las dos
-
No, Sol, no hagamos nada, es un peligro
-
Vos confiá en mí…
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