Médico a domicilio (3)
Elena sacó la pija de su marido de
la boca, lo miró a los ojos, miró la pija del
médico y volvió a mirar a su
marido. Este asintió con la cabeza y ella supo lo que tenía que hacer. Era lo
que más quería en ese momento, chuparle la pija a un desconocido y que su
marido la viera. Y que se calentara viéndola.
No dudó y abriendo la boca se
metió la pija del joven doctor en la boca y comenzó a chuparlo. Soltó la de su
marido y usando las dos manos se aferró a sus caderas para chupar con más
ganas. Al mismo tiempo, le iba bajando más los pantalones y acariciándole la
cola lampiña y volviendo con sus manos a los huevos y la pija, siempre sin
dejar de chuparlo. Lo miraba a los ojos al médico, luego a su marido que
vibraba de excitación. Ahora salió del médico y volvió a chupar a su marido.
¿Como viene de tiempo, doctor? Le
preguntó Rubén
Me puedo quedar un rato más, dijo
el joven
¿Doctor, necesita acostar a la
paciente? ¿Prefiere que vayamos al dormitorio? Dijo Ruben sonriente.
Rubén estaba feliz, había
conseguido una erección descomunal, su mujer estaba dispuesta a complacerlo y a
complacerse. El médico parecía un chico bueno y educado, se animaba a confiar
en él.
Creo que va a ser lo mejor que
esté acostada así le hago una revisación más exhaustiva, dijo el joven galeno
mirando a Elena.
Ella fue caminando delante de
ellos mientras se sacaba el pantalón de pijama y se veía una diminuta tanga
blanca de algodón que se perdía en su cola. El médico iba detrás y por último
Rubén que no se perdía detalle de nada.
Elena entró y se sentó en la cama
mirándolo al médico. Rubén pasó por el costado de él y se fue a sentar en una
banquetita que estaba a los pies de la cama luego de quitarse toda la ropa.
Ella no dudó en seguir el juego.
¿Doctor, quiere que me quite toda
la ropa para revisarme bien?
Si, por favor, dijo el médico
Quítesela usted también, doctor,
así no me da vergüenza, jiji, decía Elena totalmente excitada y mirando a su
marido.
Doctor, por favor revísela bien,
necesito que se asegure de que no tenga nada malo. Por ahora no veo nada malo,
todo lo contrario, veo cosas muy buenas, decía el médico jugando perfectamente
el juego.
El médico terminó de sacarse toda
la ropa delante en el mismo tiempo que Elena se sacaba lentamente su pequeña
prenda íntima. Se acarició la concha, estaba empapada. Se acostó en la cama, no
dudó en abrir las piernas y el médico la miró.
Voy a revisarla bien, sin guantes,
así puedo sentir mejor. Bueno, doctor, dijo ella. ¿Está bien? Ahora el médico
miró a Rubén. Confío en usted doctor, haga lo que tenga que hacer.
El médico comenzó acariciando la
zona vaginal en una mezcla de profesionalismo y pornografía. Le metió un dedo y
anunció, voy a hacerle un tacto para comprobar que no hay nada malo, siento
bastante flujo.
Rubén miraba la escena a punto de
acabar. Revísela bien, doctor, decía el hombre con la pija dura como hacía
mucho tiempo que no la sentía.
Pruebe con dos dedos, doctor, lo
invitó Elena.
El médico, completamente desnudo
como estaba, no se salía de su papel y sacó los dedos de la concha de Elena,
los miró y dijo debería comprobar el sabor y mirándolos alternativamente a
ambos, marido y mujer, se metió los dos dedos en la boca chupándolos con
placer.
Porque no prueba el sabor
directamente de acá, dijo Elena. El médico se agachó a chuparle la concha a
ella.
Rubén viendo que le costaba
soportar tanto placer, acercándose con la pija en la mano, le dijo a su mujer:
Voy a acabar, no puedo más…
Aguantá un poco, por favor, quiero
que me cojas. Pensá en otra cosa, no se. Le apretó los huevos a su marido
provocándole un ligero dolor.
Ahora el joven galeno le chupaba
la concha con total desesperación y Elena se dejó llevar al orgasmo sin ningún
tipo de freno.
Aghhhhhhh, doctor me está haciendo
acabar Aghhhhhhh
Mmmmm es parte del tratamiento,
dijo el chico
Era increíble lo bien que se metía
en el papel. Parecían tres chicos jugando al doctor y descubriéndose por
primera vez.
Aghhhhmmmm doctor, Aghhh mi amor,
estoy acabandooooooo, Aghhh Mmmmm
Elena no dejaba de acabar. Ruben
miraba absorto a su mujer y a su propia erección con mucho orgullo. Hacía años
que no se sentía así, pletórico.
Elena salió de su orgasmo y
arrodillándose en la cama le pidió a su marido que se acerque. Lo besó en la
boca y luego giró para besar en la boca al médico.
Cuando los tuvo a los dos tan
cerca y les volvió a agarrar la pija a cada uno y tanteando su dureza extrema
supo lo que quería en ese momento. Se los hizo saber con una corta frase:
Quiero que me cojan los dos a la
vez.
Dicho esto, volvió a besar a su
marido en la boca y lo acostó boca arriba, se lo montó encima y agarrándole la
pija (dura como hacía mucho tiempo que no estaba) se la metió de un golpe en la
concha dejándose caer decididamente. Cuando la tuvo adentro, miró a su marido y
le dijo: Que pija hermosa y dura que tenes, me encanta sentirla.
Se giró y miró al médico. Doctor,
venga que se la chupo y lubrico bien para que me haga un tratamiento rectal ¿le
parece?
Me parece muy bien, dijo el
médico.
Elena le chupó la pija unos
segundos y le dejó abundante baba en la punta, luego se agachó a besar a su
marido en la boca con el sabor de la pija del médico.
Rubén sintió tal excitación que
tuvo que decirle
¡Voy a acabar ahora!
Dale, acabame mientras el doctor
me hace la cola también. Vamos doc, métamela. Por favor.
El médico no se hizo esperar y
luego de escupirle es fruncido agujerito, le metió lentamente la pija y comenzó
un mete saca lento y preciso que lo llevaría directo al orgasmo también a él
Aghhhhhhh voy a acabar, yo también
dijo el médico
Doctor siiii insemíneme la cola,
dijo Elena y besó a su marido nuevamente en la boca.
Acabemos los tres, dijo Elena y se
dejó transportar por el placer acabando como una poseída.
Nunca se había sentido así. Nunca
se había imaginado a sí misma así. O sí, se había imaginado, pero de la manera
en la que uno cree algo que nunca se va a concretar. Aunque esta vez se
concretó.
Cuando el médico se había ido, su
hijo ya había vuelto de la casa de su amigo, estaban los tres cenando y en un
momento se miraron y se sonrieron mucho.
El hijo quiso saber que les
pasaba, pero no le dijeron nada.
Por la noche, cuando estaban solos
en el cuarto, ella se miraba al espejo del baño y él estaba detrás
observándola.
¿Te gusta mirarme? Le dijo ella.
Mucho, mucho, le respondió él y le
apoyó la pija en el culo que ya estaba a media erección.
¿Te gustó verme con otro? Le dijo
ella y al tiempo que lo decía sentía como la pija de su marido crecía como
cuando eran jóvenes.
Me encantó verte así
Elena ahora no quería desperdiciar
el momento y supo que tenía que seguir el juego y apostar más fuerte.
¿Te gusta que sea así de puta para
otros?
Mmmmm, Rubén le bajó pantalón y
bombacha de un tirón
Ughhhh que duro te pone tener una
esposa putita…
Mirá como me pone tener una esposa
así. Le clavó la pija como una estocada y entró fácilmente en la concha de
Elena, que ahora se aferraba al lavamanos moviéndose.
Cogeme así, así
Así te van a coger otros, dijo
Rubén y pasó una mano delante para acariciarle el clítoris llevándola a un
placer extremo.
Aghmmmmm, susurró Elena.
FIN
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