Año nuevo en Madrid (8)
Año nuevo en Madrid (8)
La cabeza de Marta daba mil
vueltas. Lo de año nuevo se les había ido de las manos y culpaba de ello al
alcohol. Lo del otro día haciéndole una paja a su hermano no tenía ninguna
explicación, salvo que ella y su hermano, y su novio, eran unos perversos.
Cada vez que recordaba esos
eventos, Marta se escandalizaba al principio, pero luego entraba en los
detalles del asunto y comenzaba a subirle un calor y unas ganas de tener sexo
que la asustaban.
Se encontró con Manolo en la
Universidad y no sabe porque no quiso contarle del episodio con su hermano.
Cuando estuvieron solos y ya de
camino al amplio piso de Marta, ella le soltó:
-
Vamos para casa, Manolo, que no hay nadie
-
¿Ni tu hermano?
-
No, que él está de un amigo.
-
Vamos pues entonces…
Llegaron al piso y ni bien
cerraron la puerta, Marta se la abalanzó a su novio.
-
Tenía tantas ganas de estar contigo a solas, Manolo
-
Yo también, mi chiquilla
Manolo la desnudó por completo.
Marta recordó poner las llaves en la cerradura para evitar que nadie los
descubriera en plena faena.
En un santiamén desnudó a su novio
y se desnudó ella misma apenas atravesando el umbral de la puerta.
-
Vamos para tu cuarto
-
Ahora vamos, te quiero follar aquí.
Era la primera vez que Marta decía
el verbo follar en primera persona del singular. Hasta aquí siempre había sido
ella la follada y no la folladora.
-
¡Me gusta que estes ardiente, niña!
-
Estoy que ardo, Manolo.
-
¿A qué se debe tanta calentura?
-
¿No puedo tener muchas ganas de follarme a mi novio?
-
Te conozco, Marta, algo pasó que no me estas contando
-
Primero, fóllame y luego te cuento
-
Dejame comerte el coño
-
No, Manolo, quiero sentirte adentro
-
¿Ya mismo?
-
Ya mismo, quiero que me la metas
Manolo no iba a desobedecer
semejante petición. Se acomodó sentado en el sillón del comedor, siempre
siguiendo las instrucciones de su ahora dominadora novia.
-
Te voy a follar, cabrón
-
Siiii
-
Follame como la putilla que eres
-
Aghhh siiii Manolo, soy muy guarrilla, soy muy putilla.
-
Niña, que me estás poniendo tan a tope que no aguantaré mucho.
-
Espera, entonces cómeme el coño que no quiero quedarme sin correrme.
-
Sus deseos son órdenes, mi reina.
Manolo se arrodilló en el suelo y
comenzó a chupar el húmedo coño de Marta. No recordaba haberla visto así.
Por la cabeza de Manolo pasaban
miles de ideas de lo que podría tener tan cachonda a su novia, pero quería
oírlo de ella.
Marta anunció la llegada de su
orgasmo, casi con un grito con mezcla de alarido:
-
Aghhhhhhh Aghhh cabrón, me corrooooooo
-
MMmmmm
-
Aghhh cómeme el coño como solo tú saber hacerlo.
-
Marta, me ha gustado mucho hacerte correr.
-
Ven, recoge las cosas y vamos a mi habitación.
Llevaron las prendas y entraron en
la habitación de Marta. Ella dejó la puerta abierta.
-
¿Me vas a contar que es lo que te tiene tan cachonda?
-
Es que le hice una paja a mi hermano, Manolo
-
Aghhh guarrilla, eh!
-
¿No estas enojado?
-
Mira niña no te voy a mentir que me causa algo de celos, pero fui yo el
que te despertó ese fantasma. Debo reconocerlo.
-
Gracias Manolo por entenderme, es que me siento una golfa, una perversa.
-
Y cuéntame cómo fue, pero antes quiero follarte.
-
Fue aquí en mi cuarto. El día del accidente que te he contado.
-
Pero… eso fue hace más de 15 días.
-
Si si, no me animaba a decírtelo
Manolo la miró con severidad.
-
Niña, debemos tener confianza entre nosotros.
-
Gracias, Manolo y perdona por no haberte contado antes
-
No pasa nada, mi niña. Ahora cuenta.
-
Fue aquí mismo, contra esa ventana. Yo estaba mirando el accidente y él
se me pegó por detrás, pude sentir su dureza, su polla. Mis padres estaban
mirando por la otra ventana. Yo sin dudar comencé a masajearle la polla por
encima del pantalón y luego por dentro. En segundos se corrió dejándome toda la
mano llena de su corrida.
Marta se detuvo allí. No quiso
contarle que la había probado y se había masturbado mientras lo hacía.
-
Vamos contra la ventana, niña que te quiero follar allí, como si fuera
tu hermano.
-
Nos pueden ver.
-
Quién Marta, nadie anda mirando para arriba las ventanas de los
edificios, aparte seré rápido, lo prometo
-
Ven Manolo, fóllame
-
Allí voy
Marta se colocó contra la ventana
apoyando sus duros pezones en el frío vidrio. Manolo desde detrás se agachó un
poco y de un solo envión le metió la polla por el coño a su novia.
Ella instintivamente cerró los
ojos.
-
Imagina que es tu hermano el que te folla con esa pollota que tiene.
-
Aghhh Manolo
Manolo le acarició el clítoris
mientras se la follaba.
-
Quiero que te corras dentro de mí, Manolo
-
Aghhh niña, me haces correr ya mismo
-
Yo también Manolo, yo también me corro ya….
Ambos se corrieron y se quedaron
así, de pie, pegados uno detrás del otro, mientras se besaban con locura y
desenfreno.
Se separaron, limpiaron el semen
con papel y se cambiaron.
Marta corrió a sacar la llave de
la cerradura y no tardó mucho tiempo en despedir a Manolo.
Había saciado sus ganas y se había
confesado ante su novio. Ya no se sentía tan culpable.
Las ganas volverían pronto. Ella
lo sabía.
Continuará…
Pueden dejarme
sus comentarios en reybaco2005@gmail.com
O en Telegram
@reybaco2005



Comentarios
Publicar un comentario